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martes, 9 de mayo de 2017

Entrevista al actor Alexis Muiños


ENTREVISTA AL ACTOR ALEXIS MUIÑOS WOODWARD

Por Eduardo Nabal





Alexis Muiños Woodward nace en 1981 en Rosario, Argentina. Desde muy joven se acerca a la actuación. Actúa en varias obras en Rosario para luego volcarse a la música, la performance y las artes visuales. Más tarde retoma su interés por el teatro y escribe y dirige su primera obra, “Fuegos”. Luego escribe su segunda pieza teatral, “5to. Tarde”, que es dirigida por una reconocida directora local y aún sigue en cartel. Actualmente actúa en la obra “Desmonte” que es parte de la programación del Teatro Nacional Cervantes.


Hola Alexis. Nos puedes contar algo de tu recorrido como actor en diferentes medios hasta llegar a “Desmonte” que ya podemos ver en el Teatro Nacional Cervantes

Alexis Muiños Woodward: De chico solía actuar solo en el living de mi casa, improvisaba situaciones y actuaba muchos personajes incluso de diferentes géneros. Me gustaba armar historias y generalmente eran bastante dramáticas pero me resultaban muy divertidas de representar aunque claro que el público en ese momento no existía, era todo puro juego… Después, a los 15 años comencé a tomar clases de teatro y realicé varias muestras hasta que a los 24 actué en mi primer obra de teatro, “De nuevo la furia”. Seguido a eso actué en otra obra llamada “Fingido” con el mismo director de “Desmonte” pero hace diez años… Luego de esa obra me alejé un tiempo del teatro y exploré la performance, el canto y el video, escribía mis propias canciones, las grababa y las interpretaba en vivo en espacios nocturnos o artísticos. Incluso Bruce LaBruce llegó a compartir y recomendar dos de mis videoclips en sus redes sociales, lo cual fue muy excitante para mí porque es uno de mis cineastas favoritos. Participé de una muestra de arte muy importante en mi ciudad con una video-instalación bastante provocadora y radical que me valió muy buenas críticas pero, así y todo, no me terminaba de entusiasmar el medio de las artes visuales. Así que decidí volver al teatro como quien vuelve a un hogar que abandonó para irse de viaje por un tiempo, retornando a ese lugar que sentía me era mucho más propio. Fue entonces que decidí realizar un taller de dramaturgia y escribí y monté mi primera obra llamada “Fuegos”. Uno de los actores dejó la obra y opté por reemplazarlo yo mismo. Después una reconocida directora local (Romina Mazzadi) me ofreció la posibilidad de escribir un texto para su clínica de teatro y fue así que surgió mi segunda obra que aún sigue en cartel y se llama “5to. Tarde”. A partir de un reencuentro con Leonel Giacometto que es el director de “Desmonte” surgió la idea de sumar a otro actor (Juan Manuel Medina) para armar un nuevo espectáculo. Comenzamos a reunirnos semanalmente para improvisar y encontrar situaciones que puedan ir tramando una historia. Así se fue gestando esta obra que también se fue escribiendo más en los cuerpos y las actuaciones que en el papel ya que no hay un texto definitivo aunque la historia si lo es.

Has combinado diferentes facetas de la creación como actor, director, dramaturgo… ¿Dónde te sientes más a gusto y que facetas te gustaría explorar más?

Alexis Muiños Woodward: Todas tienen algo maravilloso pero sin lugar a dudas la actuación es la más excitante ya que uno pone el cuerpo en escena y es un lugar de mucha exposición y responsabilidad. Se experimentan muchas emociones y no es algo tan mental como la dramaturgia y la dirección, sino más bien físico. Hay una transformación constante del cuerpo y la energía que se repite con cada nueva función. Es también más un trabajo de grupo, mientras que el procedimiento de la dramaturgia se vive en soledad y la dirección implica cierta distancia con los actores como para poder lograr ese lugar de autoridad que necesita imponer el director para llevar adelante un proyecto. Me interesa mucho seguir explorando en todas ellas aunque al momento de actuar siento que lo ideal es ser observado y dirigido por un tercero ya que es muy difícil poder tener una mirada crítica y aguda para consigo mismo desde adentro de la propia escena. De todas maneras, me siento muy a gusto en cualquiera de esos roles y los disfruto mucho aunque a veces cuando algo no sale como espero también me obsesiono y me angustio pero es parte del proceso creativo sea cual fuere la actividad que uno desarrolla.

¿Cuándo preparáis una obra como “Desmonte”, con temática gay o no, sabéis más o menos el público que puede asistir a vuestras representaciones? Es decir ¿tenéis un público fiel? Háblanos de la compañía de la que formas parte y también de la complejidad de este espectáculo de dos actores.

Alexis Muiños Woodward: La temática gay fue apareciendo sola con el correr de los encuentros y ensayos, pero igualmente lo gay es algo que atraviesa a la obra, no tanto como finalidad sino como color que va tiñendo junto con otros las escenas. No es una obra militante sino más bien crítica, intentamos corrernos de una mirada unívoca de la “homosexualidad” para estallar los posibles sentidos y construir un relato sincero pero a la vez crudo y visceral, alejado de cierta moralidad y conservadurismo que abundan hoy en día en los diferentes modos de representar lo “gay”. Con respecto al público no lo definimos de antemano, creemos que haciendo la obra de la forma más personal posible irá encontrando así el propio público que se identifique con esa mirada. No somos una compañía sino un grupo que se reunió específicamente para montar esta obra. Juan Manuel Medina y yo fuimos aceitando el vínculo en escena con el correr de las improvisaciones y ensayos bajo la atenta y aguda mirada de Leonel hasta lograr una química muy intensa que nos permitió abordar las escenas más increíbles y complejas con absoluta seriedad y dramatismo. Evitamos así caer en un registro paródico que se prestaba para este tipo de material en el que cada uno de nosotros interpreta a dos personajes totalmente disímiles entre sí, tanto por su clase social como por su lenguaje corporal y oral. Por otro lado, también era un desafío tejer una historia a partir de dos hombres en un espacio vacío, sin escenografía, sin otros recursos más que la actuación y el vestuario. La idea era además abordar el universo masculino desde la mayor cantidad de posibilidades que se nos ocurran, siendo que generalmente se lo entiende como un territorio más yermo en emocionalidad que el de lo que se considera como “lo femenino”.

-Tú hablas de escribir las obras según se crean. Es una forma muy lógica de pensar lo escénico pero supongo que al mismo tiempo supone un esfuerzo distinto a representar una obra ya escrita o el guion de un cortometraje

Alexis Muiños Woodward: Sí, como explicaba recién, el proceso parte en ese caso de la acción como precursora de la palabra, es el cuerpo el que va escribiendo hacia afuera y hacia adentro los signos que van organizando el sentido de lo que en un principio aparece muy caótico y anárquico pero que con el transcurrir de los encuentros se va ajustando sobre sí mismo y encontrando un cauce natural por el cual discurrir y generar algún tipo de sentido o relato desde la fragmentación y el rejunte de las partes que conforman esa suerte de espejo estallado. Si bien valoro la forma tradicional de representación a partir de un texto que la precede encuentro a esta manera de crear más libre, desafiante y estimulante al no estar condicionada ni guiada por una pieza escrita que marque un rumbo o lectura determinada sobre el accionar de los actores en el espacio escénico. 
 
¿Crees en la dimensión sociopolítica del teatro en el que participas? Y ¿Cómo ves el futuro de tu país en este sentido? 
 
Alexis Muiños Woodward: Totalmente, no concibo la idea de hacer teatro si no es como medio para manifestar algún tipo de crítica o mirada incisiva sobre el mundo contemporáneo, y dado que el capitalismo y sus modos de crear subjetividades se ha expandido por todo el planeta, cualquier expresión local terminará siendo de carácter universal. En ese caso “Desmonte” aborda la cuestión del dinero y su feroz intromisión en todos los órdenes de la vida, atravesando todas las clases sociales que se ven enfrentadas en la escena y reunidas a su vez en el mismo cuerpo de cada uno de los actores que interpreta dos personajes opuestos desde lo social pero que claramente se ven igual de sometidos y contaminados por la lógica del capital. Es una obra profundamente crítica y política pero sin maniqueísmos o miradas redentoras, sino más bien con una impronta que intenta visibilizar el extremo grado de penetración que el sistema económico-cultural ha perpetrado sobre todos los cuerpos. El futuro del teatro debe seguir forjándose en ese campo de batalla, luchando contra la lógica imperante y unidimensional que niega justamente la dimensión espiritual y potencialmente transformadora del ser humano. En ese sentido, tanto en mi país como en el mundo entero entiendo al teatro como un arma revolucionaria para crear nuevas subjetividades que pugnen por conquistarle al poder económico su actual y brutal hegemonía. Cuánto más se profundicen y sofistiquen los modos de represión y dominación más deberá radicalizarse el teatro en su capacidad e intención de revelar esos mecanismos perversos de la realidad a través de sus ficciones que deben irradiar de forma seductora y casi mística la potencialidad de una real transformación total de la humanidad.

lunes, 20 de febrero de 2017

Tres cortometrajes búlgaros que tienes que ver




En el post de hoy voy a recomendaros tres cortometrajes búlgaros muy interesantes que os recomiendo ver: Botev es idiota, Profesor y Qué guapo eres son los títulos.

Ботев е идиот 

 


Ботев е идиот (Botev es idiota), cuenta la historia de un estudiante que escribe una redacción que se llama "¡Botev es idiota!". La directora despidió a la profesora de literatura a la que le había gustado la redacción del alumno. La directora, al sustituir a la profesora en el aula, intenta explicarle al estudiante quién es en realidad Hristo Botev. El alumno, sin embargo, se empeña en dar su opinión. Y lo hace, provocando un auténtico duelo dialéctico con la directora.

Una de las mejores partes del cortometraje:

Ученикът: В контекста на днешния живот той е идиот!
Учителката: Не те разбирам!
Ученикът: Кое не разбирате? Добре, кой в днешно време ще си даде живота за България?





Учител



Учител (Profesor), es un cortometraje que narra la historia de un chico de 17 años de orígen gitano que descubre su talento musical. Su nuevo profesor aprecia su talento y le ayuda a luchar por su sueño. La música salva a Asen de su día a día en la calle. Y la leyenda de Orfeo, que el profesor le cuenta, se queda durante muchos años en su conciencia y le da las fuerzas suficientes para emprender su propio camino en la vida.




Колко си хубав


Колко си хубав (Qué guapo eres), narra la historia de un adolescente de 16 años, que descubre su verdadera sexualidad. El protagonista elige el amor, en lugar de vivir y desarrollar una vida que no le gusta con tal de responder a las normas sociales.

El primer cortometraje gay búlgaro estuvo presente en algunos de los principales festivales de cine del mundo, como Los Angeles Cine Fest, Los Angeles Independent Film Festival Awards, Barcelona Planet Film Festival, Miami Independent Film Festival.



Entrada relacionada:

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miércoles, 27 de julio de 2016

SERIE BÚLGARA... ¿EN ESPAÑA?



Hace unas semanas hice un descubrimiento cuanto menos llamativo: están rodando en España una serie búlgara. Se llama С дъх на портокали y ya está listo el tráiler. Acabo de verlo y la verdad que pinta muy bien...
Es una alegría enorme que la balanza del intercambio cultural hispano-búlgaro se venza para el lado de Bulgaria y, aunque todavía desconozco si se ofrecerá con subtítulos en Español, tengamos en España algo más sobre Bulgaria, accesible para todos los que estamos interesados en este país, o para los miles de búlgaros residentes en nuestro país. Dicho sea de paso, ¡ojalá esté también en español para que la podamos disfrutar también los españoles!

De hecho la serie trata de forma cómica vidas anónimas que pueden ser las de cualquiera de los 300.000 búlgaros que vinieron a España en búsqueda de un futuro mejor y de una pensión de más de 150 levas...

Os dejo el tráiler y un poco de más información:


TRAILER 

Каква е историята на сериала?


- Историята на сериала е за това как живеят българските емигранти в чужбина. Какво кара българите да заминаваме и пред какви трудности се изправяме там, 
показано по един комедиен начин.

Всички в България имат роднини или приятели, живеещи в чужбина и предположих, че ще бъде доста интересна и актуална тема. Смятам, че в България не се знае достатъчно за българите в чужбина и исках по някакъв начин да сближа тези две Българии.


¿De qué trata la serie?



- La serie trata sobre cómo viven los emigrantes búlgaros en el extranjero, lo que les lleva a irse de su país y sobre las dificultades a las que se enfrentan, todo esto mostrado cómicamente.

Todos los búlgaros tienen parientes o amigos que viven en el extranjero y supuse que sería un tema interesante y actual. Considero que en Bulgaria no se sabe lo suficiente sobre los búlgaros que viven fuera y quería de alguna forma acercar estas dos Bulgarias.



domingo, 3 de julio de 2016

LOS NOVIOS BÚLGAROS, de Eduardo Mendicutti

Estamos bien acostumbrados a ver referencias en la cultura y literatura búlgaras sobre España. El escritor Dimitar Dimov escribió libros ambientados en España. El rey búlgaro Simeón que fue primer ministro de la República de Bulgaria ha vivido en España, habla español perfectamente y ha estado asentado en nuestro país como exiliado. En Bulgaria, como en el resto del mundo, conocen El Quijote. En el desconocido país balcánico, la lengua, la literatura, la cultura y el folclore de España está muy presentes. 

Por eso para los búlgaros es muy curioso que un extranjero se interese por su país y su lengua. Todos los búlgaros que he conocido me han hecho la gran pregunta: por qué. Algunos, asombrados totalmente desde la curiosidad y con una gran sonrisa en la cara, y otros me lanzaban la inquietante pregunta antes de soltarme el exabrupto de "para qué quieres eso, no te va a servir de nada".

Pues bien, una cosa más interesante aún desde mi punto de vista es cuando en alguna obra española escrita por un español, se habla o se menciona a Bulgaria. Este es el caso del escritor Eduardo Mendicutti, que conoció Bulgaria y que escribió una novela que trata el extraño triángulo que se forma entre una pareja búlgara -ella, residente en Alemania, él, buscándose la vida en Madrid vendiendo su cuerpo- y un hombre de negocios español. 

Kiril es un búlgaro que llega a España porque es un disidente político, en sus palabras, pero evidentemente, es un ejemplo, o más bien un anticipo, de los miles de búlgaros que llegarían a nuestro país en la década de los 90 y principios del 2000 como exiliados económicos.

Personalmente me resultó tremendamente curioso que el autor de esta novela es de mi ciudad natal: Sanlúcar de Barrameda. Yo sabía que se trataba de un escritor de renombre, que había escrito muchos libros y que dos de ellos habían llegado a la gran pantalla. También sabía que muchos de sus libros tratan temas como la homosexualidad y el travestismo. Pero siempre fui posponiendo su lectura.
Pero fue en navidad cuando mi novio me regaló tres libros de Eduardo Mendicutti: Los Novios Búlgaros, Una mala noche la tiene cualquiera y El Palomo Cojo. La obra más conocida del autor es la última, pero... ¡adivinad cuál leí primero!



                                












La lectura de Los Novios Búlgaros me aportó muchas cosas:
  • por una parte narra una historia de amor, de pasión, entre un ejecutivo español que ha caído ante el encanto de un chapero búlgaro que parece que solo lo quiere por su dinero. Nada extraño, pues el chaval es prostituto y se dedica a lo que se dedica. Pero la historia engancha cuando descubres que en Kiril también surgen sentimientos hacia su ejecutivo español. Pero Kiril siempre jugará a dos bandas, pues no cortará su relación con Kalina, mientras que el ejecutivo, Daniel, acabará no solo financiando a Kiril sus occidentales y excéntricos caprichos, sino que también irá a la boda de ambos en Bulgaria e incluso invitará a Kalina a España cuando por entonces hacía falta carta de invitación y visado.
  • La otra cosa que me aportó esta lectura fue conocer el relato, las descripciones que otro español da sobre Bulgaria. Y, concretamente, sobre la Bulgaria socialista. La forma de Mendicutti de describir el alma, el carácter búlgaro es cuanto menos graciosa e interesante. 


Pero si esta obra es leída por un búlgaro o por un español que conozca mínimamente el país, va a resultar más que fructífera.

Recomiendo su lectura o por lo menos que veáis la película. Aunque varios amigos me han dicho que la peli no les ha gustado. A mi no me desagradó, aunque evidentemente el libro me pareció mucho mejor, como suele ocurrir.








Os dejo algunos estractos del libro que me han parecido interesantes:
 

-No tienes que poner el resto del dinero, dijo, comprendiendo que era necesario tranquilizarme. Puedes firmar letras.

Para ser búlgaro, y estar recién llegado a la jungla del libre mercado, parecía informadísimo. 
-Kiril, me lo pensaré.
-No lo pienses mucho, por favor.
Podría ser una súplica, o una amenaza, o las dos cosas. El idioma búlgaro tiene una fonética áspera, y eso hacía que, cuando Kiril y todos los demás búlgaros se expresaban en español con el acento inevitable, resultara difícil distinguir ciertos matices. De todos modos, me amenazara o me suplicase, no me lo pensé demasiado. Decidí que, si no quería ser un simple consumidor de desdichas búlgaras, mi obligación era aportar un poco de buen juicio a la incorporación de la juventud eslava al capitalismo.

***

La verdad, no me parecía justo que a Kalina se le ocultase todo y a mí me lo restregase por la cara, como si yo no tuviese estómago ni corazón. Por tanto, si la solución era que se metiese con la complaciente y esforzada búlgara en uno de aquellos cochambrosos cubículos para disfrute de mirones huidizos y onanistas, adelante. A los dos nos serviría de penitencia. 
-¿No te importa?      
-Claro que me importa, Kiril, pero si vas a ganar tanto dinero como dices, no tengo derecho a prohibírtelo.
Me había llamado por teléfono para decirme que quería verme. A los diez minutos se presentó en mi casa muy acicalado y me abrazó como si estuviera a punto de emprender un viaje lleno de peligros. Sin duda, su intención era impresionarme, que yo fuera consciente de la dimensión de su sacrificio. Me advirtió que no se me ocurriera presentarme en el sexshop para martirizarme con su actuación, porque me mataría allí mismo.

 ***

Ponía "Kalima". A Kalina no le hacía la menor gracia casarse con el nombre desfigurado, y no sirvieron de nada las súplicas de Kiril para que lo dejase estar. 
 -¿Se puede corregir algo? la novia búlgara estaba dispuesta a poner en juego todo el candor infantil que era capaz de aparentar.
-Si es poca cosa... Advirtió la oficial, desconfiada.
-Es solo una letra de mi nombre, es que no me llamo Kalima, me llamo Kalina. Con n. Como... Nevski.
-¿Como qué? Todos nos reímos, la cámara tembló en las manos de Emil y en la cinta de vídeo se identifica con claridad el momento en que Kalina reclama la ene de su nombre.
La oficial del juzgado no tenía la menor idea de quién podía ser Aleksander Nevski, no sospechaba que tal señor tiene a su nombre la iglesia más hermosa de Sofía, no podía adivinar el reflejo emotivo de Kalina que sin duda soñaba con casarse ahí, entre mucha seda salvaje y mucha jardinería y a quién no podía ocurrírsele ninguna otra palabra escrita con ene.

 ***

Conservo dos billetes de veinte lebas, pero ni siquiera recuerdo el cambio. Es, en cualquier caso, todo lo que queda de los dos mil dólares que Kiril, Kalina y yo llevamos a Sofía en un viaje que tuvo algo de peregrinación, de identificación y consolidación familiar, de experiencia mística, de petición de mano por mi parte a los padres de Kiril, a la madre de Kalina, a los mejores amigos de ambos y a los santos Cirilo y Metodio, patronos de las lenguas minoritarias aunque selectas. Un viaje, sobre todo, interior.

***

Por otro lado, el horario de atención al público era ridículamente corto, dos horas, de 9:30 a 11:30, y esto provocó que cuando apenas faltaban 20 minutos para el cierre, todo el mundo se apelotonara en el pequeño vestíbulo del consulado, frente a la ventanilla donde una búlgara parsimoniosa y satisfecha de su misión en el mundo recogía y revisaba la documentación y atendía las consultas, dispuesta a no inmutarse, a no conmoverse, cualquiera que fuese la desgarradora historia que le contasen. No sé si por culpa de la aspereza del idioma (el búlgaro está lleno de aristas fonéticas y de contrastes tonales) las palabras de los que entregaban la solicitud o pedían explicaciones, traducían una ansiedad, una angustia que no se le correspondían con la mesura de los gestos y con una contención corporal que se diría hija de la resignación.      

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