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miércoles, 11 de marzo de 2020

Hablamos con el autor de "Hostal Europa" sobre su libro y la realidad de Bulgaria



Sofía, Bulgaria. Octubre de 2014. Desde hace un tiempo, el antiguo barrio judío es más conocido como la pequeña Beirut. Alrededor de la sinagoga, la mezquita y el Mercado de las Mujeres se concentra buena parte de la comunidad árabe, refugiados, e inmigrantes indocumentados que procuran traficantes de confianza que les ayudan a salir ilegalmente de Bulgaria. Mientras tanto, hacinados y en pésimas condiciones, se resguardan y esconden de la policía en algún edificio abandonado u hostal de poca monta.



Además del pasado que arrastran, todos se topan de frente con una situación económica, social y política en Bulgaria y Europa que les es adversa y con un sistema de asilo desbordado. Algunos de los huéspedes del hostal lo llaman Hostal Europa porque, según ellos, es una metáfora de la Europa que conocen nada más pisar territorio búlgaro; una Unión Europea en crisis y más preocupada por blindar sus fronteras y protegerse de la amenaza yihadista que de integrar a los refugiados y aplicar la legislación relativa a los derechos humanos.

 
Hostal Europa, de José Antonio Sánchez Manzano, ha sido premiado recientemente por la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria en su concurso periodístico anual “Mundos y Colores”.

José Antonio Sánchez Manzano (1980) es periodista y fotógrafo independiente español de vocación tardía. Apasionado desde joven a viajar y a la gastronomía. Al terminar sus estudios de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos en 2010, realizó cursos de especialización en periodismo literario (Madrid) y fotoperiodismo (Río de Janeiro y Bosnia-Herzegovina). Ha vivido en países tan dispares como Portugal, Italia, Brasil, Bulgaria y Países Bajos, y trabajado en Honduras, Inglaterra y en buena parte de la península balcánica.
 
Desde el año 2011 su trabajo como periodista se ha centrado en la crónica literaria y el reportaje fotográfico. Siempre ha estado especialmente interesado en temáticas sociales, en la investigación a través de historias personales y en conocer y dar voz a los colectivos e individuos más desfavorecidos.
 
Entre finales de 2013 y mediados de 2016 se dedicó casi exclusivamente a documentar el flujo de inmigrantes que entraron en Europa a través de Bulgaria y los Balcanes. Durante este tiempo su trabajo ha sido publicado en Alemania, Suiza, Italia y, principalmente, en Bulgaria (TEMA, Dnevnik) y España (FronteraD, La Vanguardia, Zazpika, etc.).
 
Además de en el área del reporterismo, ha trabajado durante años en el mundo de la hostelería y en logística y servicio de atención al cliente. Actualmente está centrado en llevar a cabo proyectos documentales y reportajes escritos y fotográficos de largo aliento con la remota y ligera esperanza de que ayuden a cambiar en algo la pequeña porción de la realidad que reflejan.
 
Hola José Antonio, estuviste viviendo en Bulgaria desde agosto de 2011 hasta junio de 2016. ¿Por qué decidiste venirte aquí a vivir? ¿Qué te hizo alargar tu estancia?
 
A mediados de 2009 comencé una relación sentimental con una mujer búlgara. Vivíamos en Madrid cuando a ella la ofrecieron un trabajo en Sofia. La situación por entonces en España era muy difícil. Encontrar un empleo digno se había convertido en una misión casi imposible y en Bulgaria había muchas multinacionales que continuamente reclutaban personas que supieran idiomas. Además, acababa de terminar un curso de periodismo literario y se me abría un mundo desconocido con multitud de historias por descubrir y narrar.
 
A finales de 2012 la relación con mi expareja terminó, pero, después de dejar mi trabajo y viajar durante dos meses y medio por la península balcánica, decidí alargar mi estancia en Bulgaria algunos meses. Cuando parecía que mis días en Bulgaria estaban contados, hice un viaje al campo de refugiados de Harmanli y el creciente flujo de migrantes que entró en Europa a través de Bulgaria, lo cambiaron todo.
 
¿Qué es lo primero que te llamó la atención? Háblanos un poco de tus impresiones, tanto positivas como negativas, del país.
 
En primer lugar, la belleza de su entorno natural. Antes de llegar para quedarme y comenzar a trabajar, viajé a Rila y al sur del mar Negro y la verdad es que me impresionaron mucho. Al principio la gente me pareció más fría y distante de lo que estaba acostumbrado. Sin embargo, poco a poco me fui dando cuenta de que no son tan distintos a los españoles. Tienen un punto muy parecido a la gente del norte, en el sentido de que, en general, son más nacionalistas, conservan sus tradiciones y pueden parecer bruscos, pero una vez te ganas su confianza son gente muy noble y cercana.
 
Desigualdades hay en todos los países, pero aquí me llamaron la atención más que en ningún otro país de Europa que haya conocido. De hecho, no me pareció muy diferente a la desigualdad que pude conocer en Latinoamérica. La comida me cautivó, me parece excepcional y de una gran variedad. De hecho, la primera frase completa que aprendí a decir fue: Vsichko e mnogo vkusno!
 
¿Cómo fue el proceso de integración en el país? ¿Te costó mucho aprender el idioma?
 
Los primeros meses pensé que nunca podría aprender búlgaro, pero una vez aprendes el alfabeto cirílico es todo más fácil. De hecho, después de viajar a Hungría, Grecia y Turquía, el idioma búlgaro no me pareció tan difícil. Además, se dieron varias circunstancias que hicieron que mi adaptación y aprendizaje del idioma fueran más rápidos. En mi trabajo era el único extranjero en un departamento de más de 50 personas. Con la familia de mi expareja no me quedaba otra que escuchar e intentar chapurrear en búlgaro. Y empecé un curso de búlgaro en el Instituto Cervantes que me ayudó mucho. A los pocos meses me sentía bastante integrado. El abuelo de mi expareja, después de cuatro o cinco brindis con rakia durante las cenas de los fines de semana solía decir: “Este español bebe y brinda como un búlgaro”.
 
Estuviste trabajando como periodista freelancer durante 3 años. En pleno comienzo de la crisis de refugiados estabas viviendo en Bulgaria y decidiste hacer una investigación sobre los refugiados en Bulgaria. ¿Por qué te decantaste por escribir Hostal Europa?
 
A finales del año 2013 viajé al campo de refugiados de Harmanli, cerca de la frontera con Turquía. Me impresionaron las malas condiciones de esa antigua base militar abandonada. Miles de personas se encontraban encerradas sin apenas consultas médicas, con frío, malos olores y suciedad por todos lados.
 
Desde ese momento decidí que me dedicaría a intentar ayudar como voluntario atendiendo a personas en situación vulnerable, y como periodista investigando y documentando las vidas de estas personas para mostrar de una manera amplia y precisa unos acontecimientos que eran nuevos en Bulgaria y que llegaban en un momento político bastante complicado.
 
No acostumbrada a grandes flujos migratorios, Bulgaria se vio en cuestión de meses en medio del mayor éxodo que se recuerda desde la Segunda Guerra Mundial. Y claro, el sistema de asilo se encontraba falto de recursos y desbordado. Paradójicamente, pasaron de tener una valla para evitar la huida de ciudadanos del bloque del Este a construir otra nueva para contener la entrada en Europa de miles de personas llegadas principalmente de Oriente Medio.
Este y otros asuntos relacionados con la realidad migratoria eran muy difíciles de incluir en reportajes y crónicas de 800 o 1000 palabras. Por eso me decidí a escribir un libro, para intentar dar a conocer una porción de la realidad en toda su complejidad. Y, con humildad, creo haberlo conseguido. Aunque esto es algo que deberían de decir los lectores.
 
Hostal Europa cuenta historias personales de refugiados que vienen hacia Europa buscando una vida mejor y huyendo de la guerra que arrasa con sus países. Todas las historias son únicas y cada drama es incomparable. Pero ¿podrías contarnos alguna historia impactante?
 
Los cuatro personajes principales viven situaciones muy complicadas en Bulgaria y cargan a sus espaldas historias muy duras. Alrededor del Mercado de las Mujeres y Halite, a cientos de jóvenes indocumentados se les suma la inseguridad de poder ser enviados de vuelta a un centro cerrado en cualquier momento.
 
Recuerdo un día que caminando por la calle Zar Simeón, me crucé con un joven afgano que se alojaba en el Hostal Europa. En su día me contó que había sido detenido intentando cruzar ilegalmente la frontera entre Bulgaria y Serbia y, después de varios días encerrados, fue enviado de vuelta a Sofia sin su hermano de 14 años al que no veía desde entonces. Estaba obsesionado con la idea de llegar a Alemania sin dejar registradas sus huellas dactilares en el sistema Eurodac. Me decía que quería ir a un médico que le hiciera una cirugía láser o algo por el estilo, pero que no podía al no tener papeles ni todo el dinero que cuesta.
 
Con tono y actitud desesperada, me aseguraba que la única solución que se le ocurría era cortarse la yema de los dedos. Me lo decía mientras me mostraba una cuchilla de afeitar y un bote de agua oxigenada que acababa de comprarse. ¡El tipo iba en serio! Tres días después volvió a intentar cruzar la frontera. Le perdí el rastro y desconozco si ha día hoy estará en Alemania y si habrá conservado la yema de sus dedos intactas. 


En general vivimos un momento de receso en Europa en cuanto a valores humanos y el discurso xenófobo está instalado en gran parte de la sociedad europea. Lo podemos ver no solo con el discurso de Trump en EEUU sino que también está presenta España con el ascenso de un partido xenófobo y de extrema derecha como VOX. ¿Cómo valoras este panorama social?
 
Me parece preocupante la facilidad con la que determinados discursos pueden ser aceptados y respaldados por una parte de la sociedad. Puede entenderse que la gente esté molesta por la situación económica y social y, que haya perdido la fe en las instituciones, pero buscar culpables en las personas más vulnerables o en aquellos que piensan y se sienten diferentes me parece una grave irresponsabilidad. Estas personas y partidos que describes están sabiendo utilizar muy bien el descontento popular para legitimar el discurso de la confrontación y la crispación. Y en este discurso, el inmigrante constituye ese riesgo común que, según ellos, pone en peligro los cimientos de nuestra sociedad. Eso sí, a los corruptos e ineptos no tienen por costumbre nombrarlos.
 
Bulgaria es tierra de emigrantes. Durante la época de dominio otomano miles y miles de búlgaros emigraron hacia Besarabia. También fue tierra que recibió inmigrantes judeoespañoles. Y desde la llegada de la democracia la emigración de búlgaros ha ido aumentando catastróficamente. ¿Qué diferencia hay entre el que emigra buscando trabajo con un pasaporte en regla y el que emigra huyendo de la guerra sin pasaporte?
 
El dinero y los contactos. Creo que en Occidente no se rechaza o criminaliza tanto al inmigrante o refugiado en sí, sino al que es pobre y débil. Por ejemplo, en España ha habido casos de futbolistas muy famosos que han sido juzgados y en algunos casos condenados, y había gente esperándolos en la puerta de los tribunales para aclamarlos y pedirles un autógrafo. Sin embargo, a aquellos que son humildes, que huyen de sus hogares y viajan con todo lo que tienen para labrarse un futuro en otro lugar, no se les da la oportunidad y se les acusa de venir a delinquir o a “vivir del cuento”. No me parece justo. Habrá de todo, pero generalizar y repetir este tipo de mensajes constantemente es peligroso.
 
Comparar un contexto político y social como el de la Bulgaria otomana con la actualidad tiene sus limitaciones, pero no está mal recordar que miles de búlgaros emigraron en masa hacia la actual Ucrania y Moldavia. Como me dijo una vez un búlgaro nacionalista: “es que ellos (los refugiados) no son cristianos”. ¿Dónde está la memoria histórica? ¿Está la religión por encima de los valores humanos?
 
Lo mismo podría decirse de España. Desde siempre hemos sido un país de emigrantes. En Bulgaria, el tema de la religión es desde hace mucho tiempo un tema sensible. El renacimiento moderno búlgaro se forjó en la lucha contra el dominio del imperio otomano.
 
Aun así, si comparamos el número de solicitantes de asilo que ha recibido Bulgaria es muy inferior al de otros países. Creo que una de las claves para atajar este problema en Europa y que la religión no se convierta en un instrumento para dividir y sí para ayudar en la convivencia y la tolerancia es la educación en los valores cívicos y derechos humanos. Quizá sea fácil decirlo e incluso utópico, pero es por ahí por donde se tiene que empezar.
 
El panorama político búlgaro es singular. El eje izquierda/derecha y progresismo/conservadurismo siguen una lógica bien distinta. Debido a la dictadura estalinista y a la tradición autoritaria en la izquierda del país, ser de izquierdas no es visto como sinónimo de progresista. ¿Cómo valoras el panorama político búlgaro en comparación con el español?
 
Creo que el panorama político búlgaro es singular incluso para los propios búlgaros. A muchos colegas y amigos búlgaros les cuesta entender o explicar ciertas anomalías que se dan en el sistema político búlgaro. Por ejemplo, que organizaciones y partidos políticos ecologistas y gente que se considera progresista voten a partidos de derecha y que el voto conservador pertenezca a la izquierda. Como me explicara en su día el politólogo y profesor universitario Kiril Avramov, este hecho tiene su origen en la transición del comunismo a la economía de mercado. En la actualidad, el BSP y organizaciones de izquierda, ligadas al antiguo establishment, representan el pasado. Sin embargo, partidos liberales pro Occidente se erigieron como la única alternativa para que los búlgaros alcancen la libertad y la prosperidad de las que “el comunismo les privó durante décadas”.
 
Recuerdo que, entre 2013 y 2014, los búlgaros salieron a la calle en mayor o menor número para protestar por el gobierno que se formó tras la dimisión del ejecutivo de Boiko Borisov y las posteriores elecciones. Entre las muchas cosas que escuché durante ese año, había una que se repetía con mucha frecuencia: “En Turquía, el partido comunista está prohibido. Sin embargo, aquí son los turcos y los comunistas los que gobiernan; ¿por qué apoya Ataka en el Gobierno a los turcos si los odia?, o ¿qué sentido tiene la unión de un partido proeuropeo como el DPS con otro que quiere estrechar los lazos con Rusia como es el BSP?”. Esas eran algunas de las preguntas sin respuesta que provocaron la exacerbación de una buena parte de los sofiotas que acudían a diario a la plaza de la Asamblea Nacional.
 
Bulgaria es, por lo general, un país conservador y el racismo y la xenofobia están instalados en el discurso político. ¿Cómo podemos cambiar esto? Precisamente formaciones políticas como ATAKA y el Partido Socialista Búlgaro recurren a argumentos populistas para defender lo búlgaro frente a lo extranjero.
 
De nuevo, el único modo que se me ocurre para cambiarlo es con leyes y educación.
Hay una cosa que explico en el libro Hostal Europa y que me resulta llamativa. Debido a su situación geográfica, Bulgaria ha sido históricamente un importante lugar de tránsito comercial y cruce de culturas. A pesar de ello, la relación del país con los extranjeros podría definirse, cuanto menos, de particular y, en ocasiones, poco fluida. Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, bajo el abrigo de la URSS, la inmigración fue un tema fuertemente controlado y regulado. Fue en los años setenta cuando gente de Oriente Medio y diversos países centroamericanos, africanos y asiáticos de la misma línea ideológica llegaron para estudiar o trabajar, y algunos acabaron por quedarse y establecer aquí su hogar. Es decir, están relativamente acostumbrados a que, de una manera u otra, la gente pase por allí, pero no a que se queden y a convivir con ellos.
 
Esto llevado al plano político, puede dar lugar a situaciones de discriminación y mensajes que fomenten la confrontación con las distintas minorías del país, incluyendo los inmigrantes y refugiados.
 
Sin embargo, no diría que, en general, en el discurso social y político búlgaro esté instalada la xenofobia y el racismo. No digo que no exista y puedan verse repetidamente episodios de este tipo, pero creo que se trata más de una minoría que hace mucho ruido y a la que se le da mucha publicidad. Principalmente porque saben explotar el discurso emocional, como en el caso de los jubilados que reciben una mísera pensión.
 
Durante el tiempo que viví allí lo que sí sentí es que, influenciados por sus circunstancias históricas, en general, los búlgaros y búlgaras se preocupan con ahínco por conservar sus tradiciones y su cultura. Es como que tienen menos arraigada la costumbre que tenemos en Europa occidental de interesarnos y adoptar elementos culturales de otros países, como en el caso de Estados Unidos. Aunque en las grandes ciudades, por no decir sólo Sofia, creo que poco a poco está cambiando. 


viernes, 1 de noviembre de 2019

Будителките: mujeres ilustres en la historia contemporánea de Bulgaria.

¿Cuál es el papel de la mujer en la Bulgaria tras la Liberación? Este es el tema principal del proyecto Будителките (Mujeres próceres, ilustradas) que fue presentado el 31 de octubre en la Galería "+Toва" en Sofia. Este proyecto es fruto del trabajo de la página web femenina "Момичетата от града" (las chicas de la ciudad).



El proyecto Будителките centra su atención en las historias de 15 mujeres búlgaras entre las que encontramos a Ekterina Karavelova, Liuba Kutincheva, Elisaveta Konsulova-Vazova, Mara Belcheva, entre otras. 

Esto es parte del proyecto que continuará durante el año 2020 con la publicación de un libro y con la creación de los premios anuales para mujeres ilustres contemporáneas. En 2020 se formará un jurado que declarará las categorías en las que se entregarán los premios así como las nominaciones. 

Las 15 mujeres ilustres, que podéis conocer en la página web момичетата от града, están divididas en 5 categorías: arte, ciencia, sociedad, belleza y literatura. 

Анастасия ТошеваPodemos destacar la figura de Anastasia Tosheva, una de las primeras maestras búlgaras. Nacida en 1837 en la por entonces Stara Zagora. Gracias a una beca que le otorga Zaharii Kniazheski tiene la posibilidad de estudiar durante siete años en Rusia donde aprende ruso y francés. Vuelve a Bulgaria en 1857.

El primer colegio de Stara Zagova abre puertas ese mismo año y Tosheva enseña lectura, escritura, teología, cálculo y costura. Daría conferencias en las que incita a las madres a llevar a sus hijos al colegio y muchos de sus alumnos se convertirían en profesores.

Más adelante pasará por la ciudad de Gabrovo, dónde la llaman para mejorar las condiciones del colegio femenino. Allí abrió una residencia y habría tantas estudiantes que tuvieron que contratar maestros del instituto de chicos. Tras la muerte de su marido se convierte en Directora del Instituto femenino de Stara Zagora y cuando se retira empieza a traducir libros del francés y del ruso.

Otras figuras

Entre otras mujeres ilustradas cabe destacar a la primera arquitecta búlgara Victoria Angelova-Vinarova, autora del proyecto con el que se construye la Biblioteca Municipal. Algunos de los edificios, construidos bajo su proyecto son destruidos por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial pero otros han sido conservados hasta hoy, como el Instituto de Secundaria de Matemáticas de Sofia.

Cabe destacar también a la primera mujer físico nuclear: Elisaveta Karamihailova. Es, además, la primera profesora de la Universidad de Sofia. Es la fundadora del laboratorio de radioactividad en el Instituto de Física de la Academia Búlgara de Ciencias. Se interesó por la contaminación del agua y la tierra causada por la fábrica de Uranio y buscó medidas para solucionar el problema limitando su uso, en un momento en el que en la Bulgaria comunista la producción de uranio era prioritaria.

La historia no ha sido solo escrita por hombres, y en una fecha tan significativa como la de hoy cabe recordar algunas de las mujeres que hicieron avanzar a Bulgaria tras su liberación.

En la página web del proyecto podéis encontrar más información sobre las otras personalidades: Ekaterina Karavelova, Yana Yazova, Mara Belcheva, Bistra Vinarova-Radeva, Ekaterina Nencheva, Ana Karima, Kostantsa Liapcheva, Evdokia Filipova, Elisaveta Konsulova-Vazova.

Pronto iremos publicando más historias de mujeres en Bulgaria.

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jueves, 11 de abril de 2019

Mercia MacDermott: la biógrafa británica de Vasil Levski




Mercia MacDermott es una historiadora británica, miembro extranjero de la Academia Búlgara de las Ciencias, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sofia. Ha recibido las órdenes Mádarski Konnik, Kiril i Metodi y la órden de la rosa. Además es ciudadana honoraria de las ciudades Karlovo y Blagoevgrad. Además ha sido durante muchos años la representante de la Asociación búlgaro-inglesa.

Mercia MacDermott dedicó su carrera a investigar la historia de Bulgaria, concretamente la vida del revolucionario Vasil Levski. Vivió en la Bulgaria socialista 27 años, desde 1962 hasta 1989.
                                         

Nace en una familia con padre cirujano y madre maestra. En 1948 termina sus estudios en Filología Rusa en la Universidad de Oxford. En el verano de 1947 junto a un grupo de estudiantes ingleses va a un campamento juvenil en la antigua Yugoslavia donde por primera vez conoce a búlgaros, entre ellos al poeta Pavel Matev.

En 1947 viaja a Bulgaria por primera vez en el campamento juvenil "Divotino". Un año más tarde participa en el encuentro juvenil internacional en la presa "Georgi Dimitrov", donde conoce a su futuro marido Alexander MacDermott y cuatro años más tarde nace su hija Alexandra. 

Desde 1962 hasta 1989 Mercia vive en Bulgaria. Desde 1963 hasta 1979 se desempeña en el Instituto Bilingüe de inglés de Sofia y más adelante realizaría ponencias en cursos sobre el movimiento nacional de liberación en Macedonia en la Facultad de Historia de la Universidad de Sofia hasta 1989.

Como parte de su obra podemos destacar los libros A History of Bulgaria 1393 – 1885, Allen and Unwin, 1962. En este libro describe sobre los acontecimientos más importatnes desde 1393 hasta 1885

The Apostle of Freedom (A portrait of Vasil Levsky against a background of nineteenth-century Bulgaria), Allen and Unwin, 1967 sería su segundo libro dedicado al revolucionario Vasil Levski. Más adelante escribiría sobre Gotse Delchev (Freedom or Death (the life of Gotsé Delchev), Journeyman Press, 1978). Con este libro se convierte en Doctor en Historia. También escribiría sobre Yane Sandansky (For Freedom and Perfection (the life of Yané Sandansky), Journeyman Press, 1988). Su último libro sobre las tradiciones búlgaras y el folclore del país se llama Bulgarian Folk Customs, Jessica Kingsley Publishers, 1998.

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Más información sobre la historiadora aquí.
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domingo, 10 de marzo de 2019

Los judíos sefardíes en Bulgaria y su idioma: el ladino

Con el Decreto de la Alhambra de 1492 a los judíos españoles se les daba dos opciones: convertirse al cristianismo o expulsar los territorios antes de agosto de ese año.

Los motivos oficiales de esta expulsión se debe a motivos religiosos, promovidos por la Santa Inquisición y también por incitar a los judíos que se habían convertido al cristianismo de volver a su antigua religión.

"Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos", decía parte del mensaje oficial.


La migración


Muchos judíos emigraron a África, al reino de Portugal y al de Navarra. Pero una parte importante emigró hacia los territorios del Imperio Otomano, sobretodo en los balcanes. Es por esta razón por la que a día de hoy existen en Bulgaria personas de origen judeoespañol, que han mantenido su lengua y su cultura.

Los judios en Bulgaria

El Imperio Otomano ofreció asilo a los judíos expulsados por el Decreto de la Alhambra, según algunos historiadores esto se debe a un movimiento estratégico del imperio para cambiar la demografía del territorio.

Los judios conservaron sus nombres, tradiciones e idioma. El idioma hablado por los judíos españoles de la época es conocido como ladino о judeoespañol.

El ladino o judeoespañol

A día de hoy parte de esta comunidad en Bulgaria sigue comunicándose en este idioma, una especie de español anticuado que aunque bien se puede entender, podemos apreciar muchas diferencias, tanto gramaticales, pero sobretodo fonéticas y léxicas.

El djudeo-espanyol, djudio, djudezmo o ladino es la lingua favlada por los sefardim, djudios ekspulsados de la Espanya enel 1492. Es una lingua derivada del espanyol i favlada por 150.000 personas en komunitas en Israel, la Turkia, antika Yugoslavia, la Gresia, el Maruekos, Mayorka, las Amerikas, entre munchos otros. 

¿Cómo hablan las abuelas judías búlgaras ladino?

En este video, un estracto del documental Софийският ладино клуб podemos escuchar a las abuelitas cantando en este idioma. Hay partes en inglés, ladino y en búlgaro:




Podéis ver el documental completo en este enlace.

En este video podemos ver a Sofi Danon (una de las mayores representantes de la comunidad judeoespañola en Bulgaria) contándonos una historia en ladino:




La salvación de los judíos durante la II Guerra Mundial 

Durante el Holocausto en Bulgaria los judíos se libraron de un trágico final.

Con la firma de la Ley de Defensa de la Nación (закон за защита на нацията) comienza oficialmente la persecución de los judíos en Bulgaria, obligándoles a llevar la estrella de David, a desempeñar solo determinadas profesiones, se les impuso toque de queda y también se prohibían los matrimonios mixtos. Esta ley fue abiertamente criticada por escritores e intelectuales del momento, entre los que podemos destacar a Elisabeta Bagryana y Elin Pelin.

En general, los judíos en Bulgaria estaban muy integrados en el país y recibieron además el apoyo de la Iglesia Ortodoxa, el Partido Comunista y amplios sectores de la sociedad (médicos, artistas, profesionales liberales, etc.), además del apoyo del obispo Stefan y del ministro de Justicia Dimitar Peshev, que acabaría siendo expulsado del parlamento. Finalmente por presión de la sociedad el Rey Boris III, a pesar de que el Gobierno era aliado de la Alemania Nazi, canceló la deportación.

En este video podemos escuchar el testimonio de Sofi Danon sobre este oscuro episodio de la historia en búlgaro.


La Embajada Española, en nombre de su embajador de entonces Julio Palencia, jugó un papel importante permitiendo a los judíos búlgaros emigrar a España.


En la actualidad

Desde el año 2015 los descendientes de judíos españoles de aquella época son considerados españoles y pueden optar a la nacionalidad española.

Por desgracia es un idioma que casi ha desaparecido en Bulgaria y es una comunidad muy pequeña la que continúa hablándolo y practicándolo, y está muy vinculado al folclore popular.

Para más información podéis consultar este enlace.

Aquí os dejo un video con canciones en ladino de Bulgaria:


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jueves, 1 de noviembre de 2018

1 de noviembre: Día de los Próceres de la Ilustración búlgaros


El 1 de noviembre Bulgaria celebra el Día de los Próceres de la Ilustración.

Los próceres de la ilustración o los ilustrados son personajes públicos búlgaros, académicos, escritores del renacimiento, revolucionarios, literatos...

En esta fiesta se homenajean a  estas personalidades que preservaron los valores y la identidad nacional búlgara. Con ocasión de esta celebración, la bandera nacional se iza en una ceremonia oficial ante el palacio presidencial.

Personajes como Botev, Levski, Rakovski, Vazov, Paisi Hilendarski, entre otros son considerados ilustrados búlgaros.

En 1922 Stoyán Omarchevski (ministro de Educación y Ciencia) bajo el Gobierno de Stamboliiski, a raíz de la iniciativa de un grupo de intelectuales presenta una propuesta en el Consejo de Ministros para definir el 1 de noviembre como el Día de los Ilustradores búlgaros

En 1945 se paraliza la celebración de esta fiesta por el Partido Comunista Búlgaro. Esta prohibición supone una parte de la censura y propaganda que el régimen estalinista búlgaro llevaría a cabo y que caracterizaría todo su mandato.

Sin embargo en muchos pueblos la fiesta seguiría celebrándose clandestinamente de diferentes maneras.

En 1992 se recupera la tradición de festejar este día y el uno de noviembre queda fijado como Día de los Ilustradores búlgaros y se establece día no lectivo para todas las instituciones educativas del país. 

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miércoles, 5 de septiembre de 2018

6 de septiembre: la Unificación de Rumelia Oriental y el Principado de Bulgaria

El 6 de septiembre de 1885 tuvo lugar la Unificación de Rumelia Oriental y del Principado de Bulgaria.

¿Qué fue el Principado Autónomo de Bulgaria?

Durante el Imperio Otomano la actual Bulgaria, junto a otros territorios, estuvo sometida al poder de los otomanos. Sin embargo, tras la derrota de Turquía en la guerra ruso-turca, el congreso de Berlín, y también para intentar frenar el creciente nacionalismo búlgaro, deciden crear una región autónoma que estaba sometida a Costantinopla, ya que no podía crear relaciones comerciales ni diplomáticas.


¿Qué fue Rumelia Oriental?

Rumelia Oriental fue otra provincia autónoma dentro del Imperio Otomano, creada también tras el Tratado de Berlín de 1878. Este territorio abarca los montes balcanes, Rodope y Strandzha.

¿Qué ocurrió el 6 de septiembre de 1885 en los territorios de la actual República de Bulgaria?

El 6 de septiembre de 1885 Rumelia Oriental se separa del Imperio Otomano y tras una revuelta violenta se une al Principado de Bulgaria. Para conseguir la unificación tendrían que acontecerse levantamientos violentos en ciudades como Panagiursihte, Pazardzhik... Estos levantamientos estarían organizados por el Comité Secreto Central Revolucionario de Bulgaria (Български таен централен революционен комитет). Su objetivo político era construir una federación balcánica. Esta organización jugaría un papel fundamental en la unificación de los territorios de Rumelia Oriental y del Principado de Bulgaria.

Como consecuencia de todo esto, el gobernador otomano en Plovdiv sería derrocado y el príncipe Alejandro I de Bulgaria convocaría una administración que ocuparía su lugar. Alejandro I de Bulgaria es considerado en primer príncipe de la Bulgaria moderna.

La Unificación de Bulgaria provocó la guerra con Serbia, que empezaría el 14 de noviembre y acabaría ese mismo mes, aunque la paz se firmaría en febrero de 1886.

Durante todos estos años que dura la unificación, Bulgaria continúa siendo dependiente del Imperio Otomano económicamente, por lo que no se puede hablar de una independencia real, la cual tendría lugar en 1908.

Y hasta aquí este pequeñísimo resumen sobre uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna búlgara. No soy historiador y por desgracia en la universidad no tuve la oportunidad de estudiar nada de historia de Bulgaria. Lo que sé lo aprendo leyendo en internet y mi objetivo con este post no es tanto ilustrar, sino hacer un resumen que me permita a mí a otras personas tener una idea general de lo que supone esto para la historia reciente de la actual Bulgaria.

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jueves, 14 de junio de 2018

Un español en la Bulgaria de 1878


A veces me pregunto: ¿cuál sería el primer español que llegaría a Bulgaria? ¿Cómo serían las relaciones entre la Bulgaria recién liberada del yugo otomano y la España de entonces? ¿Qué percepción tendría cada país del otro? 

Sería en los años sesenta del siglo pasado cuando la hispanística comenzaría a formalizarse en Bulgaria, como especialidad universitaria. Pero ¿qué idea habría hasta aquél momento de España? ¿Y en España sobre Bulgaria?

Leyendo un libro sobre la Historia del Movimiento Libertario en Bulgaria (История на безвластническото движение в България) me sorprendí al leer que una familia española se estableció en Plovdiv hace más de 100 años:

"Tras la liberación nacional emigrantes rusos, españoles y polacos, algunos de los cuales eran conocidos libertarios, atraídos por la relativa libertad que había en Rumelia Oriental se establecen en Plovdiv. Estos mismos ejercerían una influencia directa en la difusión de las ideas libertarias y en la formación de los primeros grupos anarquistas. Uno de ellos era el Dr Rusel-Sudzilovski del grupo bakuninista de Suiza y amigo personal de Botev. Entre los españoles se encuentra la familia Aslan: un padre y dos hijos. La información sobre estas relaciones así como de la creación de los grupúsculos nos la proporcionan Mihail Gerdzhikov y Petar Mandzhukov. Encontramos esta información también en la prensa libertaria occidental desde los años 90 del siglo pasado".


Tras leer esto me entra la curiosidad: ¿cuántos españoles vendrían a Bulgaria a finales del siglo XIX y a principios del XX y por qué?

Navegando en la web y con la ayuda de mi amigo Petar descubro que durante la Guerra Ruso-Turca ya había corresponsales y diplomáticos que vinieron a Bulgaria a cubrir las noticias y que en la prensa española del momento había constancia de estos hechos.

Saturnino Jiménez lo había enviado la revista madrileña La Academia. Será él quien exclamará con admiración: ¡La Bulgaria es la Andalucía del Oriente! En la foto del principio del artículo podemos ver a Saturnino Jiménez a la izquierda, a El Marqués del Valle del Tojo en el centro y a Josep Lluís Pellicer a la derecha.
Sin embargo de quién más constancia quedó, por lo menos en la prensa e historiografía búlgara es del pintor, grabador y corresponsal de guerra catalán Josep Lluís Pellicer (на български Хосе Пелисер).

Josep Pellicer nace en 1842 en Barcelona y estudia en el taller del pintor Ramón Alsina. Después durante tres años se especializa en Roma. Combina su trabajo de artista con el de caricaturista en diferentes periódicos, normalmente de actualidad política. Empezaría como corresponsal de guerra en la Tercera Guerra Carlista de 1872 a 1876.

Más adelante, en junio de 1877 llegaría a la sede del Ejército Ruso en la Península Balcánica con una certificación de la revista Ilustración Española y Americana. Sería registrado como corresponsal de guerra en la Guerra ruso-turca de 1877-1878.

A través de pinturas y grabados revela el transcurso de la guerra. Sus dibujos son realistas y precisos y a menudo son elaborados en el mismo campo de batalla. Su estilo es la linea fina y los detalles.

A continuación vamos a ver algunos de los dibujos de Pellicer sobre la guerra ruso-turca de 1877-1878:

"El ataque de shipka", soldados rusos defienden sus posiciones

"El paso de los rusos por el Balcán"

"Gabrovo. Perspectiva de la calle en el poblado"

"General Gurko y Skobelev junto a los cadáveres de soldados rusos"

"Llegada de los tiradores a shipka"


"Shipka. Tumba de cabezas y cuerpos"
La historia de Pellicer me ha parecido muy interesante y me ha dejado con muchas incógnitas: ¿Cómo sería su viaje hasta Bulgaria? ¿Cuáles serían sus impresiones personales? ¿Cómo sería su vuelta a España? ¿Cómo pasaría su día a día? ¿Aprendería búlgaro o se relacionaría en francés u otra lengua?

Lo curioso es que Pellicer no es el primero ni el único español que rondaría por la Bulgaria de finales de siglo XIX y de principios del veinte. Como dije más arriba, también hubo una familia anarquista que huyó de España y se refugió en Rumelia Oriental. ¿Qué sería de la familia Aslan en aquella Bulgaria que luchaba por su independencia?

Todas estas incógnitas dudo poder resolverlas algún día. Mientras tanto nos queda el placer y la curiosidad de saber que algunos compatriotas han pisado esta tierra hace siglo y medio y que algunos de ellos lo hicieron precisamente para difundir sus ideales.

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