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martes, 29 de octubre de 2019

Los búlgaros y su extraña fijación con los acentos ajenos


En los tres años que llevo viviendo en Sofia he observado que los búlgaros, especialmente los de Sofia, tienen una extraña fijación por analizar y criticar los acentos de los demás y me gustaría hablar de ello en el blog y comentar mis impresiones. 


Una cosa que he observado en estos años es que los búlgaros suelen hacer valoraciones continuas, que normalmente nadie pide, de los acentos ajenos, tanto de los hablantes nativos como de los extranjeros. En numerosas ocasiones he visto cómo se critica al que habla меко (blandito) por hablar меко, al que habla con acento macedonio, por hablar así, o al habitante de la región de Vratsa por hablar un poco bruto. Y me cuesta entender esta crítica a pesar de haber nacido en una provincia española con un acento más que peculiar: Cádiz. 

En toda España es conocido el acento de los andaluces, y concretamente el gaditano, por ser graciosillo, simpático, exagerado, ordinario. Bien es cierto que siempre hay algún que otro imbécil que se ria de un acento y prejuiciosamente critique a los que hablan así, pero en general en España no he visto esa actitud de desprecio hacia los demás acentos. Más bien es una actitud de curiosidad hacia lo distinto. 

Recuerdo cuando con diez años de edad me mudé con mi familia de Cádiz a Granada. Ambas provincias pertenecen a una misma región: Andalucía. Y comparten una familia dialéctica: el andaluz. Pero el andaluz de Cádiz, seseante, de habla rápida y eufórica, poco tenía que ver con el andaluz granaíno, melódico, con tonos, pausado, más ceceante o incluso jejeante (qué páha, en lugar de qué pasa). Recuerdo llegar con diez años a ese nuevo colegio en la montaña de Granada y que mis compañeros me pidieran que pronunciara la palabra puchero esperando que yo, como buen gaditano, pronunciaría pushero. Yo, que he sido y soy un hablante nativo del gaditano algo peculiar, no tengo ese acento, y, por supuesto, no pude impresionarles con mi seseo, porque no seseo.

La cuestión es quejarse

Volviendo a la cuestión, he oído quejas de parte de sofiotas respecto a los селяните (catetos) que dicen че o ке en lugar de ще, argumentando que eso no es búlgaro literario.

Pero, ¿qué acento es neutro? ¿Existe tal cosa? ¿Hay acentos buenos y malos? ¿Acentos de primera y de segunda? ¿Qué es el búlgaro literario? ¿Solo ese es el correcto?

¿Acaso los hablantes de Sofia no tienen acento? ¿O decir направИх o казАх es adecuado, pero decir шье ти кажа ньещо es censurable porque es demasiado blandito para el rudo oido sofiota? 

Un amigo de origen ruso, búlgaro besarabo, que habla búlgaro muy bien pero, como es evidente, con acento típico ruso (habla меко, a veces las "o" las pronuncia como "a" y alguna que otra vez olvida usar los artículos), me contó una vez indignado que un amigo se rió de él al pronunciar la palabra родители a la rusa: "радьитьельи". ¿Acaso no se me entiende?, me dijo. Claro que se te entiende, Borís. Pero además, decir родители de manera blandita, a la rusa, ¿puede considerarse censurable o un error grave? ¿Acaso no poner пълен член (ът al final de la palabra апартаментът en lugar de апартамента, cuando es sujeto en la oración), poner los acentos al final en los verbos cuando no toca (казАх) o como es práctica común en Sofia, añadir una -е en la 2º persona del plural: правимe, en lugar de правим, no son errores aún más graves?

¿Por qué entonces a los búlgaros les chirría tanto unos errores y otros no?

Evidentemente cuando hablo de búlgaros me refiero a los sofiotas (habitantes de Sofía), ya que son con los que más interactúo y en los que suelo observar esta actitud que en ocasiones roza el desprecio hacia los búlgaros de provincias. Y creo, por desgracia, que en Bulgaria existe una especie de xenofobia interna: el rechazo hacia los búlgaros от провинцията, al búlgaro de provincias, que no es de Sofia de toda la vida. Que viene aquí y además de comportarse incívicamente като селянин nos restriega por la cara su acento cateto.

Un día hablando con un amigo búlgaro que encaja perfectamente en esa definición del búlgaro sofiota quisquilloso, le comenté mi opinión al respecto, poniendole ejemplos de errores gramaticales que cometen los que hablan su maravilloso dialecto sofiota y acabó dándome la razón: es verdad, los búlgaros somos muy pesados con eso, me dijo.

No sé si se trata de ser pesado o no. En mi opinión hay una mezcla de xenofobia interna, de exclusión y de rechazo a lo rural, unida a una creencia de que ser de ciudad es más guay.

A mí este tema me afecta como a cualquier hablante no nativo del dialecto sofiota, ya que además de no ser de Sofia, tengo acento extranjero, aunque a veces se me escape un "вече ти казАх".

No sé cómo ven los búlgaros de provincia a los sofiotas: ¿pensarán que el acento de Sofia es horrible, feo e incorrecto? En cualquier caso me parece una actitud reprochable, pues en mi opinión el acento de una persona es parte de su bagaje, de su historia, de su origen. Que una persona hable меко dice sobre su procedencia, al igual que cuando yo hablo con acento español y no pronuncio todo perfectamente, algo te dice que no soy 100% búlgaro. De la misma manera que una persona que lleve muchísimos años viviendo fuera de su país natal y pierda un poco de acento y haya ido incorporando palabras, expresiones, calcos de esa otra lengua que usa a diario a su lengua materna. En este caso tu acento dice mucho tanto de tu origen, como de tu vida actual. El acento es, en definitiva, tu seña de identidad.

Espero que os haya gustado y espero vuestros comentarios al respecto.

El comportamiento de los búlgaros respecto al acento de los extranjeros es un tema a parte que ya he tratado en el blog en un artículo titulado ¿por qué es difícil integrarse lingüísticamente en Bulgaria? 

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domingo, 28 de julio de 2019

¿Por qué es difícil integrarse lingüísticamente en Bulgaria?




Los que seguís mi blog probablemente sepáis que este nació, o mejor dicho se transformó, a raíz de mi creciente interés hacia la lengua y literatura búlgara: siendo estudiante de búlgaro en la Universidad de Granada empecé a escribir artículos sobre Bulgaria, pero fue en el año 2016 cuando vine a Sofia para establecerme, en principio, de manera temporal.

La inmensa mayoría de artículos que publico tiene un interés divulgativo, algunos son artículos relacionados con la cultura del país, otros muchos de poesía traducida al español y otros de lingüística. En general, el objetivo del blog es dar a conocer Bulgaria.

Gran parte de los que seguís mi blog sois búlgaros hispanohablantes, que por alguna u otra razón vivís en España. Sabéis lo duro que es estar lejos de tu país, adaptarte a otra cultura y a otro idioma. Y mi caso no podría ser menos. Es por ello que en este post quiero hablar de un pensamiento que recorre mi mente en los últimos meses, y este es lo complicado que puede llegar a ser integrarse en un país plenamente.

Hablar el idioma no es garantía alguna de estar integrado en un país. No hablar el idioma como un local, por pocos errores que cometas, por poco acento que tengas... Si no hablas el idioma como un búlgaro es muy complicado que tu nivel de integración en una reunión, grupo, sea el mismo que el de un nativo, y voy a explicar mi teoría:

Los búlgaros no están acostumbrados a escuchar acentos raros

Voy a comparar la inmigración en Bulgaria con la de España porque son los casos que me tocan. En España estamos acostumbrados a tener inmigrantes latinoamericanos, africanos, asiáticos, europeos...  Desde pequeño he escuchado marroquíes hablando en un español fluido pero con un acento peculiar; he oído africanos hablando en un perfecto acento gaditano en el mercadillo, instando a las marujas a comprarse una oferta 2x1, pero con golpes de voz propios de su lengua materna. He escuchado mil veces un acento francés o inglés en español y nada me asusta. En Bulgaria, sin embargo, solo se conciben tres posibles acentos: el búlgaro literario, el búlgaro de provincias y el búlgaro-macedonio. Todo lo que se sale de ahí es imposible, incomprensible. Por muy bien que hables, se nota que no eres búlgaro y eso tiene consecuencias a la hora de llevar a cabo una conversación normal y fluida.

A raíz de esta teoría voy a explicar los fenómenos que en mi opinión dificultan la integración completa:

Fenómeno 1 - Hablas de puta madre

Cuando te oyen pronunciar bien una palabra, aunque esta sea un simple здравей, te felicitan. Ellos saben que su idioma es difícil, que son los culpables de haber traído al mundo eslavo este alfabeto con estos fonemas impronunciables para el resto de europeos. Saben que una з es difícil de pronunciar para un español. Por no hablar de la ш, ц, ж o de la щ o la Ъ. En un principio los búlgaros son exageradamente agradecidos. Que intentes decir algo en su idioma, aunque sea un казвам се Марко les halaga pero esto por desgracia es un estado de sorpresa que dura pocos segundos.

Fenómeno 2 - Excuse me?

Esto es algo que ya apenas me pasa porque hablo con mucha soltura, pero al principio me ocurría con frecuencia: intentan pasar al inglés. Da igual que hayas hecho una frase tú solito, con sus nexos y su verbo perfectivo conjugado perfectamente. Ellos notan un acento raro y directamente te dicen de pasar al inglés. Así, sin más. Y si por lo que sea han estudiado un año de español en el colegio como segunda lengua, aunque hayan olvidado todo, van a intentar practicarlo.

Еsto es algo que hace ya tiempo que dejó de pasarme pero hace poco me volvió a pasar. Con un chico estábamos hablando tan normal y cuando en la conversación le dije que era de España su respuesta fue искаш ли да минем на английски? (¿Quieres que hablemos en inglés?). Da igual que los primeros cinco minutos haya sido capaz de llevar una conversación lógica, normal, fluida. Ya están confirmadas sus sospechas: soy un guiri y eso es motivo suficiente para que él practique su inglés con alguien que probablemente hable inglés peor que él (como es el caso de los españoles en general y el mío concretamente).

Fenómeno 3 - Раз-би-раш-ли-ме-ка-то-ти-го-во-ря?

Otra veces ocurre esto: están tan sorprendidos de que un extranjero hable con ellos en su idioma que directamente te preguntan si les entiendes, normalmente ralentizando su discurso, diciéndote sílaba por sílaba. Aunque llevéis hablando 15 minutos con total normalidad, aunque respondas lógicamente a sus enunciados. Da igual. No pueden concebir que estés comprendiéndoles.

Otra versión de este fenómeno es respecto al léxico: разбираш ли тази дума? знаеш ли какво означава това? Interrumpen la conversación con frecuencia para preguntarte si entiendes la palabra que él acaba de usar y a la que tú has reaccionado correctamente.

Fenómeno 4 - Браво! o el mono de feria

Esta es una de las partes más incómodas y es cuando están todo el rato demostrándote y alabándote porque sabes su idioma. Te preguntan: ¿cómo es que sabes esa expresión? o te dicen algo así como много точно си употребил този израз (has usado correctamente esta expresión). Da igual que haya otras 4 o 5 personas delante. Da igual que la conversación vuelva a ser interrumpida. No importa.

Este fenómeno también se suele dar al comienzo de las conversaciones o cuando te presentan a alguien como "este es el español que habla búlgaro". Normalmente ese alguien, en lugar de preguntarte cómo te llamas te dice: a ver dí algo que te oiga. Te convierte en el centro de atención por un momento y es una situación algo desgradable. Por lo menos para mí.

Fenómeno 5 - Esto no es así.

Bueno, este fenómeno va muy ligado al fenómeno 1. Nadie se lo va a creer pero me ha pasado tela de veces que en una misma conversación alguien me diga lo bien que hablo y 10 minutos más tarde empiece a corregir mis errores. Quizás yo he tenido mala suerte, pero me ha pasado muchas veces que alguien, al oír mi error, gramatical o de acentos, esta persona lo repita y se ría. Pedagogía cero.

En mi caso los errores más comunes suelen ser de acentos ya que tengo un buen control gramatical y tengo un buen léxico, pero mucha veces pongo el acento donde no es, y aquí viene el fenómeno 6.

Fenómeno 6 - Hablas como un macedonio.

Me ha llegado a pasar que me presenten como macedonio, y esto es muy absurdo: no soy macedonio y no hablo como un macedonio. Por mucho que cambie los acentos, el macedonio (lengua macedonia para los macedonios y dialecto macedonio para los búlgaros) es mucho más que eso: tienen palabras distintas, serbismos, doblan los complementos directos, forman los sustantivos verbales de distinta manera... No, no hablo con acento macedonio por mucho que a veces pueda decir дéте en lugar de детé.

Este fenómeno está relacionado con el hecho que he comentado al principio de que los búlgaros no están acostumbrados a tratar con extranjeros que hablen su idioma. No están acostumbrados a escuchar un acento español, francés o inglés en su lengua. Por ello cuando encuentran alguien como yo intentan encajarme en algún sitio y puesto que ni hablo búlgaro literario perfecto ni búlgaro de provincias y me equivoco con algún que otro acento... ¡Pues soy macedonio!




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jueves, 28 de febrero de 2019

Abierta la convocatoria de becas de lengua búlgara para el verano 2019




Este verano, como todos los años, se vuelven a convocar las becas que ofrece el Ministerio de Educación de Bulgaria para estudiantes extranjeros interesados en aprender la lengua búlgara.

El Seminario de Lengua y Cultura búlgaras tiene lugar cada verano en la Universidad de Veliko Tarnovo y en la Universidad de Sofia. El objetivo es reunir a unos 100 estudiantes, profesores, traductores y/o especialistas de la lengua búlgara para aprender y profundizar en el idioma, aprender bailes tradicionales y estar en contacto con la cultura del país. Además, se ofrecen películas en búlgaro (con subtítulos en inglés) y seminarios especializados en historia y cultura tanto en búlgaro como en inglés (para los que acaban de iniciarse). Para saber más sobre el programa del Seminario puedes consultar el siguiente enlace, en el que expliqué en lo que consiste el Seminario de Lengua y Cultura Búlgara en la Universidad de Veliko Tarnovo.

Yo he asistido a estos seminarios en tres ocasiones. La primera, en mi primer año de universidad, en el verano de 2014, luego en 2015 y en el de 2017. Las tres veces asistí al seminario en la Universidad de Veliko Tarnovo y estoy seguro que sin estos cursos no habría avanzado tan rápido en el aprendizaje de la lengua búlgara. 

¿Qué cubre la beca?

La beca cubre los gastos de alojamiento, la comida, el curso y los manuales, además del programa cultural y las excursiones. Solo hay que pagarse el billete de avión y llevar dinero para los gastos personales.

¿Cuántas becas se ofrecen?

Se ofrecen cuatro becas para la Universidad de Sofía "San Clemente de Ohrid" y tres becas para la Universidad de Veliko Tarnovo "Santos Cirilo y Metodio".

¿A quién va dirigida esta convocatoria?
Están dirigidas a estudiantes, traductores, investigadores o profesores universitarios con interés en el estudio del idioma y la cultura búlgara.

¿Cuándo tiene lugar este seminario?

El de la Universidad de Sofia tiene lugar del 14 de julio al 3 de agosto 2019 y el de la Universidad de Veliko Tarnovo es del 15 de julio al 4 de agosto 2019.

¿Cómo solicitar una beca?

Para solicitar una beca tienes que rellenar el formulario de la universidad a la que te gustaría presentarte y enviarlo por correo a embulmad@yahoo.es antes del 19 de abril.


Formulario para la Universidad de Veliko Tarnovo

¿Qué posibilidades hay de recibir una beca?

Normalmente hay prioridad para los estudiantes de lengua búlgara de la Universidad Comlputense de Madrid y de la Universidad de Granada, donde se estudia búlgaro en el plan de estudios del Grado en Lenguas Modernas y sus Literaturas. Sin embargo, cualquier persona con interés demostrable en el país, el idioma y la cultura puede optar a ellas. Para ello es importante explicar en el formulario tu interés hacia el idioma.

¿Cuándo sabré si me han escogido?

En las tres convocatorias en las que he participado se nos ha comunicado un mes antes del inicio del curso, sobre mediados de junio.

Cómo fue mi experiencia

Como ex-participante en estos seminarios puedo aseguraros que es una oportunidad única para practicar el idioma. Aunque en este tipo de cursos siempre hay personas que van y aprovechan la estancia para practicar inglés, beber barato y divertirse, hay muchísima gente que tiene interés en aprender el idioma y practicarlo. Además, también lo visitan descendientes de búlgaros, búlgaros de Besarabia, profesores de Universidad... Quién tenga ganas de aprender el idioma esta es una oportunidad perfecta, y por supuesto, es compatible con hacer amigos y pasarlo bien. Para más información sobre el seminario consulta este enlace, donde expliqué detalladamente el programa del curso.

Si estás pensando en estudiar búlgaro, te recomiendo que eches un vistazo a estos artículos:

5 razones para aprender búlgaro
Recursos para aprender búlgaro
Qué me parece más difícil del idioma búlgaro

Y para motivarte...:


viernes, 4 de mayo de 2018

Génesis de un bulgarista: un encuentro con el Lingüista Alfons Olivares Niqui


Alfons Olivares Niqui (Barcelona, 1945) es eslavista especializado en bulgarística e investigador del sistema verbal. Licenciado en Filología Eslava por la Universidad de Barcelona en 1998 y Doctor en Lingüística General (UB, 2005). Ha ejercido como profesor de técnicas radiológicas en la Escola Bonanova en ciclos formativos de grado superior. Desde 2013 es colaborador del Centre d'Estudis Eslaus, adscrito al Institut Universitari de Cultura de la Universidad Pompeu Fabra. Ha participado como conferenciante en las principales conferencias y seminarios de eslavística y lingüística en España y en otros países europeos. Conferenciante invitado en los seminarios "altaveu per al coneixement i difusió de les cultures" organizados por el Cercle d'Amics de la UNESCO de Barcelona (entre 2001 y 2006).

Desde muy joven, a la edad de los 15 años, Alfons comenzó a leer los clásicos rusos y a identificarse mucho con la cultura y espíritu eslavo. Sin embargo, sería más adelante cuando tuvo la oportunidad de ojear un libro sobre Historia y cultura de Rusia y empezaría a interesarse por el mundo eslavo, ya que según comenta, “era un libro con muchísimas fotos y muy poco texto, pero no hablaba solo de Rusia, sino de todo el mundo eslavo. Y así conocí Bulgaria, que hasta entonces era solo una manchita en un rincón del mapa, y empecé a admirar su rica historia, aunque estaba toda condensada en una página. Más bien, quería saber más de esos búlgaros que tanto habían luchado por su identidad”.

Desde joven se dedicaba a estudiar el ruso, sus declinaciones, y gracias a la ayuda de sus conocimientos previos de latín, afirma que le serviría para entender cómo funciona la lengua rusa. Pero sería a través de una institución dónde conseguiría su primer manual de ejercicios de búlgaro y serbocroata, que luego le devolverían corregidos con buena nota. Se trataba de un curso a distancia. “Eran unas fotocopias de los años 60 infames que por suerte no habrás conocido”, añade.

Sería unos años más tarde, cuando un buen amigo que conocía sus inquietudes eslavas le sugeriría que escribiera a las Embajadas de la República Popular de Bulgaria y de la República Federativa Socialista de Yugoslavia ya que podrían ver con buenos ojos, en aquellos años de incertidumbre y desinterés cultural por lo eslavo -donde la eslavística no se había desarrollado y los intercambios culturales entre España y los países del este eran casi nulos- que un joven español se interesara por sus culturas, su lengua y su literatura.


Me contestaron enseguida de Yugoslavia, muy amablemente, dándome consejos e informaciones útiles sobre qué cosas estudiar y dónde, pero en Belgrado y Zagreb. Lógicamente, yo tenía mi familia y mi trabajo y no podía ir. De los búlgaros, nada”, añade.

El primer viaje a la Bulgaria socialista

Alfons visitaría Bulgaria por primera vez en 1978 en un viaje con su esposa. Recuerda Sofia como una ciudad con edificios monumentales bien pintados, muy limpia, con muchas flores y vegetación y con unos adoquines dorados muy bonitos. "El entonces parque de la Libertad era un verdadero bosque. Pero ahí acaba lo idílico", añade, "no se veían coches por la calle, coger un taxi si estabas cansado era impensable y tomar un refresco era empresa de titanes. Era imponsible encontrar nada remotamente parecido a un bar, muy casualmente algún antro descuidado, con camareros malhumorados donde no solía haber nada. Los zumos de frutas, si había, eran realmente buenos. Si encontrabas una cerveza estaba caliente. Las librerías eran muy interesantes, aunque por entonces mi búlgaro macarrónico no permitía apreciarlo".

Alfons continúa, "la comida oficial, porque era imposible ir por tu cuenta a un restaurante, era mala". Sin embargo, en Plovdiv fueron a una cena folklórica en un patio con farolillos, dónde conocería la comida búlgara de verdad y los vinos. Además pasaría por Gabrovo, una ciudad anodina y después llegarían a Nesebar, "muy bonito, con sus múltiples iglesias bizantinas en ruinas. Pero eran ruinas dignas, no desperdicios". La iluminación de noche era pobre y los únicos letreros luminosos que se podía ver rezaban "Viva el PCB" o bien "Amistad eterna con la URSS".

Más adelante, ya en España, Alfons leería en el periódico que la Universidad Autónoma de Madrid, a través del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, organizaba unos ciclos de estudios relacionados con la eslavística e intentó matricularse en los de Lengua y cultura búlgara y Búlgaro antiguo. Eran ciclos de tres cursos. "Me respondieron de la universidad que eran cursos presenciales y, si no residía en Madrid, no podía matricularme. Lo acepté, ¡qué remedio!". Poco después recibiría una carta del vicerrectorado informándole de que, en atención a sus méritos especiales, el Rector había autorizado su matrícula a distancia con la condición lógica de presentarse a los exámenes en Madrid. "Me quedé atónito, sobre todo por mis “méritos especiales”, ya que no recordaba haber hecho ninguno el último mes. Esto era en 1985".

Y entonces Alfons recibiría una carta, muy amable, de la embajada búlgara en la que le informaban que habían pedido expresamente al Rector de la UAM que le dieran toda clase de facilidades para estudiar. "En aquellos tiempos, cuando empezaba a hablarse mucho en Madrid de la Filología eslava, la embajada de Bulgaria parecía ser muy poderosa. Me enviaron los libros y diccionarios".

Independientemente de ello, Alfons había estudiado los cuatro cursos de ruso en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona, porque como lo había estudiado por su cuenta y hablaba ruso decentemente quería tener algún documento que lo certificara. "Lo tuve en 1987. Tuve el certificado y calificaciones de los ciclos de la UAM en 1990, expedido ya por el Departamento de Idiomas Modernos (¡el de búlgaro antiguo también!)", añade.

En 1987 compañeros del mundo de la eslavística en España animarían a Alfons a participar en un congreso de eslavística en la Universidad Complutense de Madrid, a la que asistiría como espectador. En este congreso conocería a diferentes compañeros e investigadores con los que mantiene una gran amistad hasta el día de hoy. “Conocí en Madrid, y después en otros congresos, a mucha gente interesante que luego han sido profesores más o menos ilustres”, añade.

A partir de ese momento, las relaciones de Alfons con la pequeña comunidad bulgarófila de España aumentarían, y empezaría a ser invitado en las recepciones de la Embajada de Bulgaria. “De hecho, cada vez que yo estaba en Madrid me invitaban a la Embajada, hacían unas fiestas muy agradables, con mezè selectos y mucha rakija. Otras veces tomábamos una copa en el Café Gijón. También me invitaban a la fiesta de la cultura búlgara en mayo. Un hermoso idilio, vamos”. Y continúa, “en 1988 la Embajada me concedió una beca para asistir al Leten seminar en Sofia. Allí conocí al Rector de la Universidad y a algún otro personaje”.

Después de 1989 todo empezó a cambiar, cambiaron los funcionarios y el idilio amoroso se hundió del todo. Y dejé de existir”, concluye Alfons.

Sin embargo su trabajo como eslavista continuaría: “en los años 90 participé con comunicaciones en casi todos los congresos de eslavística/rusística que se celebraban por aquí, que fueron bastantes: las universidades de Granada, Valencia, Salamanca y la UCM, claro. E incluso presenté sendas comunicaciones con tema (no lingüístico, sino histórico) búlgaro a dos congresos de filosofía”.

Bulgaria en los años 90

En el “Leten seminar” de lengua búlgara hacía un calor espantoso. Recuerdo algunos desayunos con macarrones con una especie de queso tierno (no sirene) muy dulce, que eran sorprendentes. Decíamos que quien no se los comiera no aprobaría el curso…

Lo que más recuerdo eran las librerías, excelentes, particularmente una en la calle Rakovski donde pasaba horas mirando libros. También la librería de la BAN era magnífica. El panorama general de la ciudad ya había cambiado mucho. En el bulevar Vitosha había muchas cafeterías bonitas con terrazas rodeadas de flores. Era la época de la perestroika, a la que Bulgaria se había apuntado entusiásticamente, aunque no sé si tenían muy claro de qué iba eso...

Volví en 1992, invitado por la Asociación de profesores de lengua rusa. Era una cuestión de propaganda: por entonces se le achacaban a los rusos todos los males del país (ya sabes, la ley del péndulo) y nadie quería saber nada de Rusia. Había un montón de profesores de ruso en paro y mi presencia en ese simposio (yo era el único occidental junto con una profesora francesa muy rara) era para demostrar que en occidente la cultura rusa era muy apreciada. Me hicieron una entrevista para la radio. Fueron pocos días y no salí mucho”. En 1995 Alfons volvería para otra reunión académica junto a su esposa y su hijo Vladimir. “Recuerdo que en casa de todos (mis amigos) comí una vez pimientos rellenos, muy buenos todos. Sinceramente, no recuerdo mucho de mis paseos, porque fueron escasos”.

Un año más tarde, en 1996, Alfons volvería durante un mes entero con su familia y que su hijo llegaría a aprender bastante búlgaro ya que estaba en inmersión lingüística con sus amigos.

Estuvimos en Sandanski, donde mi amigo Petar tenía asuntos familiares que resolver y se empeñó en que fuéramos todos. Imáginate los cinco por aquellas carreteras secundarias en un viejo coche ruso. Sandanski era una ciudad típicamente balcánica de principios del s. XX, realmente muy curiosa. Había un auditorio al aire libre, bonito pero muy dejado”.

¿Cómo era estudiar búlgaro en aquellos tiempos "oscuros"?

Puedes imaginar. Yo tenía experiencia de estudiar solo por el ruso, y tengo cierta facilidad para las lenguas. Por otra parte, todos los fonemas palatales y fricativos los tenemos en catalán, incluso la vocal neutra, de modo que la fonética nunca fue un problema. Y el estudio, pues voluntad y perseverancia. El manual que yo tenía era el de S. Guinina, Tz. Nikolova y L. Sakazova (1965), un poco lioso para mi gusto. Después me regalaron un manual para rusos que me fue muy útil, estaba muy bien estructurado y las explicaciones eran muy claras (si leías ruso, claro)... Empecé, como te dije, en 1985 y los certificados de la UAM me llegaron en 1990. Pero la verdad es que no he acabado nunca de aprender, eso ya lo sabes por tu propia experiencia”.

Sobre el sistema verbal de la lengua búlgara, Alfons comenta que "es muy parecido a los sistemas románicos (además de catalán y castellano hablo francés e italiano) por lo que el problema gordo fueron las abundantísimas formas evidenciales (las formas evidenciales son el преизказно наклонение, es decir, cuando decimos “Царят бил” y no “Царят беше”). Entenderlas y poner orden en el caos fue tarea larga y difícil. En aquellos tiempos los autores búlgaros solían describir bien las formas evidenciales, pero no las etiquetaban como tales, quizá porque no estaban tan de moda como ahora. Puedo decirte que en 2006 en un congreso en Barcelona hablé sobre los evidenciales (ahora mi conocimiento es mucho más depurado, precisamente acaba de salir un libro sobre el tema de la U. de Navarra con un capítulo mío sobre el búlgaro) y una profesora búlgara que estaba presente (no recuerdo su nombre, estaba en Valladolid pero después le perdí la pista) me felicitó porque "a pesar de ser extranjero había captado muy bien la esencia del verbo búlgaro".

Pero en 1997 finalizaron las actividades eslavísticas (congresos, simposios, reuniones, etc.) y nunca más se supo. "Licenciado en 1998 (la primera promoción en la UB) me dediqué por entero a mi voluminosa tesis, de casi 800 páginas". En 2005 Alfons recibió el cum laude de un tribunal de lingüistas brillantes (entre ellos el Dr. J. Tuson, el Dr. J.C. Moreno Cabrera y el Dr. I.J. Adiego). "A partir de ahí me disfracé de lingüista y he presentado comunicaciones a (casi) todos los congresos y simposios de la Sociedad Española de Lingüística. Pero siempre sobre cuestiones de bulgarística en relación con el verbo, que fue el tema de mi tesis: “Sobre la caracterització del sistema verbal búlgar”. La verdad es que me apasiona el verbo", concluye.

Actualmente Alfons está vinculado al Institut d’Estudis Eslaus que pertenece al Instituto Universitario de Cultura, dentro de la Universidad Pompeu Fabra.

"Y esa es mi historia de bulgarista, contada a grandes rasgos, pero con cierto detalle para que me conozcas un poco. Por cierto, en la carrera de la UB no había búlgaro, solo polaco. No sé decir nada en polaco… Sí que hice muchas optativas de lingüística que me valieron mucho para los cursos de doctorado".
Puedes encontrar todas las investigaciones de Alfons en este enlace.

martes, 20 de marzo de 2018

Млади чуждестранни българисти: Джада Фратини





Джада Фратини е завършила устен и писмен превод в Болонския университет в град Форли, Италия. Говори английски, български, руски и френски. В момента работи в България като учител по английски език в 202 ОУ “Христо Ботев” в село Долни Пасарел по програма “Заедно в час”.

Здравей, Джада! Ние се запознахме преди една година на лекциите по български език като чужд в СУ. Ти също си посещавала летен семинар по български език и култура, които се провежда всяка година. Докато аз бях във Велико Търново, ти си била на семинара на СУ. Защо изобщо реши да дойдеш в България и коя беше връзката ти със страната и езика?

За пръв път се запознах с българския език в първи курс в университета. Честно казано, не знаех нищо за България, но вече учех английски и руски и така реших да добавя и българския, за да си подобря руския, учейки два славянски езика. За тази цел реших и да кандидатсвам за един семестър по програма Еразъм в София и като подготовка дойдох в София за летния семинар по български. Макар че изобщо не говорех български, все пак ми стана изключително интересно. Всяка година стотина студенти из целия свят се събират, за да учат и говорят български. Атмосферата е просто уникална. Прекарах един семестър тук и бях толкова впечатлена от България и българите, че реших да се върна за още един семестър трета година, а също така и за летен стаж като преводач.

Твоят майчин език е италианският. Предполагам, че отсъствието на падежите е било плюс в изучаването на българския език. Но искам да знам какво според теб е по-трудно в българския език?

Абсолютно си прав. Веднага щом разбрах, че в българския няма падежи си казах “Ето това е езикът за мен!”. Всеки ден учех нещо ново от преподавателите си и най-вече от приятелите си, защото това е най-хубавият начин да учиш. Научих го така, докато живеех тук. Разбрах и че италианският и българският не са толкова различни като езици. Най-трудното за мен, поне в началото, беше глаголната система. Да разбера кога се използва свършен и кога несвършен вид и да науча окончанията им. Просто беше ужас! Сега свикнах, но едно нещо, което още не мога да оправя, е наклонението на глагола. Винаги разказвам неща - от клюки с приятели до исторически събития отпреди 1000 години - като директен свидетел. И това винаги звучи много смешно на българите, които ме слушат.

Знам, че обичаш езика, но какво освен българския език ти харесва в България? Какво е първото нещо, което ти направи впечатление?

Най-вече ми харесва темпераментът на българите и не виждам особени разлики с италианците - много са гостоприемни, мили и щедри. Дават всичко от себе си на хората, в които вярват. Това спокойствие наистина ме кара да се чувствам като вкъщи и много се радвам, че попаднах точно тук. Винаги ми е много забавно това, че българите обичат да казват “Спокойно, не се притеснявай!”. Винаги има време за всичко и те сами не се притесняват да закъсняват за срещи или да правят нещата в последния момент и поне за мен това да не чувстваш излишно напрежение е много хубаво. Хора сме! Обичам и българската храна - най-вече гювеч, кавърма и айрян.

Защо реши да кандидастваш по програма на Заедно в час? Какво точно представлява?

Винаги съм искала да стана учителка. Даже помня точния момент - бях на 6 и излизайки от училище казах на майка си, че ще стана учителка по английски език. Мечтата ми се сбъдна тази година именно благодарение на тази програма и искрено много се радвам за това. Когато се запознах с програмата на Заедно в час точно се чудех какво да правя след завършенето си. Исках да работя в езиковата сфера и работата ми да е смислена и значима за някого, но също така исках и да продължавам да уча. Точно това съм намерила - една прекрасна възможност да се развия като човек и като професионалист с една хубава и голяма цел - качествено образование за всяко дете в България. Тази страна ми е дала много и чувствам, че ѝ дължа нещо. С две думи, Заедно в час дава възможност на млади и мотивирани хора да прилагат знанията и уменията си на практика в класната стая. Те ни приготвят за това, обучават ни и ни подкрепят по време на целите 2 години от проекта. Също така се запознах и с прекрасните ми колеги. Като учител се опитвам да изградя у учениците си не само знания, но също така и трайни навици и ентусиазъм за учене. Старая се да нося енергията си в час и на децата да им е преди всичко интересно и забавно.

Какви са ти плановете? Планираш ли да останеш в България повече време?

Това е много труден за мен въпрос. Имам много идеи и не знам как да избера само едно нещо. Може би да, може би не. Тук има изключително много възможности, от които искам да се възползвам, и вече имам много приятели, с които не искам да разделя. От друга страна, пътуването много ми привлича и наистина искам да видя още много из света. Засега планирам да остана със сигурност още една година, а за после...ще реша по пътя

Работила си и като преводач. Какво ти харесва повече - преподаването или превода?

Точно това съм учила и работила и много обичам да превеждам, особенно по-творческите текстове като художествена литература и поезия. Най-вече обичам да пиша италианските субтитри на български филми, за което много благодаря на моята преподавателка. Обаче чувствах, че в превода ми липсваше нещо и то е точно човешката страна. Като учителка мога да кажа, че всеки ден е различно и всеки ден уча нещо от моите ученици. Те ти дават толкова много енергия и мотивация и наистина виждам смисъл в това, което правя. Изключително трудно, ангажиращо и изморително е, със сигурност не е за всеки и не всеки път нещата ще се получат добре, а по-скоро се изисква време за резултати, за да видиш напредък. Обаче си струва и то е за тях, за моите ученици. Много се гордея с тях, с тяхната упоритост и с постиженията им. Освен това, имам късмет, че попаднах в едно прекрасно училище, където колегите са винаги готови да помагат и децата обичат да ходят в училище.

Знам, че харесваш и руския език, макар че нямаш възможността да го практикуваш. Защо реши да се фокусираш върху българския, а не върху руския? Руският език дава повече възможности за работа в Испания и предполагам, че и в Италия е така.

Вярно е, че руският е по-разпространен като език и пазарът му е доста по-голям. Освен това аз много го обичам като език и няма да го оставя, просто ще карам приятелите си да говорят с мен на руски и най-вече да ми поправят грешките. Обаче за българския мога да кажа, че точно заради това, че е по-рядък като език и по-малко хора го говорят и учат, той ми е дал страшно много възможности. Като има милиони преводачи с английския и руския, съответно и конкуретността става по-голяма. А българистите сме толкова малко, че горе-долу се познаваме всички, лично или чрез общи приятели. Лично аз смятам, че това е много хубаво. Какво по-интересно има от група италианци, испанци, руснаци и арменци, които се събират в заведение и говорят на български?

lunes, 15 de enero de 2018

Lección 9: los numerales y la formación del futuro en búlgaro


Ya vamos por la novena lección de búlgaro y había olvidado tratar una cosa bastante básica: los números.

No es que no sean importantes, ¡todo lo contrario! Solo que es un tema que a mí personalmente me aburre. Es lo primero que se estudia en una lengua nueva, y a mí siempre me ha resultado aburrido. Quizás por eso he ido dejándolo...

Los numerales del 1 al 10 en búlgaro:

Respecto a los números, ¡no hay mucho que explicar! Hay que aprenderlos con todas las palabras que sabemos y recordar el pequeño detalle de que a diferencia del español, el número dos tiene género, y además bastante extraño. Два (terminado en A), es masculino. Eso se debe, a que como comentamos en la lección 3, en la formación del plural, cuando un objeto es de género masculino y éste va precedido de ún número o de колко o няколко (ya que indica cantidad), el plural se hace con a. 

Esto puede parecernos raro, ¿no? una lengua donde el género masculino va asociado a la consonante, y el femenino a A, que el numeral два se refiera a sustantivos masculinos y no a femeninos... Es un choque. Yo me sigo equivocando a veces, es difícil de asimilar.

Con la práctica se irá cogiendo y entenderéis que dos sillas será два стола, y aunque os suene "femenino", es una palabra masculina :).

Otro aspecto sobre los números ordinales es que se usan para las fechas junto a la preposición на. Es decir, en búlgaro 5 de diciembre es пети декември, y el 5 de diciembre será на пети декември. ¿Podéis practicar con más fechas?

Ahora pasamos al tema del futuro:

Como sabréis, en búlgaro hay dos aspectos verbales (perfectivo, que usamos para acciones puntuales y concretas, e imperfectivo, que usamos para procesos). En el futuro podemos marcar esa diferencia y es muy sencillo.

Futuro simple perfecto

Para la formación del futuro perfecto, es decir, para designar una acción puntual en el futuro, usaremos la pareja perfectiva del verbo.

Por ejemplo, de la pareja aspectual виждам/да видя, cogeremos ésta última, la conjugaremos, y añadiremos la particula de futuro ще. Como sabréis, ще se pronuncia shté, aunque dependiendo de la zona de Bulgaria, se puede pronunciar más duro o más blando: shé, ché, k'é...

Ahora veamos la formación del futuro imperfecto (lo que usaríamos en caso de querer determinar que esa acción se realizará frecuentemente en el futuro)
Como véis la formación es sencilla: tomamos el aspecto imperfectivo del verbo (el que usamos en el presente), y le añadimos la partícula ще.

Pero, ¿cuándo usamos uno y cuando otro? Aquí algunos ejemplos:

- Всеки ден ще ти купувам подаръци / Утре ще ти купя един подарък
- Всеки ден ще се виждаме / На 5ти февруари ще се видя с Петър

Como observáis, normalmente pueden ir asociados a palabras que determinan la repetición y duración de ese proceso. Es decir, si queremos decir que algo lo haremos en el futuro muy frecuentemente, usaremos la pareja imperfectiva (виждам, правя, разбирам, прибирам), y si consideramos que esa acción será puntual, usaremos la perectiva (видя, направя, разбера, прибера).

Recuerda la segunda lección, donde introduje el tema del aspecto verbal en búlgaro.

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martes, 9 de enero de 2018

Защо записах славянска филология


За тези, които за пръв път посещават моя блог, нека се представя: Казвам се Марко Видал и съм от Испания. Завърших славянска филология в Университета в Гранада и в момента живея в София.

Откакто живея в България съм се запознал с много хора и съм забелязал, че на българите им става много интересно когато видят, че някой чужденец живее в страната им. Когато българин емигрира в западна Европа, обикновено причината е ясна – вечната икономическа криза, в която е потопена България. Заради това доста българи едновременно се учудват и се радват, когато разберат, че някой чужденец живее тук.

Обаче когато се окаже, че този чужденец владее езика, камарата от въпроси които българите задават се увеличава. И когато се окаже, че човекът не само говори езика по принуда, защото живее в страната, а че е избрал българистика в университета като специалност, разговорът се превръща в интервю, в което българистът трябва да обяснява защо му е хрумнало да научи такъв рядък език.

Когато обяснявам тази необяснима страст към българското, обикновено получавам два вида отговор – „Това за кво ти е?“, „Кво ше праиш после?“, „България е черна дупка“, „избери си руски, Русия поне е по-развита държава“, и тн. Вторият отговор представлява поредица от похвали, хубави думи, поздравления, и в крайна сметка - демонстриране на интерес.

Сега е моментът да ви разкажа защо избрах български в университета и защо въобще се заинтересувах от славянските езици. Всичко започна когато бях на 12 години. Майка ми работеше в една институция - “Център за жени, страдащи от насилие, която съществува и до днес, и която предлага подслон на жени, жертви на домашно насилие. В тези центрове има много чужденки, понеже те са най-уязвими - обикновено нямат роднини, които да им помагат.

В едно телевизионно предаване имаше една двойка, която отишла в Русия за да си осинови едно дете, и там видях един плакат на руски, с много странни букви, и той привлече вниманието ми. По онова време в центъра, където работеше майка ми, имаше една рускиния.

Бях само на 12 години, вкъщи нямахме интернет, и тази жена започна да ме учи дистанционно (в такива центрове жените не могат де излизат, докато не се проведе делото срещу човека, нападал жената), не могат да работят, да общуват с чужди хора. С една дума - не могат да правят нищо. Тя ми пишеше изречения на руски с превод на испански в една тетрадка, която даваше на майка ми, и която тя предаваше на мен.

Следващите три години продължих да уча руски сам, с помощта на тази тетрадка, и най-накрая реших да ходя на частни уроци при една белорускиня. Тогава не бях стигнал до много високо ниво, и дори не ми беше ясно какво представляват падежите. Макар че не знаех много добре руски, нещо ме привличаше в този език - азбуката, мекото произношение...

Учих една година учих с тази учителка, а когато ми оставаше само още една година в гимназията преди университета, реших да продължа с ученето на руски и да започна да уча нови славянски езици, и, разбира се, да науча малко и за техните литератури и култури. Тоест, да следвам славянска филология.

До онзи момент имах идеята да запиша политология, понеже от малък се интересувам и от политика. Ясно е, че политологията дава повече възможности за работа, отколкото славянската филология, но реших да уча това, което най-много ми харесваше, без да мисля какво ми предстои в бъдеще.

А сега идва момента, в който трябва да ви обясня, защо избрах точно българския език. Не искам да ви разочаровам, но решението да запиша този език беше абсолютно случайно - в Мадридския Университет “Комплутенсе” записването се прави онлайн и когато тръгнах да се запиша на словашки като втори език (руският ми беше първият), понеже ми харесваше идеята да уча един славянски език, който се пише на латиница, не можах да го направя поради административни причини. Не можах да запиша словашки, и тъй като нямаше друг избор, ми се наложи да запиша български.

След един месец лекците започнаха. В час по български бяхме почти десет души в първия ден и нещо в тази лекция ми хареса. Още не знаех нищо по български, но в онзи момент осъзнах, че този език щеше да се превърне в моя страст.

През следващите дни броят на студентите намаля и останахме само петима души, които продължихме през цялата учебна година: едно момче наполовина руснак, наполовина българин, една българка, израснала в Испания, една перуанка, израснала в Испания, която имала по онова време приятел българин, и един дядо на почти 70 години от Парагвай, с български произход, който разбираше много добре, но не се справяше с граматиката и затова беше решил да запише филология на тази възраст.

Първият семестър приключи и аз имах чувството, че в крайна сметка този нов език ще заеме мястото на руския. И наистина беше така - когато професорката по руски започна да ни мъчи с тия падежи направо си помислих: “това не е за мен”! И се фокусирах върху българския, понеже българският език има само звателен падеж и няколко остатъка от другите падежи, които днес се броят по-скоро като изключения.

Продължих с българския, учех всеки ден по 10 думи, пишех ги на едно листче, което държах в джоба си и което прочитах по няколко пъти на ден - на автобусната спирка, в метрото, преди да започне урока, и т.н.

Помня, че в началото се чувствах разочарован, понеже ми се струваше доста труден език, и си мислех, че никога няма да го науча добре. Но в магазина долу в блока, където живеех, се оказа, че продавачката, Петя, е българка - от Поморие. Хем ѝ липсваше българското, хем критикуваше доста неща от България, и не разбираше защо уча този език. Но пък тя ме вдъхнови да продължа да уча нейния език.

Не само Петя ми задаваше такива въпроси. И днес, когато вече мога да кажа, че владея езика, много българи ме питат същите неща - някои от тях явно се възхищават, а другите просто не могат да разберат защо съм го научил, и изглежда сякаш това дори не им харесва.

Единственото, което знам със сигурност е, че ще продължа с българския. Не знам какво ще правя, дали ще си намеря работа с него, дали ще успея някой ден да се занимавам с преводи... В крайна сметка, човек трябва да прави това, което най-много му харесва. Да се чувства успешно реализиран. И дори да съм записал тази специалност случайно, най-важното е, че тя се превърна в страст за мен. 
Забележка: за редакцията на текста ми помогна приятел

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Моите стихотворения:

- Честита баба марта 
- София II 
- Пространства 
 

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Roman Kissiov (Kazanlak, 1962) es poeta, artista y traductor de poesía. Se graduó de la Escuela Superior de Arte de su ciudad natal y de la ...