Mostrando entradas con la etiqueta Bulgaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bulgaria. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de marzo de 2020

Hablamos con el autor de "Hostal Europa" sobre su libro y la realidad de Bulgaria



Sofía, Bulgaria. Octubre de 2014. Desde hace un tiempo, el antiguo barrio judío es más conocido como la pequeña Beirut. Alrededor de la sinagoga, la mezquita y el Mercado de las Mujeres se concentra buena parte de la comunidad árabe, refugiados, e inmigrantes indocumentados que procuran traficantes de confianza que les ayudan a salir ilegalmente de Bulgaria. Mientras tanto, hacinados y en pésimas condiciones, se resguardan y esconden de la policía en algún edificio abandonado u hostal de poca monta.



Además del pasado que arrastran, todos se topan de frente con una situación económica, social y política en Bulgaria y Europa que les es adversa y con un sistema de asilo desbordado. Algunos de los huéspedes del hostal lo llaman Hostal Europa porque, según ellos, es una metáfora de la Europa que conocen nada más pisar territorio búlgaro; una Unión Europea en crisis y más preocupada por blindar sus fronteras y protegerse de la amenaza yihadista que de integrar a los refugiados y aplicar la legislación relativa a los derechos humanos.

 
Hostal Europa, de José Antonio Sánchez Manzano, ha sido premiado recientemente por la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria en su concurso periodístico anual “Mundos y Colores”.

José Antonio Sánchez Manzano (1980) es periodista y fotógrafo independiente español de vocación tardía. Apasionado desde joven a viajar y a la gastronomía. Al terminar sus estudios de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos en 2010, realizó cursos de especialización en periodismo literario (Madrid) y fotoperiodismo (Río de Janeiro y Bosnia-Herzegovina). Ha vivido en países tan dispares como Portugal, Italia, Brasil, Bulgaria y Países Bajos, y trabajado en Honduras, Inglaterra y en buena parte de la península balcánica.
 
Desde el año 2011 su trabajo como periodista se ha centrado en la crónica literaria y el reportaje fotográfico. Siempre ha estado especialmente interesado en temáticas sociales, en la investigación a través de historias personales y en conocer y dar voz a los colectivos e individuos más desfavorecidos.
 
Entre finales de 2013 y mediados de 2016 se dedicó casi exclusivamente a documentar el flujo de inmigrantes que entraron en Europa a través de Bulgaria y los Balcanes. Durante este tiempo su trabajo ha sido publicado en Alemania, Suiza, Italia y, principalmente, en Bulgaria (TEMA, Dnevnik) y España (FronteraD, La Vanguardia, Zazpika, etc.).
 
Además de en el área del reporterismo, ha trabajado durante años en el mundo de la hostelería y en logística y servicio de atención al cliente. Actualmente está centrado en llevar a cabo proyectos documentales y reportajes escritos y fotográficos de largo aliento con la remota y ligera esperanza de que ayuden a cambiar en algo la pequeña porción de la realidad que reflejan.
 
Hola José Antonio, estuviste viviendo en Bulgaria desde agosto de 2011 hasta junio de 2016. ¿Por qué decidiste venirte aquí a vivir? ¿Qué te hizo alargar tu estancia?
 
A mediados de 2009 comencé una relación sentimental con una mujer búlgara. Vivíamos en Madrid cuando a ella la ofrecieron un trabajo en Sofia. La situación por entonces en España era muy difícil. Encontrar un empleo digno se había convertido en una misión casi imposible y en Bulgaria había muchas multinacionales que continuamente reclutaban personas que supieran idiomas. Además, acababa de terminar un curso de periodismo literario y se me abría un mundo desconocido con multitud de historias por descubrir y narrar.
 
A finales de 2012 la relación con mi expareja terminó, pero, después de dejar mi trabajo y viajar durante dos meses y medio por la península balcánica, decidí alargar mi estancia en Bulgaria algunos meses. Cuando parecía que mis días en Bulgaria estaban contados, hice un viaje al campo de refugiados de Harmanli y el creciente flujo de migrantes que entró en Europa a través de Bulgaria, lo cambiaron todo.
 
¿Qué es lo primero que te llamó la atención? Háblanos un poco de tus impresiones, tanto positivas como negativas, del país.
 
En primer lugar, la belleza de su entorno natural. Antes de llegar para quedarme y comenzar a trabajar, viajé a Rila y al sur del mar Negro y la verdad es que me impresionaron mucho. Al principio la gente me pareció más fría y distante de lo que estaba acostumbrado. Sin embargo, poco a poco me fui dando cuenta de que no son tan distintos a los españoles. Tienen un punto muy parecido a la gente del norte, en el sentido de que, en general, son más nacionalistas, conservan sus tradiciones y pueden parecer bruscos, pero una vez te ganas su confianza son gente muy noble y cercana.
 
Desigualdades hay en todos los países, pero aquí me llamaron la atención más que en ningún otro país de Europa que haya conocido. De hecho, no me pareció muy diferente a la desigualdad que pude conocer en Latinoamérica. La comida me cautivó, me parece excepcional y de una gran variedad. De hecho, la primera frase completa que aprendí a decir fue: Vsichko e mnogo vkusno!
 
¿Cómo fue el proceso de integración en el país? ¿Te costó mucho aprender el idioma?
 
Los primeros meses pensé que nunca podría aprender búlgaro, pero una vez aprendes el alfabeto cirílico es todo más fácil. De hecho, después de viajar a Hungría, Grecia y Turquía, el idioma búlgaro no me pareció tan difícil. Además, se dieron varias circunstancias que hicieron que mi adaptación y aprendizaje del idioma fueran más rápidos. En mi trabajo era el único extranjero en un departamento de más de 50 personas. Con la familia de mi expareja no me quedaba otra que escuchar e intentar chapurrear en búlgaro. Y empecé un curso de búlgaro en el Instituto Cervantes que me ayudó mucho. A los pocos meses me sentía bastante integrado. El abuelo de mi expareja, después de cuatro o cinco brindis con rakia durante las cenas de los fines de semana solía decir: “Este español bebe y brinda como un búlgaro”.
 
Estuviste trabajando como periodista freelancer durante 3 años. En pleno comienzo de la crisis de refugiados estabas viviendo en Bulgaria y decidiste hacer una investigación sobre los refugiados en Bulgaria. ¿Por qué te decantaste por escribir Hostal Europa?
 
A finales del año 2013 viajé al campo de refugiados de Harmanli, cerca de la frontera con Turquía. Me impresionaron las malas condiciones de esa antigua base militar abandonada. Miles de personas se encontraban encerradas sin apenas consultas médicas, con frío, malos olores y suciedad por todos lados.
 
Desde ese momento decidí que me dedicaría a intentar ayudar como voluntario atendiendo a personas en situación vulnerable, y como periodista investigando y documentando las vidas de estas personas para mostrar de una manera amplia y precisa unos acontecimientos que eran nuevos en Bulgaria y que llegaban en un momento político bastante complicado.
 
No acostumbrada a grandes flujos migratorios, Bulgaria se vio en cuestión de meses en medio del mayor éxodo que se recuerda desde la Segunda Guerra Mundial. Y claro, el sistema de asilo se encontraba falto de recursos y desbordado. Paradójicamente, pasaron de tener una valla para evitar la huida de ciudadanos del bloque del Este a construir otra nueva para contener la entrada en Europa de miles de personas llegadas principalmente de Oriente Medio.
Este y otros asuntos relacionados con la realidad migratoria eran muy difíciles de incluir en reportajes y crónicas de 800 o 1000 palabras. Por eso me decidí a escribir un libro, para intentar dar a conocer una porción de la realidad en toda su complejidad. Y, con humildad, creo haberlo conseguido. Aunque esto es algo que deberían de decir los lectores.
 
Hostal Europa cuenta historias personales de refugiados que vienen hacia Europa buscando una vida mejor y huyendo de la guerra que arrasa con sus países. Todas las historias son únicas y cada drama es incomparable. Pero ¿podrías contarnos alguna historia impactante?
 
Los cuatro personajes principales viven situaciones muy complicadas en Bulgaria y cargan a sus espaldas historias muy duras. Alrededor del Mercado de las Mujeres y Halite, a cientos de jóvenes indocumentados se les suma la inseguridad de poder ser enviados de vuelta a un centro cerrado en cualquier momento.
 
Recuerdo un día que caminando por la calle Zar Simeón, me crucé con un joven afgano que se alojaba en el Hostal Europa. En su día me contó que había sido detenido intentando cruzar ilegalmente la frontera entre Bulgaria y Serbia y, después de varios días encerrados, fue enviado de vuelta a Sofia sin su hermano de 14 años al que no veía desde entonces. Estaba obsesionado con la idea de llegar a Alemania sin dejar registradas sus huellas dactilares en el sistema Eurodac. Me decía que quería ir a un médico que le hiciera una cirugía láser o algo por el estilo, pero que no podía al no tener papeles ni todo el dinero que cuesta.
 
Con tono y actitud desesperada, me aseguraba que la única solución que se le ocurría era cortarse la yema de los dedos. Me lo decía mientras me mostraba una cuchilla de afeitar y un bote de agua oxigenada que acababa de comprarse. ¡El tipo iba en serio! Tres días después volvió a intentar cruzar la frontera. Le perdí el rastro y desconozco si ha día hoy estará en Alemania y si habrá conservado la yema de sus dedos intactas. 


En general vivimos un momento de receso en Europa en cuanto a valores humanos y el discurso xenófobo está instalado en gran parte de la sociedad europea. Lo podemos ver no solo con el discurso de Trump en EEUU sino que también está presenta España con el ascenso de un partido xenófobo y de extrema derecha como VOX. ¿Cómo valoras este panorama social?
 
Me parece preocupante la facilidad con la que determinados discursos pueden ser aceptados y respaldados por una parte de la sociedad. Puede entenderse que la gente esté molesta por la situación económica y social y, que haya perdido la fe en las instituciones, pero buscar culpables en las personas más vulnerables o en aquellos que piensan y se sienten diferentes me parece una grave irresponsabilidad. Estas personas y partidos que describes están sabiendo utilizar muy bien el descontento popular para legitimar el discurso de la confrontación y la crispación. Y en este discurso, el inmigrante constituye ese riesgo común que, según ellos, pone en peligro los cimientos de nuestra sociedad. Eso sí, a los corruptos e ineptos no tienen por costumbre nombrarlos.
 
Bulgaria es tierra de emigrantes. Durante la época de dominio otomano miles y miles de búlgaros emigraron hacia Besarabia. También fue tierra que recibió inmigrantes judeoespañoles. Y desde la llegada de la democracia la emigración de búlgaros ha ido aumentando catastróficamente. ¿Qué diferencia hay entre el que emigra buscando trabajo con un pasaporte en regla y el que emigra huyendo de la guerra sin pasaporte?
 
El dinero y los contactos. Creo que en Occidente no se rechaza o criminaliza tanto al inmigrante o refugiado en sí, sino al que es pobre y débil. Por ejemplo, en España ha habido casos de futbolistas muy famosos que han sido juzgados y en algunos casos condenados, y había gente esperándolos en la puerta de los tribunales para aclamarlos y pedirles un autógrafo. Sin embargo, a aquellos que son humildes, que huyen de sus hogares y viajan con todo lo que tienen para labrarse un futuro en otro lugar, no se les da la oportunidad y se les acusa de venir a delinquir o a “vivir del cuento”. No me parece justo. Habrá de todo, pero generalizar y repetir este tipo de mensajes constantemente es peligroso.
 
Comparar un contexto político y social como el de la Bulgaria otomana con la actualidad tiene sus limitaciones, pero no está mal recordar que miles de búlgaros emigraron en masa hacia la actual Ucrania y Moldavia. Como me dijo una vez un búlgaro nacionalista: “es que ellos (los refugiados) no son cristianos”. ¿Dónde está la memoria histórica? ¿Está la religión por encima de los valores humanos?
 
Lo mismo podría decirse de España. Desde siempre hemos sido un país de emigrantes. En Bulgaria, el tema de la religión es desde hace mucho tiempo un tema sensible. El renacimiento moderno búlgaro se forjó en la lucha contra el dominio del imperio otomano.
 
Aun así, si comparamos el número de solicitantes de asilo que ha recibido Bulgaria es muy inferior al de otros países. Creo que una de las claves para atajar este problema en Europa y que la religión no se convierta en un instrumento para dividir y sí para ayudar en la convivencia y la tolerancia es la educación en los valores cívicos y derechos humanos. Quizá sea fácil decirlo e incluso utópico, pero es por ahí por donde se tiene que empezar.
 
El panorama político búlgaro es singular. El eje izquierda/derecha y progresismo/conservadurismo siguen una lógica bien distinta. Debido a la dictadura estalinista y a la tradición autoritaria en la izquierda del país, ser de izquierdas no es visto como sinónimo de progresista. ¿Cómo valoras el panorama político búlgaro en comparación con el español?
 
Creo que el panorama político búlgaro es singular incluso para los propios búlgaros. A muchos colegas y amigos búlgaros les cuesta entender o explicar ciertas anomalías que se dan en el sistema político búlgaro. Por ejemplo, que organizaciones y partidos políticos ecologistas y gente que se considera progresista voten a partidos de derecha y que el voto conservador pertenezca a la izquierda. Como me explicara en su día el politólogo y profesor universitario Kiril Avramov, este hecho tiene su origen en la transición del comunismo a la economía de mercado. En la actualidad, el BSP y organizaciones de izquierda, ligadas al antiguo establishment, representan el pasado. Sin embargo, partidos liberales pro Occidente se erigieron como la única alternativa para que los búlgaros alcancen la libertad y la prosperidad de las que “el comunismo les privó durante décadas”.
 
Recuerdo que, entre 2013 y 2014, los búlgaros salieron a la calle en mayor o menor número para protestar por el gobierno que se formó tras la dimisión del ejecutivo de Boiko Borisov y las posteriores elecciones. Entre las muchas cosas que escuché durante ese año, había una que se repetía con mucha frecuencia: “En Turquía, el partido comunista está prohibido. Sin embargo, aquí son los turcos y los comunistas los que gobiernan; ¿por qué apoya Ataka en el Gobierno a los turcos si los odia?, o ¿qué sentido tiene la unión de un partido proeuropeo como el DPS con otro que quiere estrechar los lazos con Rusia como es el BSP?”. Esas eran algunas de las preguntas sin respuesta que provocaron la exacerbación de una buena parte de los sofiotas que acudían a diario a la plaza de la Asamblea Nacional.
 
Bulgaria es, por lo general, un país conservador y el racismo y la xenofobia están instalados en el discurso político. ¿Cómo podemos cambiar esto? Precisamente formaciones políticas como ATAKA y el Partido Socialista Búlgaro recurren a argumentos populistas para defender lo búlgaro frente a lo extranjero.
 
De nuevo, el único modo que se me ocurre para cambiarlo es con leyes y educación.
Hay una cosa que explico en el libro Hostal Europa y que me resulta llamativa. Debido a su situación geográfica, Bulgaria ha sido históricamente un importante lugar de tránsito comercial y cruce de culturas. A pesar de ello, la relación del país con los extranjeros podría definirse, cuanto menos, de particular y, en ocasiones, poco fluida. Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, bajo el abrigo de la URSS, la inmigración fue un tema fuertemente controlado y regulado. Fue en los años setenta cuando gente de Oriente Medio y diversos países centroamericanos, africanos y asiáticos de la misma línea ideológica llegaron para estudiar o trabajar, y algunos acabaron por quedarse y establecer aquí su hogar. Es decir, están relativamente acostumbrados a que, de una manera u otra, la gente pase por allí, pero no a que se queden y a convivir con ellos.
 
Esto llevado al plano político, puede dar lugar a situaciones de discriminación y mensajes que fomenten la confrontación con las distintas minorías del país, incluyendo los inmigrantes y refugiados.
 
Sin embargo, no diría que, en general, en el discurso social y político búlgaro esté instalada la xenofobia y el racismo. No digo que no exista y puedan verse repetidamente episodios de este tipo, pero creo que se trata más de una minoría que hace mucho ruido y a la que se le da mucha publicidad. Principalmente porque saben explotar el discurso emocional, como en el caso de los jubilados que reciben una mísera pensión.
 
Durante el tiempo que viví allí lo que sí sentí es que, influenciados por sus circunstancias históricas, en general, los búlgaros y búlgaras se preocupan con ahínco por conservar sus tradiciones y su cultura. Es como que tienen menos arraigada la costumbre que tenemos en Europa occidental de interesarnos y adoptar elementos culturales de otros países, como en el caso de Estados Unidos. Aunque en las grandes ciudades, por no decir sólo Sofia, creo que poco a poco está cambiando. 


domingo, 3 de noviembre de 2019

Първите избори в които гласувах в България

Оригиналният пост може да го намерите във фейсбук.

За първи път гласувах в България и искам да споделя нещо интересно, което ми се случи.

Знаех коя ми е секцията но все пак отидох при едно момче да го питам тъй като знаех, че може да има някой проблем или че изобщо няма да знаят, че гражданите от ЕС имаме право да гласуваме. Понеже когато подадох молба за вписване в избирателните списъци в общината не ми обещаха, че всичко ще бъде наред а ми казаха така - надявам се всичко да е ок в деня на изборите...
В секцията ме търсеха по списъка и ме намериха и ме попитаха откъде съм. Дотук добре. Обаче една жена започна да ме разпитва - ама ти българин ли си? родителите ти българи ли са? защо тогава може да гласуваш като не си българин?

- Защото съм гражданин от ЕС и мога да гласувам на местни избори.
- Но не си българин...
- И Българите пребиваващи в Испания могат да гласуват на местни избори.
- АААА ок


Тогава другата жена ми каза: заповядайте при колегата да гласувате.
Тогава колегата ме попита: знаеш ли как се гласува? Не, му отговорих.
Той каза ОФФФ!!! след което, помоли някаква друга жена да ми обясни как се слага хисче на бюлетина.
Отидох в кабинката, избрах си кандидати за кмет на общината и на района, и когато излязох, чух, че говорят за мен.

- Но той не гласувА миналата седмица...
Намесих се в разговора и казах: Миналата седмица не гласувах защото ме нямаше. Но сега имам право да гласувам.

Всички мълчат. Тогава момчето, когото бях попитал като дойдох се намеси и попита: ФИНЛАНДЕЦ ЛИ СТЕ?

Въпреки всичко, успях да гласувам. И както винаги, не гласувах ЗА, а ПРОТИВ някой кандидат. ГласувАх не за Манолова а против лъжливата некадърница.

martes, 29 de octubre de 2019

Los búlgaros y su extraña fijación con los acentos ajenos


En los tres años que llevo viviendo en Sofia he observado que los búlgaros, especialmente los de Sofia, tienen una extraña fijación por analizar y criticar los acentos de los demás y me gustaría hablar de ello en el blog y comentar mis impresiones. 


Una cosa que he observado en estos años es que los búlgaros suelen hacer valoraciones continuas, que normalmente nadie pide, de los acentos ajenos, tanto de los hablantes nativos como de los extranjeros. En numerosas ocasiones he visto cómo se critica al que habla меко (blandito) por hablar меко, al que habla con acento macedonio, por hablar así, o al habitante de la región de Vratsa por hablar un poco bruto. Y me cuesta entender esta crítica a pesar de haber nacido en una provincia española con un acento más que peculiar: Cádiz. 

En toda España es conocido el acento de los andaluces, y concretamente el gaditano, por ser graciosillo, simpático, exagerado, ordinario. Bien es cierto que siempre hay algún que otro imbécil que se ria de un acento y prejuiciosamente critique a los que hablan así, pero en general en España no he visto esa actitud de desprecio hacia los demás acentos. Más bien es una actitud de curiosidad hacia lo distinto. 

Recuerdo cuando con diez años de edad me mudé con mi familia de Cádiz a Granada. Ambas provincias pertenecen a una misma región: Andalucía. Y comparten una familia dialéctica: el andaluz. Pero el andaluz de Cádiz, seseante, de habla rápida y eufórica, poco tenía que ver con el andaluz granaíno, melódico, con tonos, pausado, más ceceante o incluso jejeante (qué páha, en lugar de qué pasa). Recuerdo llegar con diez años a ese nuevo colegio en la montaña de Granada y que mis compañeros me pidieran que pronunciara la palabra puchero esperando que yo, como buen gaditano, pronunciaría pushero. Yo, que he sido y soy un hablante nativo del gaditano algo peculiar, no tengo ese acento, y, por supuesto, no pude impresionarles con mi seseo, porque no seseo.

La cuestión es quejarse

Volviendo a la cuestión, he oído quejas de parte de sofiotas respecto a los селяните (catetos) que dicen че o ке en lugar de ще, argumentando que eso no es búlgaro literario.

Pero, ¿qué acento es neutro? ¿Existe tal cosa? ¿Hay acentos buenos y malos? ¿Acentos de primera y de segunda? ¿Qué es el búlgaro literario? ¿Solo ese es el correcto?

¿Acaso los hablantes de Sofia no tienen acento? ¿O decir направИх o казАх es adecuado, pero decir шье ти кажа ньещо es censurable porque es demasiado blandito para el rudo oido sofiota? 

Un amigo de origen ruso, búlgaro besarabo, que habla búlgaro muy bien pero, como es evidente, con acento típico ruso (habla меко, a veces las "o" las pronuncia como "a" y alguna que otra vez olvida usar los artículos), me contó una vez indignado que un amigo se rió de él al pronunciar la palabra родители a la rusa: "радьитьельи". ¿Acaso no se me entiende?, me dijo. Claro que se te entiende, Borís. Pero además, decir родители de manera blandita, a la rusa, ¿puede considerarse censurable o un error grave? ¿Acaso no poner пълен член (ът al final de la palabra апартаментът en lugar de апартамента, cuando es sujeto en la oración), poner los acentos al final en los verbos cuando no toca (казАх) o como es práctica común en Sofia, añadir una -е en la 2º persona del plural: правимe, en lugar de правим, no son errores aún más graves?

¿Por qué entonces a los búlgaros les chirría tanto unos errores y otros no?

Evidentemente cuando hablo de búlgaros me refiero a los sofiotas (habitantes de Sofía), ya que son con los que más interactúo y en los que suelo observar esta actitud que en ocasiones roza el desprecio hacia los búlgaros de provincias. Y creo, por desgracia, que en Bulgaria existe una especie de xenofobia interna: el rechazo hacia los búlgaros от провинцията, al búlgaro de provincias, que no es de Sofia de toda la vida. Que viene aquí y además de comportarse incívicamente като селянин nos restriega por la cara su acento cateto.

Un día hablando con un amigo búlgaro que encaja perfectamente en esa definición del búlgaro sofiota quisquilloso, le comenté mi opinión al respecto, poniendole ejemplos de errores gramaticales que cometen los que hablan su maravilloso dialecto sofiota y acabó dándome la razón: es verdad, los búlgaros somos muy pesados con eso, me dijo.

No sé si se trata de ser pesado o no. En mi opinión hay una mezcla de xenofobia interna, de exclusión y de rechazo a lo rural, unida a una creencia de que ser de ciudad es más guay.

A mí este tema me afecta como a cualquier hablante no nativo del dialecto sofiota, ya que además de no ser de Sofia, tengo acento extranjero, aunque a veces se me escape un "вече ти казАх".

No sé cómo ven los búlgaros de provincia a los sofiotas: ¿pensarán que el acento de Sofia es horrible, feo e incorrecto? En cualquier caso me parece una actitud reprochable, pues en mi opinión el acento de una persona es parte de su bagaje, de su historia, de su origen. Que una persona hable меко dice sobre su procedencia, al igual que cuando yo hablo con acento español y no pronuncio todo perfectamente, algo te dice que no soy 100% búlgaro. De la misma manera que una persona que lleve muchísimos años viviendo fuera de su país natal y pierda un poco de acento y haya ido incorporando palabras, expresiones, calcos de esa otra lengua que usa a diario a su lengua materna. En este caso tu acento dice mucho tanto de tu origen, como de tu vida actual. El acento es, en definitiva, tu seña de identidad.

Espero que os haya gustado y espero vuestros comentarios al respecto.

El comportamiento de los búlgaros respecto al acento de los extranjeros es un tema a parte que ya he tratado en el blog en un artículo titulado ¿por qué es difícil integrarse lingüísticamente en Bulgaria? 

¡Síguenos en facebook!

Un primero de mayo

Son las siete de la mañana. Primero de mayo. En realidad, debería estar descansando y luego ir a la manifestación y compartir marcha con una ridícula muchedumbre de nostálgicos estalinistas. O mejor no.

En el tranvía, una chica conversa en un lúcido español con un marcado acento eslavo con otra chica que parece española. Están lo suficientemente cerca como para entender que se trata de mi lengua materna, pero lo suficientemente lejos como para no entender de qué hablan.

Más cerca se encuentra un hombre mayor. El típico búlgaro cincuentón, que habla muy cerrado, con expresiones faciales que denotan lo duro que fue vivir en la Bulgaria de los noventa, y dice a otro hombre, en búlgaro, los gitanos españoles no tienen nada que ver con los gitanos búlgaros.


Son las 7 de la mañana, y el día no ha hecho nada más que empezar.
01.05.2017
Sofía,

lunes, 7 de octubre de 2019

¿Ha existido alguna vez el comunismo en Bulgaria? Por Svoboda Stanimirova

Os presento un artículo de la blogger y analista político-social búlgara Svoboda Stanimirova.

En su blog podéis encontrar artículos de tema político y social cercanos al anarcocomunismo, feminismo y ecologismo.

El artículo original podéis leerlo en búlgaro aquí.



¿Ha existido alguna vez el comunismo en Bulgaria?

Empecemos con la respuesta: No, en Bulgaria nunca ha existido el comunismo. En la Unión Soviética el sistema fue el capitalismo de estado. Es decir, la economía continúa funcionando según el principio del capitalismo, pero el capital es propiedad del estado.
Y el estado es controlado por un puñado de personas que supuestamente representan los intereses de la sociedad mientras lo que hacen en realidad es beneficiarse a sí mismos.

Cuando digo que continúa funcionando el principio del capitalismo me refiero a lo siguiente: el continuo aumento del capital, que es la principal característica del capitalismo. Así como todos los problemas filosóficos y sociales: como la enajenación del trabajador respecto producto que éste produce, la alienación, el control del trabajo reproductivo, etc.

Por esto existían la economía planificada, los planes quinquenales en tres años y la explotacion de granjeros y mineros así como la actitud hacia los recursos y la naturaleza y también los campos de concentración para anarcocomunistas, entre otras cosas.

Según Noam Chomsky incluso no ha existido socialismo en la Unión Soviética, aunque yo estoy totalmente de acuerdo con él, pues igualmente ha habido diferentes beneficios sociales de carácter socialista como sanidad, educación, pensiones, bibliotecas, sanatorios y otros tantos. 

Y no, no hemos transitado del "comunismo" a la "democracia", sino de un capitalismo de estado autoritario hacia un sistema capitalista oligárquico con un parlamento con actuaciones de circo.

Artículos similares:


¡Síguenos en facebook

miércoles, 7 de agosto de 2019

Какво се случи на първия Прайд извън София? Летният лагер на Младите европейски социалисти 2019

Стойо Тeтевенски от мястото на събитията

От известно време насам се задълбочават противоречията между прогресивните социалдемократически и социалистически партии в Европа, от една страна, и БСП, от друга, по основни социални въпроси. БСП е многократно критикувана от социалистическото семейство за позициите, които заема по въпросите за миграцията, малцинствата, Истанбулската конвенция, права на жените и ЛГБТИК хората. Едно от звената, което води до най-голямото разцепление, касае именно половото равенство и ЛГБТИК права. Години наред част от членовете и ръководството в БСП или напада куиър хората в България, или се прави, че не съществуват. Членове на Младите европейски социалисти решиха да отговорят на лицемерието и да защитят социалистическите ценности, противопоставяйки се на хомо- и трансфобията. Необходимо е прикриването на проблема да приключи веднъж завинаги.


 
От 30 юли до 4 август 2019 г. Младежко обединение - БСП (МБСП) бе домакин на летния лагер на Младите европейски социалисти (YES) в Албена, реализиращ се под крилото на Партията на Европейските Социалисти (ПЕС). Програмата включваше редица срещи и събития, посветени на половото равенство, взимайки под внимание актуалните проблеми на жените и ЛГБТИК хората. По време на лагера бе организиран и Прайд, което е първото по рода си шествие на българска територия извън София. Предвид проповядвания от Корнелия Нинова „консервативен социализъм“, не е изненада, че БСП не желаеше организацията да бъде свързана със събитието в публичното пространство. Бяха предприети някои конкретни стъпки от страна на ръководството за ограничаване на видимостта му.

Въпреки че МБСП в редица медийни участия се представиха като организатори и домакини на целия лагер, те избягваха темите, които бяха във фокуса на тазгодишната програма, а именно онези за половото равенство и сексуалността. МБСП реши да изтъкне като основна част от програмата една (от над 30) работилница – тази за Русия, вероятно търсещи сензация и отказ от разговори за неудобни теми.

Шествието не само не беше разгласено по медиите, но то беше планирано така, че в голямата си част да премине през гора, за да бъдем скрити. Когато стигнахме плажа, където най-накрая имахме някаква видимост, бързи съобщения ни уведомиха, че трябва да скрием плакатите си, тъй като няма налична охрана за по-далечен маршрут.

МБСП организира волейболен турнир, който да протече паралелно на провеждащия се Прайда. Турнирът беше рекламиран от YES и по този начин утвърден като официално събитие. Така обаче едно много по-значимо мероприятие по време на лагера, а именно шествието за ЛГБТИК права, се оказа обект на опитите на МБСП да го заметат под килима.


 
Разбира се, никой от присъстващите куиър хора нямаше да мълчи. Още на първия ден успях да изоблича хомофобията и ксенофобията на Корнелия Нинова и заедно с други активисти успяхме да организираме малък протест срещу лидерката на БСП, която трябваше да говори на церемонията по откриването. Нинова не се появи, но ние осъществихме акцията срещу нейния заместник-председател Деница Златева. По-късно разбрахме, че YES са осъдили акцията и са инструктирали ръководителите на отделните делегации да разпространят позицията на ръководството.
Исканията на куиър общността не бяха взети под внимание нито веднъж, а Нинова се яви изненадващо в половинчасов панел, където въпроси не бяха позволени.
Часове преди Прайда станах свидетел на конфискуването на част от изработените за шествието плакати. Причината: съдържаха послания срещу Нинова и други, призоваващи БСП да се бори за ЛГБТИК права. Нинова, уведомена за плакатите, заплаши YES с прекъсване на финансирането и тайно забрани на представителните на МБСП да участват в Прайда. Това поставя в нова светлина и събитията от 2018 година, когато тя излезе с публично писмо срещу Прайда и ЛГБТИК правата, но твърдеше, че всеки в партията е свободен да отиде.

Самият Прайд протече, въпреки че много от куиър участниците се почувстваха застрашени, бяха осмивани на няколко пъти, а охрана след шествието нямаше. Обезверени от действията на ръководството, впуснало се да “издирва” автора на плакатите (авторът бях аз) и разстроени от опитите ЛГБТИК проблемите да бъдат пренебрегнати, куиър хората решихме да действаме радикално, в традицията на истинските социалистически движения и движенията за куиър и женско освобождение.
На политически лагер, след десетки разговори за нуждата от решителност в духа на международната солидарност, към нас се присъединиха и много национални делегации. Организирахме операция „Стоунуол” в Албена – на закриващата церемония решихме да щурмуваме сцената и да се… целуваме.

Това, което се случи в резултат, беше революционно. Организациите ни убеждаваха да „решим" проблема с ЛГБТИК-фобията тихо, за да не навредим на политическото семейство - сякаш имиджът има значение, когато лидерката на БСП е заета да се бори с „джендър идеологията". От нас поискаха невъзможното и получиха неизбежното. Моменти преди началото нашата група куиър активисти окупира сцената. В знак на протест се целувахме и прегръщахме, след което изчетохме декларация, с която осъдихме опитите за цензура и липсата на безопасност и призовахме участниците да напуснат събитието с нас и вместо него заедно да изготвим харта за ЛГБТИК права. Един по един ръководителите на мнозинството от делегациите се изправиха да заявят, че напускат събитието заедно с делегациите си в знак на солидарност с куиър протеста. Организирахме свое пространство, в което се разделихме на малки групи с осигурено куиър и ФЛИНТ (жени, лесбийки, интерсекс, небинарни и транс хора) присъствие във всяка. На хоризонтален принцип групите подготвихме отделни искания и ги обединихме в едно.
Тези така необходими действия бяха оправдани от дългото незачитане и пренебрегване на куиър проблемите, които, оставени неадресирани, ескалираха. Ние избрахме да не отстъпим нито милиметър от постигнатия през годините прогрес. Дойде време да кажем: Равенство сега!
Целувките са приятно нещо. Нинова няма да успее да ги забрани. Десният завой на БСП бива поставен под въпрос не единствено от вътрешната опозиция в партията, но и от все повече хора, които не са официални членове. 
Тази статия бе публикувана във фейсбук страницата на ЛевФем

Подобни статии в блога: 

lunes, 5 de agosto de 2019

La locura de género y el declive conservador y populista del Partido Socialista Búlgaro



Mis amigos españoles se sorprenden cuando les digo que en Bulgaria la izquierda política representa, en el imaginario colectivo, un conjunto de ideas trasnochadas, conservadoras, nacionalistas y, como diríamos refiriéndonos a los partidos populistas de derecha en España, incluso carcas. La imagen que existe en Bulgaria de una izquierda parlamentaria conservadora no es una idea infundada, metida en la cabeza de miles de jóvenes búlgaros por la fuerza influenciados por la ola neoliberal que arrasa Europa.

A raíz de la ratificación del Convenio de Estambul (El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica) en Bulgaria se despertó una oleada de reacciones muy variadas pero todas bajo el común denominador del conservadurismo; la Iglesia ortodoxa comentaba que esto sería la llegada de la perversión y el libertinaje; los neonazis de Ataka y partidos similares decían que atentaba contra los valores familiares. Pero, ¿qué decía el Partido Socialista Búlgaro? A pesar de que algunos de sus grupos regionales habían manifestado ya su interés sobre este convenio y a pesar de que la postura del partido en un inicio fue positiva hacia la ratificación del convenio, fue sin embargo la inclusión del término “género social” lo que provocó una oleada de transfobia en la sociedad, que por desgracia, el BSP no supo esquivar y mantener una posición coherente, no solo con sus socios socialdemócratas europeos, sino también con las ideas de izquierdas ligadas al progreso y emancipación social.

¿Por qué causó tanto revuelo la inclusión del término género social? 

Pues bien, en búlgaro la palabra пол (pol) significa sexo y género. No existe una palabra que defina solo al género como constructo social asociado al varón o a la mujer. Al traducir del inglés la palabra gender (género) se optó por traducirlo como социален пол (género/sexo social) y esto causó una serie de reacciones en los sectores más conservadores y amplios de Bulgaria: desde la Iglesia Ortodoxa hasta los neonazis pasando por el Partido Socialista Búlgaro.

Es triste pensar que en un país donde ¼ de las mujeres sufre violencia machista, ante la ratificación de un texto que propone medidas sobre como solventar esta lacra social, no solo los sectores conservadores de la sociedad búlgara reaccionen así, si no que encima el partido que debería representar al sector más progresista y combativo de la sociedad, se agarre a esto para rascar más votos entre los sectores más rancios de la sociedad búlgara. En lugar de buscar soluciones a los problemas reales de la sociedad (crisis demográfica, bajos sueldos, bajas pensiones, violencia machista, sobreedificación en las playas, especulación urbanística, etc…) fijan toda su atención sobre el concepto de género social que según los sectores afines a la Iglesia y a los radicales de derecha nos pretende imponer este convenio, dejando a un lado la cuestión fundamental del texto: la lucha contra la violencia hacia las mujeres

En Bulgaria no existen campañas de concienciación sobre la violencia hacia la mujer

Mientras en España en cualquier espacio publicitario podemos encontrar un anuncio sobre el número de atención a la mujer maltratada 016 aquí reina el silencio. Son muchas las medidas que se pueden impulsar desde la legislación para combatir esta lacra: se puede ampliar la red de centros de acogida para mujeres maltratadas, formar a los especialistas psicológicos y sociales, así como a la policía, crear campañas publicitarias de concienciación social, realizar charlas en los colegios e institutos, etc. Todo esto, según el sector más conservador, abre la caja de pandora hacia una dictadura queer que obliga a los niños y niñas a hacerse homosexuales por imposición; e incluso a cambiar de género. Y lo peor de todo es que la izquierda búlgara no ha sabido mantener una postura crítica ante esta serie de absurdeces y se ha subido al carro del conservadurismo social, llegando a pedir la celebración de un referéndum en el que los ciudadanos búlgaros decidieran si el estado debía aprobar su ratificación.

Aunque esto ha sido lo más llamativo en los últimos años a nivel político-social, ya me sorprendió a la llegada a Bulgaria, allá por 2016, al coincidir con las elecciones generales, ver las propuestas que tenía el BSP para Bulgaria en un folleto que me dieron por la calle que más que una serie de propuestas era una llamada irracional al nacionalismo más básico, pidiendo mayor control de las fronteras y de la inmigración.

Lo más paradójico es que, mientras el Partido Socialista Búlgaro se escuda en su argumento de que están siendo autónomos frente a las imposiciones ético-morales y políticas de la UE, realmente lo que hacen es culpar al migrante, usando argumentos como la seguridad nacional y defendamos lo nuestro, más propios del populismo de Le Pen que de una izquierda social. En lugar de ver en el migrante la consecuencia de una serie de maniobras geopolíticas lideradas por el capitalismo neoliberal, ven en él un peligro contra la soberanía política y económica del país. 

Pasó año y medio desde que esta locura de género ocupara todos los titulares en las televisiones y pdriódicos, captando el centro de atención de todo el debate social, y hace una semana la periodista búlgara Kadrinka Kadrinova, escritora frecuente en el portal baricada.org sobre actualidad política y social fue galardonada por el Partido Socialista Búlgaro por su actividad periodística. En su discurso, al recoger el premio, Kadrinka sin embargo hizo un discurso que no sentaría muy bien en el sector más conservador del BSP:


“Quiero hacer un llamamiento a que nos dirijamos con más frecuencia hacia los fundamentos que los grandes pensadores del pensamiento socialista, del socialismo, de las ideas de izquierdas, de la causa izquierdista y de la palabra socialista nos han delegado. Ellos nos encomendaron la tarea del internacionalismo y de la solidaridad internacionalista de los trabajadores y no el nacionalismo y el odio hacia el diferente. Ellos nos encomendaron unos frentes únicos así como la unión y no la búsqueda de enemigos entre los que piensan diferente.

Georgi Kirkov escribió una obra brillante. Se llama “Zoología política”. En esa obra él no fue capaz de encontrar lugar para esta extraña creación como es el conservador de izquierdas. En su obra sin embargo él describió muy bien cómo es el conservador y qué representa este extraño animal político. No es muy agradable. Ojalá que ninguna persona de izquierda en Bulgaria sea asociado nunca con un conservador. Ojalá las personas de izquierdas en Bulgaria sean personas por el cambio, por el futuro y la solidaridad.

La izquierda en Bulgaria es mucho más amplia que el BSP. Hay mucha gente de izquierdas en Bulgaria. Es necesario construir la unidad. Es necesario trazar puentes por esta unidad. Es necesario buscar el diálogo.

Yo trabajo en una web de noticias de izquierda, independiente, llamada “Baricada”. Leed “Baricada”. En “Baricada” hay muchos análisis y artículos que invitan a la reflexión y a la discusión. Necesitamos reflexión. Necesitamos discusión para que podamos trazar puentes hacia esta alternativa que tenemos que construir entre todos contra las fuerzas agresivas y brutales, aquella fuerza que nos impone un acuerdo esclavizante de aviones de combates y de máquinas de matar. Los pueblos no necesitan ni muerte ni guerra. Lo que necesitamos es paz y pan. Unámonos todos los demócratas de Bulgaria que, con buena voluntad, queremos paz y pan.”

Tras su discurso frente a una gran audiencia (más de 40.000 según los organizadores) de simpatizantes del BSP, no tardaron en llegar las críticas; la primera, de una persona de confianza de Kornelia Ninova, líder del Partido Socialista Búlgaro. Horas después de ser galardonada por su actividad periodística, Kadrinka fue difamada y criticada en la red por afines y miembros del BSP.

El declive nacionalista y populista de un BSP que no acepta crítica ni entre sus afines es un síntoma y una consecuencia de un mismo problema: la dificultad de unir en un mismo partido ideas socialdemócratas cercanas al Partido Socialista Europeo y viejos cuadros que provienen del aparato del estalinista Partido Comunista Búlgaro, que nada tiene que ver con una izquierda socialista de progreso y combativa.


Ojalá la izqu
ierda búlgara se una en un mismo frente. Pero no a cualquier precio. No estamos dispuestos a renunciar a los derechos civiles de las minorías, los derechos inexistentes de homosexuales y transexuales. Queremos tender puentes y ser solidarios, sí, pero también con los trabajadores de otros países que huyen de la guerra y la miseria. Ojalá esa unidad no se consiga a costa de los derechos y de la dignidad de las mujeres, de los migrantes y del colectivo LGTB. Ojalá los jóvenes que queremos un mundo justo, sin desigualdades ni miseria y de transición ecológica, pero también un mundo libre, diverso donde cada uno pueda expresar libremente su género y su orientación sexual, nos sintamos algún día defendidos por un partido que se haga llamar socialista. 

Marco Vidal González. 
Sofia 5.08.2019




Poesía búlgara contra la guerra: Un poema de Román Kissiov (1962) en búlgaro y en español

Roman Kissiov (Kazanlak, 1962) es poeta, artista y traductor de poesía. Se graduó de la Escuela Superior de Arte de su ciudad natal y de la ...