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jueves, 19 de julio de 2018

Entrevista: hablamos con Marta, la "Mamá española en Bulgaria"


Mamá española en Bulgaria es un blog en español con información sobre la cultura y tradiciones de Bulgaria, así como las experiencias de una española que lleva viviendo en Bulgaria desde hace 9 años. Marta es un referente de la cultura búlgara en el mundo hispanohablante y a su blog acuden muchas personas que por alguna u otra razón quieren conocer un poco más sobre Bulgaria. Pero, ¿quién está detrás de este proyecto? ¿Quién es la mamá española en Bulgaria?

¿Cuándo llegaste a Bulgaria y por qué tomaste esa decisión?

Llegué a Bulgaria hace algo más de nueve años. El por qué no tiene mucho misterio, mi marido es búlgaro y simplemente era cuestión de elegir, o su país o el mío. Nos decantamos por Bulgaria porque él es hijo único, sus padres se van haciendo mayores y no tienen a nadie más, mientras que los míos tienen otros cinco hijos y no se quedarán solos (o eso pensaba yo, porque ahora sólo me quedan dos hermanos en España).

Realmente no vine a ciegas, porque antes de mudarme a Sofía pasé cuatro años viniendo cada verano, Navidad y Semana Santa, y ya sabía con qué me iba a encontrar.

¿Qué es lo primero que más te chocó y lo que más te gusto? ¿Tu primera impresión más sincera del país?

Me chocó el tarator (sopa fría de yogur y pepino), y mucho. Tardé años en acostumbrarme. Confieso que me sigue pareciendo raro, aunque en verano hago al menos un litro a diario porque es muy refrescante.

Lo que más me gustó y me sigue gustando, probablemente la comida. La gastronomía búlgara es muy variada, hay para todos los gustos, y ya que comemos varias veces al día, tiene su importancia poder disfrutarlo en vez de sufrirlo.

Mi primera impresión fue que los búlgaros parecían muy acogedores porque en todas partes me recibían bien, y una década después, igual. Siendo realista, imagino que ser blanca, española, y estar casada con uno de los suyos ayudó. Si hubiera sido, por decir algo, de tez oscura y de algún país de África u Oriente Medio, no sé si me hubiera integrado tan rápidamente.

Llevas ya nada menos que 9 años en el país, estás completamente integrada y tienes amigos búlgaros. ¿Había por entonces españoles en Bulgaria? ¿Conociste a otras personas en tu situación?

Sinceramente, imagino que algún español habría en aquella época, pero no lo sé porque no los busqué. Lo hice a propósito, para obligarme a aprender búlgaro y a relacionarme con búlgaros, sabiendo que si encontraba españoles me acomodaría y quizá no me esforzaría tanto en aprender el idioma. Nada motiva tanto como una ligera desesperación controlada.

Creo que pasé unos seis o siete años sin ver ni un solo hispanohablante aquí, y cuando empecé a conocer a alguno fue porque me buscaban ellos a mí, no yo a ellos.


Tu blog tiene muy buen posicionamiento en internet y tu público es bastante agradecido y suele recibir muy bien tus posts. Cuando empezaste con el blog, ¿esperabas llegar a los 7000 seguidores en facebook? ¿Cómo has asimilado esa fama?

No me lo esperaba ni de lejos. Creo que al principio funcionó un poco por el “boca a boca”, y gracias a los lectores que compartían mis publicaciones fueron llegando otros. En España hay muchísimos búlgaros, que a su vez tienen amigos y familia, y supongo que les gusta leer cosas de su país y poder compartirlas con sus amigos españoles. También hay búlgaros que han crecido fuera de Bulgaria y muchos descendientes de búlgaros en Latinoamérica, que están muy interesados en leer sobre gastronomía búlgara, lugares y tradiciones.

Por otro lado no hay demasiada información en Internet sobre Bulgaria en español, y cuando alguien busca algo en Google sobre el tema, suele acabar en mi blog (o en el tuyo).

Realmente esa “fama”, como dices, se debe en gran parte a los lectores, porque un blog no es nada sin sus lectores. Ya es un signo de aprobación que lean y que comenten, pero que compartan lo que escribes ya el mayor premio que puede recibir un blogger, porque significa que les encanta. Eso es lo que da energías para seguir adelante en los días malos, cuando uno tiene ganas de cerrar el blog.

Hablando ahora de tus seguidores, ¿has tenido algunas experiencias desagradables con haters? En un post comentabas algunas de las cosas más extrañas que habías recibido por mail. ¿Algún anécdota desagradable que compartirnos? ¿Y el mensaje más motivador?


Yo creo que todo blogger tiene haters, pero por suerte, en mi caso recibo cientos de mensajes positivos por cada troll que asoma la nariz. Antes les respondía, ahora ya he aprendido a aplicar el famoso “Don’t feed the troll” y les ignoro, y en casos extremos, bloqueo. Lo gracioso es que suelen ser muy cobardes y atacan más en privado que en público. Cuando lo hacen en público yo no tengo que hacer nada, porque suelen ser otros lectores los que les bajan los humos.

La mayoría de lectores son gente muy maja, me dan mucho feedback que me ayuda a corregir errores y a ver qué gusta y qué no, aportan más datos que puedo añadir a los artículos, me dan ideas para futuros post… A muchos ya les conozco por el nombre, de verlo a menudo.

Mensajes motivadores… es difícil elegir solo uno. Una vez me escribió una niña de 12 años, búlgara pero nacida en España, que hacía un trabajo escolar sobre su desconocido país de origen. También me escriben familias que han adoptado niños búlgaros y quieren enseñarles cosas sobre su país de origen o venir de vacaciones… Otras veces son turistas que han regresado de Bulgaria y me escriben para contarme lo mucho que les ha gustado el país, o búlgaros agradecidos porque doy a conocer su país. Todos estos mensajes los tengo guardados.
Mantienes a salvo tu anonimato, y como los lectores habrán notado en esta entrevista no hay ninguna foto tuya. ¿Alguna vez te han recriminado esta actitud? ¿Te ocultas por algún motivo concreto? Normalmente a los seguidores de una página les gusta saber quién está detrás de ella, ¿qué le dirías a aquellos seguidores a los que les gustaría saber un poco más de tí?

Mantengo el anonimato por varios motivos. En primer lugar, yo no soy nadie especial, aquí lo que importa es dar a conocer Bulgaria, no a mi. Y por otro lado, una vez que algo se publica en Internet (una foto, datos personales) se pierde el control sobre esa información, y realmente no veo la necesidad de que haya datos sobre mi pululando por ahí.

Sobre todo cuando tengo trolls especialmente malos agradezco mucho este anonimato.

Creo que en el entorno blogger actual hay una sobreexposición brutal, hay gente que no se guarda nada, y aunque obviamente cada uno puede hacer lo que quiera, yo no quiero ser así porque me parece imprudente e innecesario.

Por suerte la mayoría de mis lectores son muy razonables y yo creo que entienden y respetan que mantenga el anonimato.




La Tortuga Búlgara y la Mamá Española en Bulgaria
¿Con qué frecuencia vuelves a España? ¿En casa en qué idioma habláis? ¿catalán, español o búlgaro? ¿Viene tu familia a menudo a visitarte?

Voy a España una vez cada año o año y medio, aunque últimamente he ido con más frecuencia porque a mis hermanos les ha dado por casarse uno detrás de otro, con pocos meses de diferencia.

En casa hablamos español y búlgaro: mi marido les habla a los niños en búlgaro, yo en castellano, y entre nosotros español aliñado con términos búlgaros. Mi hija mayor habla ambos idiomas a la perfección, y cuando viajamos a Barcelona va aprendiendo catalán.

Me han visitado mi madre y dos hermanas, el resto aún no, están repartidos por todo el mundo.

¿Has pensado en solicitar la nacionalidad búlgara? ¿Piensas quedarte aquí para siempre?

Alguna vez he pensado en solicitar la nacionalidad búlgara, sí, pero España no admite la doble nacionalidad, y no estoy dispuesta a renunciar a la española, así que de momento me quedo como estoy. Si en algún momento es posible, me gustaría ser búlgara además de española, por supuesto. Y sí, en principio la idea es quedarme para siempre.

Respecto al idioma, veo que lo hablas y escribes bastante bien. ¿Cómo fue el proceso de aprendizaje? ¿Qué te costó más? ¿Qué aspecto destacarías del idioma a la hora de su aprendizaje, en general y para un español?

Con el búlgaro ya me defiendo y eso me hace sentir mucho más cómoda en Bulgaria. Empecé haciendo tres cursos en la Universidad de Sofía, y una vez tuve la base de gramática ya fue cuestión de practicar: hablar, leer y ver la tele en búlgaro. Pero aún me queda mucho por aprender, sin duda. Probablemente seguiré aprendiendolo toda mi vida.

Lo que más me costó, y de hecho me sigue costando, son los verbos y las preposiciones.

Algo que facilita el aprendizaje del búlgaro para hispanohablantes es que se pronuncia tal como se escribe, y los sonidos que no existen en español no son complicados si sabes otros idiomas que los tengan (en mi caso, inglés y catalán). Y lo dificulta el hecho de que es una lengua eslava, que no tiene nada que ver con una lengua latina. En cambio el alfabeto, que es lo que más asusta al principio, no es un gran problema: son sólo 30 símbolos y se pueden aprender rápido. Obviamente no es un idioma imposible de aprender, simplemente a los españoles nos cuesta y hay que estar dispuesto a estudiar mucho al principio.

¿Algo a lo que todavía no te hayas acostumbrado? ¿Cómo fue hacer amistades aquí? Ahora que hablas el idioma no debe ser problema, ¿y cuando no lo hablabas?

No sé hasta qué punto estoy integrada, pero lo cierto es que cuando voy a España me siento extraña; me gusta, pero cada vez se parece menos a "volver a casa", ahora mi casa es Bulgaria.

A lo que aún no me he acostumbrado, y no sé si llegaré a hacerlo, es al frío que hace aquí en invierno. Soy muy friolera y lo paso muy mal de octubre a marzo. Algún año hemos estado a 20 bajo cero, y con esas temperaturas salir de casa es una tortura china para mí.

No me costó hacer amistades al llegar, porque mi marido es muy sociable y tiene muchos amigos, y cuando llegamos a Bulgaria estaban todos como él: recién casados, con niños... Así que pronto estuve rodeada de jóvenes familias en situación parecida a la nuestra. Al principio nos entendíamos en inglés, pero pronto empezaron a hablarme en búlgaro explicandome lo que no entendía, y así fui aprendiendo. Si realmente te quieres comunicar, el idioma no es una barrera tan grande, pero hay que estar dispuesto a ser humilde, preguntar lo que no sabes, aceptar correcciones y hacer el ridículo a veces.

Sobre tu trabajo, ¿a qué te dedicas exactamente?

Trabajo en la radio nacional, principalmente traduciendo las noticias y reportajes del búlgaro al español para la página web de la emisora y a veces haciendo entrevistas. Me gusta mucho mi trabajo, porque me permite seguir aprendiendo a diario el idioma y también historia, cultura, política, costumbres y tradiciones de Bulgaria.

La palabra que más te gusta y la que más te cuesta pronunciar.

Me encanta la palabra "palachinki" (creps), por alguna razón me parece muy gracioso cómo suena y además también me gusta mucho comerlos.

Y me cuesta muchísimo pronunciar la palabra más larga que existe en búlgaro, "НЕПРОТИВОКОНСТИТУЦИОНСТВУВАТЕЛСТВУВАЙТЕ" (que significa algo así como "no atentes contra la constitución") de una sentada. Por partes sí, pero todo seguido ¡soy incapaz! 


¿Qué pasará con tu blog en el futuro? ¿Lo piensas dejar en algún momento?


Eso de dejarlo lo digo cuando me agobio mucho, cuando algún cretino me plagia contenido o cuando tengo trolls especialmente puñeteros. Es complicado mantener un blog cuando casi todo el tiempo se lo dedico al trabajo y a la familia, por eso suelo dejarlo para la noche.

Lo que hago cuando veo que no llego a todo es bajar un poco el ritmo. Por ejemplo, antes publicaba varios post por semana, luego pasé a uno semanal, y ahora dos al mes. Mejor dos con un poco de cara y ojos que muchos escritos de prisa y mal. ¿Qué prisa hay? No tengo a ningún editor presionandome con plazos de entrega, aunque creo que la regularidad es importante para no descolocar a los lectores.
En principio no tengo planes de dejar el blog, porque me gusta escribir y aprendo mucho mientras me documento para nuevos artículos.

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jueves, 14 de junio de 2018

Un español en la Bulgaria de 1878


A veces me pregunto: ¿cuál sería el primer español que llegaría a Bulgaria? ¿Cómo serían las relaciones entre la Bulgaria recién liberada del yugo otomano y la España de entonces? ¿Qué percepción tendría cada país del otro? 

Sería en los años sesenta del siglo pasado cuando la hispanística comenzaría a formalizarse en Bulgaria, como especialidad universitaria. Pero ¿qué idea habría hasta aquél momento de España? ¿Y en España sobre Bulgaria?

Leyendo un libro sobre la Historia del Movimiento Libertario en Bulgaria (История на безвластническото движение в България) me sorprendí al leer que una familia española se estableció en Plovdiv hace más de 100 años:

"Tras la liberación nacional emigrantes rusos, españoles y polacos, algunos de los cuales eran conocidos libertarios, atraídos por la relativa libertad que había en Rumelia Oriental se establecen en Plovdiv. Estos mismos ejercerían una influencia directa en la difusión de las ideas libertarias y en la formación de los primeros grupos anarquistas. Uno de ellos era el Dr Rusel-Sudzilovski del grupo bakuninista de Suiza y amigo personal de Botev. Entre los españoles se encuentra la familia Aslan: un padre y dos hijos. La información sobre estas relaciones así como de la creación de los grupúsculos nos la proporcionan Mihail Gerdzhikov y Petar Mandzhukov. Encontramos esta información también en la prensa libertaria occidental desde los años 90 del siglo pasado".


Tras leer esto me entra la curiosidad: ¿cuántos españoles vendrían a Bulgaria a finales del siglo XIX y a principios del XX y por qué?

Navegando en la web y con la ayuda de mi amigo Petar descubro que durante la Guerra Ruso-Turca ya había corresponsales y diplomáticos que vinieron a Bulgaria a cubrir las noticias y que en la prensa española del momento había constancia de estos hechos.

Saturnino Jiménez lo había enviado la revista madrileña La Academia. Será él quien exclamará con admiración: ¡La Bulgaria es la Andalucía del Oriente! En la foto del principio del artículo podemos ver a Saturnino Jiménez a la izquierda, a El Marqués del Valle del Tojo en el centro y a Josep Lluís Pellicer a la derecha.
Sin embargo de quién más constancia quedó, por lo menos en la prensa e historiografía búlgara es del pintor, grabador y corresponsal de guerra catalán Josep Lluís Pellicer (на български Хосе Пелисер).

Josep Pellicer nace en 1842 en Barcelona y estudia en el taller del pintor Ramón Alsina. Después durante tres años se especializa en Roma. Combina su trabajo de artista con el de caricaturista en diferentes periódicos, normalmente de actualidad política. Empezaría como corresponsal de guerra en la Tercera Guerra Carlista de 1872 a 1876.

Más adelante, en junio de 1877 llegaría a la sede del Ejército Ruso en la Península Balcánica con una certificación de la revista Ilustración Española y Americana. Sería registrado como corresponsal de guerra en la Guerra ruso-turca de 1877-1878.

A través de pinturas y grabados revela el transcurso de la guerra. Sus dibujos son realistas y precisos y a menudo son elaborados en el mismo campo de batalla. Su estilo es la linea fina y los detalles.

A continuación vamos a ver algunos de los dibujos de Pellicer sobre la guerra ruso-turca de 1877-1878:

"El ataque de shipka", soldados rusos defienden sus posiciones

"El paso de los rusos por el Balcán"

"Gabrovo. Perspectiva de la calle en el poblado"

"General Gurko y Skobelev junto a los cadáveres de soldados rusos"

"Llegada de los tiradores a shipka"


"Shipka. Tumba de cabezas y cuerpos"
La historia de Pellicer me ha parecido muy interesante y me ha dejado con muchas incógnitas: ¿Cómo sería su viaje hasta Bulgaria? ¿Cuáles serían sus impresiones personales? ¿Cómo sería su vuelta a España? ¿Cómo pasaría su día a día? ¿Aprendería búlgaro o se relacionaría en francés u otra lengua?

Lo curioso es que Pellicer no es el primero ni el único español que rondaría por la Bulgaria de finales de siglo XIX y de principios del veinte. Como dije más arriba, también hubo una familia anarquista que huyó de España y se refugió en Rumelia Oriental. ¿Qué sería de la familia Aslan en aquella Bulgaria que luchaba por su independencia?

Todas estas incógnitas dudo poder resolverlas algún día. Mientras tanto nos queda el placer y la curiosidad de saber que algunos compatriotas han pisado esta tierra hace siglo y medio y que algunos de ellos lo hicieron precisamente para difundir sus ideales.

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domingo, 10 de junio de 2018

Encontrar trabajo en Bulgaria como hispanohablante


Si estás pensando en establecerte en Bulgaria debes tener en cuenta tres aspectos principales: el alojamiento, el trabajo y la integración en el país.

En el post de hoy hablaremos del trabajo y os daré algunas orientaciones de cómo encontrar trabajo en Bulgaria siendo hispanohablante.
Encontrar trabajo en Bulgaria: los famosos call-centers 

Gran parte de los españoles que vienen a Bulgaria lo hacen de manera temporal por motivos laborales, pues la empresa X o institución en la que trabajan en España lo mandan a Bulgaria a trabajar por un período concreto de tiempo. El caso de estas personas es diferente porque la empresa/institución suele poner todo por delante para ayudarle a instalarse en el país.

Sin embargo hay personas que por diferentes motivos eligen venir a Bulgaria a buscar trabajo. En Sofia hay mucha oferta con el español y además los sueldos son buenos para el nivel de vida del país. 

Sea cual sea vuestro caso (español enamorado de un búlgaro; español aventurero; español que no encuentra trabajo en España y decide probar suerte fuera, etc...), es interesante necesario cómo encontrar trabajo en Bulgaria.

El portal jobs.bg

La página web jobs.bg, disponible en búlgaro y en inglés, es el mayor portal búlgaro para la búsqueda de empleo. Ofrece la posibilidad de poner una palabra clave, en este caso deberéis poner испански o spanish y os saldrán todos los anuncios que ofrecen alguna vacante que requiera conocimientos de español.

¿Qué tipo de empresas ofrecen trabajo con español en Bulgaria?

En Sofia hay cantidad de empresas que se dedican a la atención al cliente de un determinado producto. Algunas de ellas son las determinadas outsourcing companies, es decir,  empresas dedicadas exclusivamente a realizar el trabajo de atención al cliente a otra empresa: un intermediario. Otras empresas están directamente instaladas y ofrecen directamente sus propios servicios de atención al cliente.

¿Qué se pide para trabajar en un call-center en Bulgaria?

Siempre se pide hablar inglés, normalmente a nivel medio (B1-B2) para la comunicación en el trabajo. Solo los puestos más concretos requieren un nivel de inglés muy alto. Se pide nivel alto de español (C1), por lo que los nativos solemos estar bien valorados. Dependiendo del tipo de empresa y de los requisitos para acceder al puesto, se pedirá alguna u otra formación académica, aunque por lo general se pide formación académica básica (equivalente a la ESO española).

No solo hay puestos de trabajo en call-centers, también hay puestos de administrativo con español o de logística, pero la verdad es que la gran mayoría de las ofertas son para empresas outsourcing de atención al cliente.

Los salarios en los call-centers búlgaros

Los salarios dependen de la empresa, de vuestra experiencia y muchos otros factores, pero lo cierto es que el salario medio en el call-center en Bulgaria es entre 1200 y 1800 leva (600-900 €), a lo que hay que sumar determinados beneficios que en ocasiones ofrecen este tipo de empresas, como seguro médico privado, cupones de descuento, etc.

He oído de empresas que pagan hasta 2000 leva (1000 €), pero la media ronda los 800 €. Todo es cuestión de búsqueda y paciencia :). 

¿Se puede vivir en Bulgaria con 700 € mensuales?

La respuesta ligera es sí. Sobretodo, teniendo en cuenta que el salario mínimo son 250 € y que el salario medio son 500 €. Es decir, si ganáis más de 700 € (1400 leva), ya tendréis un sueldo mayor que el salario medio del país. 

Ahora, depende también de varios factores. Sofia, al ser la capital, es más cara en cuanto al precio del alquiler. Sin embargo, la gente que conozco que vive aquí con un sueldo de 700-800 € afirma vivir mucho mejor que en España con un sueldo mayor, pero como todo en esta vida, depende de las necesidades, caprichos y nivel de vida de la persona.

Experiencias de expatriados españoles trabajando en call-centers

He hablado con varios españoles que trabajan o han trabajado en diferentes call-centers en Sofia y estas son sus opiniones:

Para Anto Castro (natural de Córdoba, vive en Sofia desde 2013) trabajar en Bulgaria como hispanohablante da la oportunidad de encontrar un trabajo que te ayuda a formarte, a desarrollarte y aprender a trabajar en equipo. Por supuesto a mejorar inglés ya que la comunicación en las empresas es en inglés. A conocer un país bonito y muy desconocido todavía. Y económicamente con 800 euros puedes vivir tranquilamente y a gusto

Para Pedro José (de Valencia, en Sofía desde febrero de 2017) A la pregunta de ¿que qué es lo que te ha aportado trabajar en Bulgaria? Bueno, evidentemente la oportunidad de añadir experiencia laboral al currículum. Para los que no tenemos estudios superiores, que te contraten en una multinacional de índole tecnológica para (en mi caso, con 21 años) atender a chavalines que juegan a un juego de móviles es un gusto. Pero al final, conforme pasa el tiempo te das cuenta de que este tipo de trabajos no te permite desarrollarte como persona y como profesional. Sí que es cierto que esto que acabo de decir es subjetivo y se adapta a las ambiciones de cada uno, pero así es como me sentía yo. Y es por esto que tras 16 meses trabajando en el monótono puesto de atención al cliente lo dejé para trabajar en otra empresa que creo que sí me va a proporcionar el desarrollo que busco. Ahora trabajo en una agencia de marketing israelí que acaba de poner unas oficinas aqui. Me encargo de crear, desarrollar, optimizar y negociar campañas de marketing online para una de los grupos financieros más importantes a nivel mundial. Somos un equipo pequeño, familiar, con las condiciones laborales que cualquier bulgaro soñaría. Cuando echo la vista atrás, y me pregunto a mí mismo cómo es posible estar en el puesto en el que estoy, con mi nivel de estudios, entonces me doy cuenta de que en Bulgaria me están dando la oportunidad de demostrar que valgo la pena sin tener un título de mierda. Que es lo que pasaría en España. Y no sólo eso, sino con un contrato serio y digno. Pero también sé que mi caso es excepcional, y que no hay muchas empresas como la mía en la ciudad. Eso es todo por mi parte.      

Javier Castillo (Canarias, vivió 1 año y medio en Bulgaria): Mi historia en Bulgaria ha sido diferente a la que viven normalmente los extranjeros que van a trabajar allí. Yo empecé en unas prácticas de 6 meses en una agencia de marketing digital. Enseguida me dí cuenta de que el mercado laboral necesitaba cientos de jóvenes que hablaran otros idiomas para mantener las oficinas de atención al cliente.  Después de haber realizado dos prácticas en España, tenía claro que si volvía tendría que empezar de nuevo de becario e ir ascendiendo. Así que decidí quedarme.  Mi trabajo era bastante monótono, y al par de meses sabía que no aguantaría mucho tiempo. En cambio, mi pareja (que se vino a Bulgaria conmigo) tuvo muchísima suerte y su trabajo le encantaba. Habiéndose graduado en Turismo, la formaron desde cero en servidores y servicios web. Algo impensable dentro de nuestras fronteras.  Si hay algo que destaco de Bulgaria a nivel laboral es la sensación de saber que hay varias empresas en las que necesitan gente. Que, dentro de lo que cabe, puedes elegir dónde trabajar.  Recuerdo incluso enviar mi CV a empresas como National Geographic o FOX y que me contestaran para decirme que no, cuando en España ni siquiera te contestan. En mi empresa era asombroso ver cómo contrataban a un español casi por semana. Llegamos incluso a ser varios canarios en la oficina.  Nosotros al final decidimos volvernos. Ninguno de los dos somos búlgaros ni nos unía nada más al país que no fueran el trabajo y nuestros amigos. Ahora vivimos los dos en Madrid. Ha sido difícil dejar el estilo de vida acomodado de Bulgaria (comíamos todos los días fuera y no nos privábamos de nada). La inseguridad laboral de España y los extensos periodos de prueba hacen que estés siempre con la mosca detrás de la oreja.  Al final, la experiencia fue muy enriquecedora, pero sabíamos que tarde o temprano tendríamos que volvernos. Y, por desgracia, creo que esa es la situación de la mayoría de espanoles que se encuentran en Bulgaria.

Para Paco López (Almería, vive en Bulgaria desde 2014), la oferta es bastante limitada, es en la única esfera que un extranjero puede trabajar, si no es desarrollando su propio negocio o bien viene mandado por una empresa de su país. Si bien el salario que ofrecen, está por encima de la media en Bulgaria, también es cierto que los extranjeros tenemos que hacer frente a unas dificultades y gastos extra. Como algo temporal, puede que esté bien, porque te permite tomar otra óptica y enriquecerte personalmente, pero el trabajo de los call center es bastante simple, limitado y monótono. Tiene poco que ofrecerte. No olvidemos que las multinacionales vienen a Bulgaria para ahorrar dinero. Existen pocas o nulas posibilidades de desarrollarse y prosperar, y se corre el riesgo de quedar excluido del mercado laboral español, es un trabajo muy poco cualificado y escasamente valorado

Borja Godoy (Badajoz, en Sofia desde diciembre de 2017). Cuando eres joven, lo mas importante (y una costumbre que no tenemos en España) es viajar, ya que conociendo mundo nos conocemos a nosotros mismos, pero por desgracia la situación en España no te permite ahorrar o viajar con la seguridad de que seguirás teniendo trabajo cuando vuelvas, por no hablar de que ni siquiera tienes seguridad de tener trabajo en absoluto. Y mucho menos uno digno o pagado como ponga en el contrato. Esta oportunidad se me presentó por el simple hecho de saber hablar inglés y español, y creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Porque aunque viajes a un pais extraño, donde no conoces a nadie ni conoces el idioma, la simple posibilidad de crear una vida, cuando no puedes hacerlo en tu pais, ya es suficiente para poder llamarlo tu casa. Sinceramente, lo único que hecho de menos de España es (a parte de la comida) es a mis dos hermanas pequeñas. Pero gracias a haberme venido a un pais extranjero tengo un trabajo digno donde cobro lo que pone en el contrato y puedo vivir bien. Lo mas dificil siempre es empezar. Yo tuve suerte porque el equipo con el trabajo es genial y me senti parte del equipo desde el primer dia. Gracias a mis comprañeros siempre he tenido a alguien ayudandome cuando no podia con el idioma, o con alguna gestión administrativa que no hiubiera hecho nunca antes. Asi que lo mas importante es conocer a gente, buscar forma de conocer nuevas personas, abrir la mente.

Y vosotros, ¿habéis trabajado en Bulgaria en este sector? ¿conocéis alguna otra experiencia? ¿estáis pensado en trabajar en Bulgaria?

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viernes, 30 de marzo de 2018

Obtener el permiso de residencia en Bulgaria


No llevo mucho tiempo en Bulgaria pero las dos veces que he tenido que renovar mi permiso de residencia me ha producido dolores de cabeza, discusiones y frustración. Para desahogarme y para orientar a los futuros ciudadanos españoles que residan en Bulgaria en el futuro he decidido escribir este post contando mi experiencia personal y dando consejos sobre el procedimiento. Nota: es posible que algunas cosas difieran de vuestras experiencias, porque cada año cambian algunos detalles en el procedimiento. La información actual está actualizada a marzo de 2018. Conforme me entere de nuevas trabas y requisitos, los actualizaré.

¿Es necesario sacarse un permiso de residencia en Bulgaria siendo español?

Legalmente, es obligatorio tras el tercer mes de estancia en el país (ojo, estoy hablando de ciudadanos europeos. Para los no comunitarios los requisitos son más exigentes)

Ahora, conozco españoles que llevan 1, 2 y 5 años viviendo en Sofia y que no tienen el permiso de residencia. ¿Es legal? No. ¿Te puede pasar algo? Pues... No conozco a nadie que le haya pasado. Si la policía te para en la calle, y dices que eres turista te dejarán en paz.

Mi consejo es: si quieres evitar cualquier problema y sobretodo, si tienes en mente estar un largo periodo, sí necesitas un permiso de residencia.

Por ejemplo, si estás de Erasmus 6 meses o un curso académico, puedes sacártela para tener un bonito souvenir, pero realmente no va a ser necesario. Pero si vas a trabajar, y tienes pensado estar una temporada, es importante. 

¿Por qué es importante tener un permiso de residencia en orden?

Primero, y ante todo, porque es obligatorio. Segundo, porque para el banco y el teléfono, aunque puedes abrirte una cuenta con tu pasaporte español, siempre será más cómodo que tengan tu leneché (en búlgaro лнч - личен номер на чужденец). 

¿Es fácil sacarse el leneché?

Aquí empieza lo gracioso: depende. Voy a exponer diferentes situaciones y vamos a analizar los requisitos:

Caso 1: Estudiante de erasmus en Sofia: valdría en teoría con el papel que demuestra que eres estudiante temporal aquí, que dan en la universidad; contrato de piso o papel de la residencia universitaria. En teoría debería valer con eso. Siendo un estudiante de intercambio todo debería ser más fácil. 

Caso 2: Trabajador con trudov dogovor: si tienes un contrato de trabajo con una duración determinada y un sueldo fijo, como suele ser en los call-centers, no tendrás problema. Necesitarás llevar ese contrato, también el contrato de piso y una declaración de la casera firmada ante notario. Con todo esto será suficiente, y deberían darte un año si el contrato está en período de prueba, o más si eres fijo.

Caso 3: Trabajador con grazhdanski dogovor: ¡estás jodido! Si tienes un contrato por horas, no puedes sacarte el permiso de residencia como trabajador, sino que tienes que hacerlo como persona con seguro médico y medios económicos suficientes. En este caso necesitarás un informe del banco (si es una cuenta búlgara) que especifique la cantidad que tienes, la tarjeta sanitaria europea con una validez de mínimo seis meses (si te quedan seis meses, te darán seis meses; si te queda un año de seguro en esa tarjeta, te darán un año), un contrato de piso y una declaración de la casera firmada ante notario. Si la tarjeta europea te ha caducado o no la tienes, tendrás que sacarte un seguro médico privado. En la aseguradora UNIQA ofrecen seguros para este tipo de procedimientos por unas 160 leva para un año.

Caso 4: Estar casado con un búlgaro: sinceramente desconozco el procedimiento. Cuando lo sepa, lo pondré aquí. 

Conclusión, ¿qué documentos debemos preparar antes de ir a la oficina de inmigración?

- Fotocopia y original del DNI
- Fotocopia y original del contrato del piso
- Fotocopia y original del trudov dogovor (solo si eres caso 2).
- Declaración de la casera firmada ante notario en la que especifica que te permite vivir en el piso que te ha alquilado. Suena un poco absurdo, ¿verdad? Es algo nuevo, pues en 2016, cuando me saqué mi primera tarjeta, no me lo pidieron. Ahora en 2018, sí. Es indispensable. Las leyes cambian, y no para facilitar las cosas precisamente. 
- Fotocopia de la tarjeta de débito española o informe del banco de la cuenta búlgara que demuestre que tienes medios económicos (solamente si eres el caso 4).
- Dinero en efectivo (echar la solicitud cuesta 7 levas+3,5 levas de comisión al banco).
- También necesitaremos paciencia y tiempo :).

¿Cómo se hace la declaración del casero?

Es mucho más sencillo de lo que parece. Debes ir con tu casero a un notario y que escriba en un papel (a mano o a ordenador, es mejor llevarlo hecho de casa) en búlgaro que te permite vivir en su casa. Si el notario es majo, os ofrecerá un modelo o lo explicará. La notario a la que fui yo me dijo por teléfono que no podía decirnos el modelo, pero mi casera había hecho esto en algún momento y lo escribió. Es un texto libre, es decir, no hay un modelo exacto y único, solo tiene que poner algo del tipo "yo, ..., permito a ..., que vive en mi piso situado en ...". Os dejo aquí el texto de mi declaración:

Декларация от ... от София, ул. ... с лична карта ..., издадена от ..., с ЕГН, ...

С настоящата декларация удостоверявам, че лицето ... е с дата на раждане на ... в Испания е с изтичаща карта за пребиваване в Република България ЛНЧ н. ... живее в момента на моя адрес - София улица ..., чийто собственик съм аз - ...

За верността на горенаписаното се подписвам: подпис и дата.

El notario leerá la declaración, pondrá un sello y una firma, te cobrará seis levas, y estará todo listo.

Como véis, los notarios en Bulgaria, por lo menos para este tipo de compulsaciones, no son nada caros. Así que no os asustéis. El notario que usé yo es este: Мариела Калоянова. Hay que tener cuidado, yo llamé a 4 notarios, y uno me llegó a pedir 240 levas. Pero el precio estándar son 6 levas en todos los notarios, ya que es un trámite sencillo y común el de la compulsación.

¿Cuánto tiempo necesito para renovar la tarjeta?

Sinceramente, en la oficina de Inmigración de Sofia, que está situada cerca de Lavov Most, en bulevard Maria Luiza, aunque siempre hay mucha gente, es rápido. Eso sí, no hay nadie explicando nada, tienes que ir y preguntar a la gente, pero para que lo sepáis de antemano, las taquillas que atienden a ciudadanos europeos son la 3 y la 4. Las demás atienden a no comunitarios y a búlgaros. Tengo entendido que solo una chica habla inglés, por lo que es recomendable que si no habláis aún búlgaro, os acompañe alguien que lo hable.

Los pasos son los siguientes:

- Esperas la cola, unos 15 minutos.
- Entras en la taquilla, presentas tus documentos, los comprueban, te dan un formulario super cutre y lo rellenas. Si todo está bien, te dirá que lo rellenes, salgas y pagues en la caja del banco que está dentro de la misma oficina 7 leva. Si falta algún documento, te dirá cuál es y tendrás que buscarlo. Fuera de la oficina hay una copistería.
- Cuando tienes todo correcto y el formulario rellenado, vas a la caja del banco, pagas 10,5 y esperas otra vez la cola.
- Dejas la documentación, firmas, y en un día laborable irás a ver el resultado.
- Si se ha aceptado tu petición, te expedirán un kartonche (una tarjeta temporal de color blanca), hasta que te den la tarjeta guay con la foto. Te darán otro papel que tendrás que rellenar, dirás si quieres la expedición normal (18 levas en un mes) o la rápida (una semana por 36 leva), te dará un nuevo papel y de nuevo irás al banco a pagar. 
- Volverás a esperar la cola, le entregarás el recibo de pago, te harán la foto allí mismo y en una semana o un mes, irás de nuevo y por última vez.

Como véis, no es difícil, sino un verdadero coñazo. Es un bucle de hacer colas y ir al mismo sitio una y otra vez. De hecho, te vas encontrando a las mismas personas en diferentes momentos del día y en diferente fase del proceso.

¡Lo fácil que sería que los formularios estuvieran fuera y que hubiera alguien explicando qué hay que hacer! Nos ahorraríamos un viajecito. Pero no. Para ir a inmigración necesitas tiempo pero sobretodo paciencia. Ya que te pueden hacer volver a por otro papel, otra fotocopia... 

Cuando ya tienes la residencia aceptada y vas a solicitar la tarjeta con la foto, a pesar de que ya tienen tu fotocopia del DNI español, te volverán a pedir otra fotocopia. No sé por qué, pero así fue conmigo, así que haz doble copias de todo y así te ahorras un posible viaje a la copistería.

Espero que os sirva esta guía. Si estás de erasmus en Sofía puede interesarte este artículo, y si estás buscando piso quizás te ayude este otro.

Si estás buscando trabajo en Bulgaria y hablas español, ¡revisa este post!

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viernes, 16 de febrero de 2018

La historia de Marina: una catalana completamente integrada en Bulgaria

En los cinco años que llevo estudiando la lengua búlgara y visitando el país he conocido a muchísimos españoles que viven en Bulgaria años y años y que no saben hablar el idioma. Sin embargo, Marina Generó (Марина Дженеро) es una excepción que rompe con la norma. Marina es una mujer polifacética y luchadora que vive en Sofia desde 1996. Además de hablar búlgaro perfectamente, trabaja en una oficina, limpia por horas, y desde hace cinco años trabaja como figurante en películas y programas de televisión

Cuando me encuentro con Marina frente al Mall Bulgaria, observo que a pesar de su evidente integración en el país balcánico, no ha perdido la costumbre de besar en la mejilla al desconocido. Tras presentarnos, vamos hacia una cafetería tranquila de la zona de Borovo donde empezaríamos esta entrevista. La primera pregunta que le hago mientras caminamos hacia el lugar es a qué se dedica ella y su marido, y cuando llega el turno de hablarme sobre su marido, Marina se queda bloqueada, y pasa al búlgaro: "mi marido trabaja con... Con... пречиствателни станции". Un palabro nuevo para mí, desconocido hasta ahora, que tras una breve explicación en búlgaro consigo descifrar: depuradoras. Y lo más sorprendente no es que Marina sepa cómo se dice depuradora en búlgaro, sino que tenga este idioma tan asimilado e interiorizado como su propia lengua materna. 

En la década de los años noventa, cuando miles y miles de búlgaros abandonan sus hogares en busca de un futuro prometedor en el extranjero, la catalana Marina G. abandonaba su tierra natal con su hija de ocho meses y su marido búlgaro para establecerse en Sofia. A pesar de que la situación económica en Bulgaria era desoladora, a su marido le ofrecieron un buen trabajo aquí, y decidieron trasladarse.

Como comenta Marina, se siente completamente integrada en Bulgaria y cuando habla en búlgaro la gente no se da cuenta de que es extranjera, hecho que ha favorecido su integración y acogida en el país balcánico. Vivió con su marido cinco años en Cataluña, pero reconoce que su marido nunca se llegó a integrar del todo. A él le interesaban las piscinas y las depuradoras y en una empresa que se dedicaba a este sector le ofrecieron hacer negocios con Bulgaria con la condición de que se fueran a vivir allí. “Cuando escuché esto, el tiempo se paró, un poco más y me desmayo”, afirma Marina, que reconoce que tuvieron que venderlo absolutamente todo para poder empezar una nueva vida en Sofia, y que "con un montón de maletas y un bebé Marina пристига (llega) aquí”. “Sin idioma, sin nada”, añade.

Antes de establecerse en Bulgaria, visitaron el país un año en Semana Santa, donde pasó muchísimo frío y casi se vuelve loca. “A pesar de que todo iba bien, que la gente era muy simpática y agradable, no entendía nada y quería volverme”. Durante las dos semanas que pasó en aquél viaje, no vió el sol ni un día. Y Marina no puede vivir sin sol. Desde que vive aquí, reconoce tener que aguantarse durante el invierno, y que en verano va todo el tiempo posible a las playas del mar negro. Recuerda temperaturas de hasta menos 22 grados en los inviernos más duros de su vida. 


Marina es además amiga del cantante Deyan Nedelchev, y comenta que ha participado en cinco de sus canciones en los videoclips. Aquí tenemos uno de ellos donde podemos ver a Marina:


Marina y Deyan
Búlgara y extranjera a la vez

Marina llegaría a pasar por búlgara desde el primer momento porque en la comisaría de policía donde solicitó su NIE  búlgaro (Личен номер на чужденец), en vez de recibir el típico que recibimos los extranjeros residentes en Bulgaria, le dieron directamente un DNI búlgaro (лична карта) con su ЕГН (número identificativo que tiene cada ciudadano búlgaro). Ella desconocía las peculiaridades del sistema y la administración búlgara, y aceptó el documento que le dieron sin saber los problemas burocráticos que le causarían 10 años después. 

Marina comenta que, diez años después, cuando tenía que renovar su lichna karta búlgara, fue a inmigración, donde le dijeron muy sorprendidos “¿cómo es que tiene usted EGN?”. El problema pareció solucionarse y recibió por fín su лнч (número de identidad del extranjero). Sin embargo, cuando más adelante tendría que ir a su médico, y éste la buscó en el sistema, solo aparecía con su егн, y no con su número de extranjera. Tras varios problemas del mismo tipo, decidió ir a НАП (Hacienda) y comentar su situación ante la directora, que atónita le dijo que esto no es posible. Tras comprobarlo en su ordenador, la directora confirmó que Marina tenía una doble personalidad administrativa: era búlgara y extranjera a la vez.

La inmersión

Marina reconoce que desde hace mucho tiempo ya habla con su hija solo en búlgaro, a excepción de cuando quieren pasar inadvertidas para que nadie les entienda, y utilizan el catalán como un código secreto. Su lengua materna, el catalán, lo habla solo con su madre, y me comenta con tristeza que solo vuelve a su tierra natal una vez al año, pero que al principio de llegar aquí, pasó tres años sin volver a Cataluña y que casi se vuelve loca. 

Su hija ha logrado aprender catalán como lengua materna, y evidentemente búlgaro. Su madre también le enseñó el español y siempre hizo todo lo posible para que su hija esté en contacto con sus raíces, pero una vez aprendió los idiomas maternos, reconoce que solo hablan en búlgaro. 

La primera impresión

La primera impresión de Marina sobre Bulgaria fue muy mala. “Los escombros por la calle me volvían loca”, comenta. "Esto es lo primero que ví, escombros. Mi primer barrio fue ovcha kupel, estaba lleno de escombros, muy sucio" y afirma resignada “qué voy a hacer, me caigo y ya está”. 

Una amiga suya, una señora búlgara mayor, viajó a Barcelona hace poco y cuando volvió de su viaje le relató a Marina es una ciudad bonita, la gente está feliz y se va riendo y además miran hacia delante, a lo que Marina añade, “claro, no miran para abajo como nosotros, ya que en cualquier momento nos podemos caer”.  

Lo que más le impresionó a Marina de Bulgaria cuando llegó hace veinte años fue también la ausencia de iluminación en las calles, “me parecía muy fúnebre”, afirma. Otro detalle que le llamó la atención al principio fue ver que en los días libres muchos búlgaros aprovechaban para hacer tareas de mecánica como arreglar coches y que poca gente llevaba sus coches al taller.

Pese a estas primeras impresiones negativas, Marina afirma que el país ha cambiado muchísimo en los últimos veinte años, pero de manera muy lenta. Sin embargo, considera que los búlgaros en general son personas negativas y que no tienen perspectivas de futuro, pero añade de manera contundente “normal, es que con estas pensiones… Hay gente que en este país muere de hambre”.

El idioma búlgaro 

Cuando Marina llega a Bulgaria sabía algunas palabras. “Lo pasé mal, evidentemente, pero a los tres meses ya empecé a hablar un poco de búlgaro”. Reconoce haber aprendido búlgaro sin darse cuenta. Nunca se compró un manual, escuchaba, preguntaba, y con amigos lo aprendió. “No tengo ni idea de cómo lo aprendí”, reafirma. Marina comenta que al principio no sabía ni leer ni escribir, pero que sabía hablarlo.

Aprendería mucho búlgaro gracias a las amigas que haría en el parque cuando llevaba a pasear a su hija, que le ayudaban cuando se equivocaba. 

Cuando le pregunto por la palabra más bella en búlgaro, Marina no sabe qué decir. Ha asimilado el idioma de tal manera mediante un aprendizaje pasivo y mediante una completa inmersión lingüística, que nunca se ha parado a pensar en cuestiones estéticas o gramaticales. Sin embargo, sí que sabe decirme qué palabra le cuesta más pronunciar: счетоводител. 

A la pregunta de ¿en qué idioma piensas?, Marina responde contundente: ya solo en български.

“Si tengo que vivir aquí debo saberlo todo. Aunque no sepa muchas cosas sobre historia de Bulgaria, por lo menos el idioma hay que saberlo”, concluye.

Una estelada colgada en un balcón de Sofía

A pesar de estar bastante desconectada de España y Cataluña, Marina ha seguido con interés los últimos acontecimientos que han tenido lugar en Cataluña, y en los últimos meses hubo una estelada (bandera independentista catalana) que colgaba de algún balcón de Sofía. Yo no pude verla, pero Marina hizo una foto a esa curiosa estampa y afirma: "seguiré poniéndola. El 23 de abril (patrón de San Jordi) la volveré a poner". "Que viva en Bulgaria no quiere decir que deje de ser catalana", afirma.

Su encuentro con el Rey Juan Carlos

Cuando Marina llevaba poco más de dos años en Sofía, tuvo lugar la visita del Rey Juan Carlos a Bulgaria. La Embajada Española en Sofia invitó a los españoles registrados en la embajada y Marina tiene una interesante anécdota que contarnos: en el acto, el Rey empezó a hablar con su hija en español "qué guapa, qué bonita", y ella le dijo al Rey que su hija todavía no sabía español porque ella le hablaba en catalán y el Rey empezó a hablarle en catalán a su hija. Una anécdota que recuerda con cariño. 

¿Para siempre en Bulgaria?

Marina reconoce que, aunque tiene a donde irse, no quiere empezar otra vez de cero, y que aquí está muy bien y que a pesar de las cosas que echa de menos de su tierra, como el sol, el café con leche y su lengua, se siente completamente integrada en Bulgaria y piensa que esto ya es para siempre. Tampoco piensa solicitar la nacionalidad, ya que tiene residencia permanente en el país y considera que eso es suficiente.

¿Una búlgara infiltrada?

Durante la conversación me intereso en saber qué suele decirle la gente cuando la oye hablar en búlgaro, ya que aunque lo habla perfectamente, no tiene un acento neutro sofiota, y ella me responde que a veces le han preguntado si es de la zona de Гоце Делчев, si es de origen griego o ruso. Marina, para evitar dar demasiadas explicaciones a las personas que no conoce mucho, a la pregunta de от кой край сте (de qué provincia es) responde de esta manera: от Гоце Делчев съм (de la zona de Gotse Delchev).

La conversación con Marina duró un total de una hora y cuarenta y cinco minutos, de los cuales unos 30 minutos fueron en búlgaro. También había partes en bulgañol, mezclando palabras búlgaras y españolas en una misma oración, y no por hacer la gracia, sino porque es lógico olvidar a veces algunas palabras incluso en tu propia lengua, y Marina lleva tanto tiempo en Bulgaria que, a su total pesar, olvida de forma puntual muchas palabras en español. Жал ме е, afirma. Pena, por no practicar el español y haberlo olvidarlo un poquito. 

La conversación fluía de manera que no era necesario obligarnos a hablar en búlgaro. Simplemente surgía. Y como le dije en algún momento de nuestra cálida conversación "няма по-яко нещо от това, да си говориш с друг чужденец на български". A lo que Marina respondió така е!

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En esta entrevista, emitida en Bulgaria on air el 29 de abril podemos oír a Marina hablando en búlgaro:


Marina también fue entrevistada en la Radio Nacional:


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