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viernes, 4 de mayo de 2018

Génesis de un bulgarista: un encuentro con el Lingüista Alfons Olivares Niqui


Alfons Olivares Niqui (Barcelona, 1945) es eslavista especializado en bulgarística e investigador del sistema verbal. Licenciado en Filología Eslava por la Universidad de Barcelona en 1998 y Doctor en Lingüística General (UB, 2005). Ha ejercido como profesor de técnicas radiológicas en la Escola Bonanova en ciclos formativos de grado superior. Desde 2013 es colaborador del Centre d'Estudis Eslaus, adscrito al Institut Universitari de Cultura de la Universidad Pompeu Fabra. Ha participado como conferenciante en las principales conferencias y seminarios de eslavística y lingüística en España y en otros países europeos. Conferenciante invitado en los seminarios "altaveu per al coneixement i difusió de les cultures" organizados por el Cercle d'Amics de la UNESCO de Barcelona (entre 2001 y 2006).

Desde muy joven, a la edad de los 15 años, Alfons comenzó a leer los clásicos rusos y a identificarse mucho con la cultura y espíritu eslavo. Sin embargo, sería más adelante cuando tuvo la oportunidad de ojear un libro sobre Historia y cultura de Rusia y empezaría a interesarse por el mundo eslavo, ya que según comenta, “era un libro con muchísimas fotos y muy poco texto, pero no hablaba solo de Rusia, sino de todo el mundo eslavo. Y así conocí Bulgaria, que hasta entonces era solo una manchita en un rincón del mapa, y empecé a admirar su rica historia, aunque estaba toda condensada en una página. Más bien, quería saber más de esos búlgaros que tanto habían luchado por su identidad”.

Desde joven se dedicaba a estudiar el ruso, sus declinaciones, y gracias a la ayuda de sus conocimientos previos de latín, afirma que le serviría para entender cómo funciona la lengua rusa. Pero sería a través de una institución dónde conseguiría su primer manual de ejercicios de búlgaro y serbocroata, que luego le devolverían corregidos con buena nota. Se trataba de un curso a distancia. “Eran unas fotocopias de los años 60 infames que por suerte no habrás conocido”, añade.

Sería unos años más tarde, cuando un buen amigo que conocía sus inquietudes eslavas le sugeriría que escribiera a las Embajadas de la República Popular de Bulgaria y de la República Federativa Socialista de Yugoslavia ya que podrían ver con buenos ojos, en aquellos años de incertidumbre y desinterés cultural por lo eslavo -donde la eslavística no se había desarrollado y los intercambios culturales entre España y los países del este eran casi nulos- que un joven español se interesara por sus culturas, su lengua y su literatura.


“Me contestaron enseguida de Yugoslavia, muy amablemente, dándome consejos e informaciones útiles sobre qué cosas estudiar y dónde, pero en Belgrado y Zagreb. Lógicamente, yo tenía mi familia y mi trabajo y no podía ir. De los búlgaros, nada”, añade.

El primer viaje a la Bulgaria socialista

Alfons visitaría Bulgaria por primera vez en 1978 en un viaje con su esposa. Recuerda Sofia como una ciudad con edificios monumentales bien pintados, muy limpia, con muchas flores y vegetación y con unos adoquines dorados muy bonitos. "El entonces parque de la Libertad era un verdadero bosque. Pero ahí acaba lo idílico", añade, "no se veían coches por la calle, coger un taxi si estabas cansado era impensable y tomar un refresco era empresa de titanes. Era imponsible encontrar nada remotamente parecido a un bar, muy casualmente algún antro descuidado, con camareros malhumorados donde no solía haber nada. Los zumos de frutas, si había, eran realmente buenos. Si encontrabas una cerveza estaba caliente. Las librerías eran muy interesantes, aunque por entonces mi búlgaro macarrónico no permitía apreciarlo".

Alfons continúa, "la comida oficial, porque era imposible ir por tu cuenta a un restaurante, era mala". Sin embargo, en Plovdiv fueron a una cena folklórica en un patio con farolillos, dónde conocería la comida búlgara de verdad y los vinos. Además pasaría por Gabrovo, una ciudad anodina y después llegarían a Nesebar, "muy bonito, con sus múltiples iglesias bizantinas en ruinas. Pero eran ruinas dignas, no desperdicios". La iluminación de noche era pobre y los únicos letreros luminosos que se podía ver rezaban "Viva el PCB" o bien "Amistad eterna con la URSS".

Más adelante, ya en España, Alfons leería en el periódico que la Universidad Autónoma de Madrid, a través del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, organizaba unos ciclos de estudios relacionados con la eslavística e intentó matricularse en los de Lengua y cultura búlgara y Búlgaro antiguo. Eran ciclos de tres cursos. "Me respondieron de la universidad que eran cursos presenciales y, si no residía en Madrid, no podía matricularme. Lo acepté, ¡qué remedio!". Poco después recibiría una carta del vicerrectorado informándole de que, en atención a sus méritos especiales, el Rector había autorizado su matrícula a distancia con la condición lógica de presentarse a los exámenes en Madrid. "Me quedé atónito, sobre todo por mis “méritos especiales”, ya que no recordaba haber hecho ninguno el último mes. Esto era en 1985".

Y entonces Alfons recibiría una carta, muy amable, de la embajada búlgara en la que le informaban que habían pedido expresamente al Rector de la UAM que le dieran toda clase de facilidades para estudiar. "En aquellos tiempos, cuando empezaba a hablarse mucho en Madrid de la Filología eslava, la embajada de Bulgaria parecía ser muy poderosa. Me enviaron los libros y diccionarios".

Independientemente de ello, Alfons había estudiado los cuatro cursos de ruso en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona, porque como lo había estudiado por su cuenta y hablaba ruso decentemente quería tener algún documento que lo certificara. "Lo tuve en 1987. Tuve el certificado y calificaciones de los ciclos de la UAM en 1990, expedido ya por el Departamento de Idiomas Modernos (¡el de búlgaro antiguo también!)", añade.

En 1987 compañeros del mundo de la eslavística en España animarían a Alfons a participar en un congreso de eslavística en la Universidad Complutense de Madrid, a la que asistiría como espectador. En este congreso conocería a diferentes compañeros e investigadores con los que mantiene una gran amistad hasta el día de hoy. “Conocí en Madrid, y después en otros congresos, a mucha gente interesante que luego han sido profesores más o menos ilustres”, añade.

A partir de ese momento, las relaciones de Alfons con la pequeña comunidad bulgarófila de España aumentarían, y empezaría a ser invitado en las recepciones de la Embajada de Bulgaria. “De hecho, cada vez que yo estaba en Madrid me invitaban a la Embajada, hacían unas fiestas muy agradables, con mezè selectos y mucha rakija. Otras veces tomábamos una copa en el Café Gijón. También me invitaban a la fiesta de la cultura búlgara en mayo. Un hermoso idilio, vamos”. Y continúa, “en 1988 la Embajada me concedió una beca para asistir al Leten seminar en Sofia. Allí conocí al Rector de la Universidad y a algún otro personaje”.

“Después de 1989 todo empezó a cambiar, cambiaron los funcionarios y el idilio amoroso se hundió del todo. Y dejé de existir”, concluye Alfons.

Sin embargo su trabajo como eslavista continuaría: “en los años 90 participé con comunicaciones en casi todos los congresos de eslavística/rusística que se celebraban por aquí, que fueron bastantes: las universidades de Granada, Valencia, Salamanca y la UCM, claro. E incluso presenté sendas comunicaciones con tema (no lingüístico, sino histórico) búlgaro a dos congresos de filosofía”.

Bulgaria en los años 90

En el “Leten seminar” de lengua búlgara hacía un calor espantoso. Recuerdo algunos desayunos con macarrones con una especie de queso tierno (no sirene) muy dulce, que eran sorprendentes. Decíamos que quien no se los comiera no aprobaría el curso…

Lo que más recuerdo eran las librerías, excelentes, particularmente una en la calle Rakovski donde pasaba horas mirando libros. También la librería de la BAN era magnífica. El panorama general de la ciudad ya había cambiado mucho. En el bulevar Vitosha había muchas cafeterías bonitas con terrazas rodeadas de flores. Era la época de la perestroika, a la que Bulgaria se había apuntado entusiásticamente, aunque no sé si tenían muy claro de qué iba eso...

Volví en 1992, invitado por la Asociación de profesores de lengua rusa. Era una cuestión de propaganda: por entonces se le achacaban a los rusos todos los males del país (ya sabes, la ley del péndulo) y nadie quería saber nada de Rusia. Había un montón de profesores de ruso en paro y mi presencia en ese simposio (yo era el único occidental junto con una profesora francesa muy rara) era para demostrar que en occidente la cultura rusa era muy apreciada. Me hicieron una entrevista para la radio. Fueron pocos días y no salí mucho”. En 1995 Alfons volvería para otra reunión académica junto a su esposa y su hijo Vladimir. “Recuerdo que en casa de todos (mis amigos) comí una vez pimientos rellenos, muy buenos todos. Sinceramente, no recuerdo mucho de mis paseos, porque fueron escasos”.

Un año más tarde, en 1996, Alfons volvería durante un mes entero con su familia y que su hijo llegaría a aprender bastante búlgaro ya que estaba en inmersión lingüística con sus amigos.

“Estuvimos en Sandanski, donde mi amigo Petar tenía asuntos familiares que resolver y se empeñó en que fuéramos todos. Imáginate los cinco por aquellas carreteras secundarias en un viejo coche ruso. Sandanski era una ciudad típicamente balcánica de principios del s. XX, realmente muy curiosa. Había un auditorio al aire libre, bonito pero muy dejado”.

¿Cómo era estudiar búlgaro en aquellos tiempos "oscuros"?

“Puedes imaginar. Yo tenía experiencia de estudiar solo por el ruso, y tengo cierta facilidad para las lenguas. Por otra parte, todos los fonemas palatales y fricativos los tenemos en catalán, incluso la vocal neutra, de modo que la fonética nunca fue un problema. Y el estudio, pues voluntad y perseverancia. El manual que yo tenía era el de S. Guinina, Tz. Nikolova y L. Sakazova (1965), un poco lioso para mi gusto. Después me regalaron un manual para rusos que me fue muy útil, estaba muy bien estructurado y las explicaciones eran muy claras (si leías ruso, claro)... Empecé, como te dije, en 1985 y los certificados de la UAM me llegaron en 1990. Pero la verdad es que no he acabado nunca de aprender, eso ya lo sabes por tu propia experiencia”.

Sobre el sistema verbal de la lengua búlgara, Alfons comenta que "es muy parecido a los sistemas románicos (además de catalán y castellano hablo francés e italiano) por lo que el problema gordo fueron las abundantísimas formas evidenciales (las formas evidenciales son el преизказно наклонение, es decir, cuando decimos “Царят бил” y no “Царят беше”). Entenderlas y poner orden en el caos fue tarea larga y difícil. En aquellos tiempos los autores búlgaros solían describir bien las formas evidenciales, pero no las etiquetaban como tales, quizá porque no estaban tan de moda como ahora. Puedo decirte que en 2006 en un congreso en Barcelona hablé sobre los evidenciales (ahora mi conocimiento es mucho más depurado, precisamente acaba de salir un libro sobre el tema de la U. de Navarra con un capítulo mío sobre el búlgaro) y una profesora búlgara que estaba presente (no recuerdo su nombre, estaba en Valladolid pero después le perdí la pista) me felicitó porque "a pesar de ser extranjero había captado muy bien la esencia del verbo búlgaro".

Pero en 1997 finalizaron las actividades eslavísticas (congresos, simposios, reuniones, etc.) y nunca más se supo. "Licenciado en 1998 (la primera promoción en la UB) me dediqué por entero a mi voluminosa tesis, de casi 800 páginas". En 2005 Alfons recibió el cum laude de un tribunal de lingüistas brillantes (entre ellos el Dr. J. Tuson, el Dr. J.C. Moreno Cabrera y el Dr. I.J. Adiego). "A partir de ahí me disfracé de lingüista y he presentado comunicaciones a (casi) todos los congresos y simposios de la Sociedad Española de Lingüística. Pero siempre sobre cuestiones de bulgarística en relación con el verbo, que fue el tema de mi tesis: “Sobre la caracterització del sistema verbal búlgar”. La verdad es que me apasiona el verbo", concluye.

Actualmente Alfons está vinculado al Institut d’Estudis Eslaus que pertenece al Instituto Universitario de Cultura, dentro de la Universidad Pompeu Fabra.

"Y esa es mi historia de bulgarista, contada a grandes rasgos, pero con cierto detalle para que me conozcas un poco. Por cierto, en la carrera de la UB no había búlgaro, solo polaco. No sé decir nada en polaco… Sí que hice muchas optativas de lingüística que me valieron mucho para los cursos de doctorado".
Puedes encontrar todas las investigaciones de Alfons en este enlace.

jueves, 14 de diciembre de 2017

El blog La Tortuga Búlgara gana en el Concurso Mundos y Colores de la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria

En la quinta edición del concurso Mundos y Colores (Светове и цветове) de la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria, en la categoría de Medios digitales, el blog La Tortuga Búlgara ha resultado distinguida por su labor.



Premio Svetlana Plashokova por la correspondencia desde y hacia el mundo hispanohablante.

El premio fue otorgado por César Aja, consejero de Educación en la Embajada de España. Tras otorgar el premio (un diploma y dos libros) a Marco Vidal González y los diplomas a los nominados Angela Petrov, Vladislav Punchev, Marta Ros y Momchil Nidzhov, César Aja habló sobre la satisfactoria cooperación búlgaro-española en el campo de la educación y también nos reveló la noticia de que se espera abrir un nuevo Centro Bilingüe con la enseñanza del español. César Aja felicitó a todos los periodistas que promueven la cohesión entre Bulgaria y España.
Marco Vidal González agradeció el premio y dijo que a través de su blog La Tortuga Búlgara quiere ayudar a que más hispanohablantes conozcan  y se interesen por Bulgaria. Esto lo dijo en español, aunque después, tras la insistencia de Kadrinka Kadrinova lo repitió en un perfecto búlgaro. De esta forma el público logró convencerse de que Marco es en realidad un puente entre la cultura búlgara e hispana. Traducción del texto aparecido aquí y más abajo indicado.

На български: Марко Видал Гонсалес благодари за наградата и каза, че чрез блога си La tortuga búlgara („Българската костенурка”) иска да помогне на повече испаноговорещи да опознаят и обикнат България. Всичко това той каза на испански, а след това по настояване на Къдринка Къдринова повтори на отличен български. Така цялата публика успя да се убеди, че Марко наистина е един жив „мост” между българската и испаноезичната култура. Линк към новината.


Quiero reiterar mis agradecimientos a la Embajada Española en Sofía, a la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria y a todos los finalistas y compañeros que trabajan con este mismo objetivo: acercar Bulgaria y España en diferentes formas.

Se hicieron eco de la noticia:

La Embajada de España en Sofía:
https://twitter.com/EmbajadaEspSOF/status/940898494147162112

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martes, 1 de agosto de 2017

Españoles de Bulgaria: Jose Antonio


Jose Antonio es español de Guadarrama (en la actualidad reside en Valdemoro, Madrid). Está casado con una búlgara y tienen un hijo búlgaro-español. En su casa hablan en español, pero eso no ha impedido que su interés por Bulgaria, la lengua búlgara y la cultura, vaya en aumento, hasta en punto de poder defenderse con el idioma tras aprenderlo de forma autodidacta.

Hola Jose Antonio, cuando hablamos por primera vez me impactó tu caso, estás casado con una búlgara, en casa habláis en español y tu hijo no ha llegado a aprender bien del todo el búlgaro. Sin embargo, eso no ha impedido que tú lo hayas estudiado por tu cuenta. ¿Por qué motivo decidiste aprenderlo si no te hacía falta?

Aquí hay varios factores a tener en cuenta, el primero poder comunicarme con mis suegros (el resto de la familia están en España y dominan con soltura el idioma español) y luego también, no ser un “objeto” que sólo come, bebe y observa cuando voy de visita a Bulgaria.

También influyó que al ser un idioma tan distinto, tanto por sus caracteres cirílicos como por su estructura gramatical, y que tenga sonidos distintos en sus caracteres con respecto al alfabeto latino (ej.la H sonido N, la P sonido R, etc.) hizo que me lo tomase como una especie de reto intelectual.

Un tema del que me encanta hablar con los poquísimos españoles que tienen cierto nivel en búlgaro es sobre el proceso de aprendizaje. Todos podemos preguntar o suponer qué es difícil para un español a la hora de apendeder inglés, pero... ¿Y el búlgaro? ¿Qué es lo más difícil en tu opinión? ¿Qué te ha costado más aprender?

Mi primera barrera fué la falta de material didáctico para poder aprender y que me obligó a apañarme con algún diccionario y con alguna guía de conversación que pude conseguir, a continuación, automatizar los distintos sonidos fonéticos del cirílico con respecto al alfabeto latino. Otra cosa que me costó fue el tema de acentuación de las palabras, puesto que al no utilizar tildes no sabes en que sílaba se acentúa la palabra.

Actualmente sin duda, lo que más me cuesta, es aplicar correctamente el tiempo pasado de los verbos y luego también hablarlo ya que al hablarse en casa en español, no tengo el automatismo que tengo al escucharlo o al leerlo (suelo leer entre 6 y 8 libros en búlgaro al año, sobre todo betsellers ya que es un lenguaje más asequible a mi nivel)

¿Y qué te ha parecido más fácil? ¿Encuentras algunas semejanzas? ¿Qué palabra te gusta más cómo suena?

Lo más fácil me han resultado algunas palabras en las que su sonido es muy similar al español como por ejemplo, autobús, policía, rosa, etc.

En cuanto a la palabra que más me gusta como suena, es sin duda НАДЕЖДА (esperanza), aunque he de decir, que cuando pienso en Bulgaria la primera palabra que me viene a la cabeza es ПРИРОДА (naturaleza).

¿Cuánto tiempo llevas con tu mujer? ¿Antes de sumergirte en la lengua y cultura búlgara, qué impresión tenías sobre el país? ¿Ella que opina de tu locura búlgara?

Nos concimos hace ya más de 14 años. Cuando la conocí, apenas llevaba 10 días en España y me volqué en ayudarla a prender el español (aunque he de decir que el mérito es suyo)ya que era necesario para que pudiese encontrar trabajo. Esto probablemente ha influido a la hora de hablar español en casa (ella siempre ha tenido interés en mejorar su español).

De Búlgaria conocía su capital, su ubicación geográfica y los lazos e influencia que había tenido con la antigua U.R.S.S.

En cuanto a lo que opina Hristina de mi locura, a la par que le resulta curioso, al mismo tiempo lo entiende, ya que ella sabe que una de mis pasiones es la lectura y mi curiosidad intelectual (la otra es la música, sobre todo el Rock potente)

¿Cómo fue tu primer viaje a Bulgaria? ¿Viajáis aquí con cierta frecuencia? ¿Algún lugar que te guste especialmente?

Mi primer viaje fue hace 10 años a la boda de mi cuñada y fue toda una experiencia. Me llamó mucho la atención lo distinto que se celebra, desde la celebración religiosa por el rito ortodoxo hasta la celebración tan festiva que tienen.

Por desgracia y por circunstancias varias, sólo he podido ir en dos ocasiones. Mi pequeño consuelo son mis visitas virtuales con el google street view.

En cuanto a lugares, si me tuviese que quedar con uno sería el Monasterio de Rila, pero cómo no mencionar Plovdiv (impresionante), como no mencionar Koprivshtitsa (como de cuento), cómo no mencionar Batak y cómo no mencionar Sofía (me encantó).

También he visitado otros lugares como Kazanluk, Stara Zagora, etc y otros muchos que espero visitar como distintas poblaciones del Mar Negro y de la zona del Danubio.

¿Cómo ha sido el proceso de aprendizaje? ¿Cómo lo has practicado tú solo y cómo lo has estudiado? ¿Qué método has usado para memorizar el vocabulario?

El proceso ha sido lento pero constante y al no tener material didáctico, de una manera quizás un poco anárquica y caótica. Me sirvió de ayuda ver algunas series españolas en la tv búlgara ya que al hablar en español y tener subtitulos en búlgaro me ayudaba a ir asociando. También buscaba letras de canciones búlgaras que me gustaban y las intentaba traducir con ayuda de diccionario. La idea, era intentar variar y hacer ameno el aprendizaje y que no se ciñese al sólo a memorizar.

Y sobre la cultura de Bulgaria, ¿qué puedes decirnos? ¿Algo que te llame especialmente la atención?

Lo que más me gusta es el sonido de la gaita búlgara y las típicas voces búlgaras. Luego también me gustan los monasterios y los puestos de iconos (a pesar de no ser nada religioso). Y por último (pero no menos importante) la escritura en cirílico (para mí un auténtico tesoro a conservar). Ya sabes que para mí es importante, no sólo poder hablarlo y entenderlo, sinó también el poder escribirlo correctamente.


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miércoles, 14 de junio de 2017

Españoles de Bulgaria: Alina Vrabiy




Hola Alina, hace ya 4 años que nos conocimos. Tengo que decir que me sorprendió ver a una ucraniana tan española y a la vez tan búlgara. ¿Cómo es eso? ¿Puedes contarnos un poco cuándo llegaste a España desde tu país?

Yo llegué a España cuando tenía 8 años y empece el cole cuando el curso ya estaba empezado. Como no sabia ni una palabra en español, me matricularon en segundo de primaria, aunque debía estar en tercero. Yo, la verdad, no era muy consciente de todo lo que estaba pasando pero, a los tres meses había prendido a hablar español perfectamente y ya podía seguir las clases con mis compañeros. Era conocida en el cole como “la extranjera superdotada que aprendió español en tres meses” jaja. De hecho, me acuerdo que cuando llegué a España, vi por casualidad una telenovela latina y ya iba por la mitad y, normalmente, duran unos seis meses. Pues pude terminar de verla ya sabiendo español perfectamente y ademas entendiendo el habla de los latinos. Lo que no entendía es por que la gente se sorprendía tanto jaja.

Aprendiste búlgaro sin estudiar, solo practicándolo, escuchando, leyendo, chateando. ¿Por qué empezaste a aprenderlo?

Cuando tenia 11 años vi por casualidad un DVD con videos musicales bulgaros de popfolk (o chalga) y me enamoré jajaja. Yo siempre he sido melómana y esa musica me pareció lo mejor que habia escuchado, las cantantes guapisimas y los videoclips muy chulos. Mi cantante favorita se llama Gergana y tuve la suerte de conocerla en persona en 2011.

Yo hasta ese momento estaba muy hispanizada porque no tenia amigos ucranianos, todos en mi familia trabajaban todo el día y todo a mi alrededor era español y llegue a renegar de mis raíces eslavas. Entonces, cuando llegó el búlgaro a mi vida, no sabia ni leer en cirilico. No tenia Internet así que tardaba mil años en buscar una palabra porque encima la buscaba de oído y estaba mal jaja. Años después ya tenia Internet y ya podía meterme en foros y sobre todo leer y escuchar cosas en búlgaro y mas tarde empece a chatear con búlgaros y les decía que no sabia búlgaro y que por favor perdonaran mis errores y me ayudaran. Así fue como pase de estar hispanizada a estar bulgarizada jajaja

¿Cómo llegaste a conocer a Gergana?


Fue en enero de 2011. Ya era la tercera vez que intentaba ir a verla pero, como era menor de edad, dependía de que mi madre o su novio (quien era búlgaro) me llevaran. Cuando al fin había logrado que me llevaran a Alcorcon a una discoteca situada en medio de un polígono industrial, no me dejaron entrar por ser menor de edad, a pesar de que iba acompañada por mi madre y su pareja. Yo estaba con los nervios a flor de piel y, cuando dijeron eso, me puse a llorar desconsoladamente y, de repente, dijeron que si quería, me podía dar un autógrafo y nosotros pensamos que le daríamos las cosas y nos las devolverían firmadas pero hicieron más que eso: me dejaron pasar a su "camerino". Todo ese rato que estuve con ella fue surrealista porque no me creía que estaba abrazado a mi cantante favorita por la que, en un principio, quería aprender búlgaro y esa ya era mi prueba de fuego porque tenia que hablar con ella así que lo primero que le dije es que había aprendido búlgaro por ella con sus canciones. Ella se emociono mucho y fue muy cercana y amable principalmente porque yo no dejaba de llorar y le estaba diciendo eso. Nos hicimos fotos, me firmo un disco (regalo de Felicidad) y un DVD, regalo de otro amigo y me dijo la agregara en Facebook y hasta hoy en día estamos en contacto, Fue uno de los mejores dias de mi vida aunque no me dejaron entrar a la discoteca.

A ti como ucraniana, hablante nativa de una lengua que usa casos gramaticales, y también hablante de español, una lengua bien diferente, ¿qué te resultó más fácil y más difícil del búlgaro? Normalmente a los otros eslavos les cuesta los artículos y hablar sin usar los casos.

Yo creo que no tuve muchas dificultades, precisamente, porque ya tenia como base dos idiomas muy diferentes. Pero si es verdad que me costaba. Por ejemplo, algo que tarde mucho en aprender son los verbos de movimiento, cuando se dice отивам, ходя y заминавам, sobre todo. Pero claro, en ese momento no era filóloga y no lo analizaba como hago ahora sabiendo mucha gramática rusa. Otra cosa que me dificiltaba el aprendizaje son las maravillosas interferencias con el ruso y el ucraniano jajajaja Por ejemplo, поздрав no me pegaba con saludo porque yo tenia поздравление en mi mente que es felicitacion en ruso. Y como no, страхотно que no entendía como podía ser algo positivo si contiene strah (miedo), година, que en ucraniano significa hora, y en búlgaro año, y otros tantos ejemplos. Creo que lo fácil era que no tuviera casos gramaticales y lo difícil era poner bien las partículas de tiempo y el articulo porque a veces no sabia cuantos “та” había que poner al final jaja.

¿Hay alguna palabra que te encante como suena en búlgaro? ¿Qué opinas del mito de que el ruso es una lengua dura? ¿No te parece el búlgaro una lengua más fuerte que el ruso?

Sonara muy friki pero una de mis palabras favoritas es равносметка (balance) que los búlgaros la usan mucho porque hacen balances de todo jaja, y la otra seria “махмурлук” (resaca), aunque sea de origen turco, me hace mucha gracia.

Respecto a lo del mito, creo que nunca entenderé por qué dicen eso. Para mi el ruso es la lengua más dulce y empalagosa de todas las lenguas eslavas. A mí me inspira a ser tierna. En cambio, el búlgaro es muchísimo más duro, no hay mas que ver cuantos signos duros hay en una frase. A mí el búlgaro me suena mucho más frio y como que incita a indignarte, jaja.

¿Qué estudias y cuántas lenguas hablas?

Este año acabo el grado en Lenguas Modernas y sus Literaturas en ruso e inglés. Aunque en realidad, en lugar de inglés, yo quería estudiar búlgaro porque, ademas de que me encanta el idioma, gracias al búlgaro me di cuenta que se me daban bien los idiomas y quise dedicar mi vida a ellos. Pero no me arrepiento de haberme decantado por el ingles.

Hablo cinco idiomas: ucraniano, ruso, español, ingles y búlgaro. Ademas he estudiado francés, checo y alemán y me gustaría seguir con el ultimo. Por desgracia, durante mi Erasmus mi horario no me permitía estudiar también estonio.

¿Por qué decidiste irte de erasmus a Tartu? ¿Qué problemas afrontaste y qué es lo que más aprendiste?

Ni yo misma sé del todo por qué decidí irme. Fue un impulso. Un día alguien me dijo que se quería ir de Erasmus y que los tramites empezaban ya y yo, hasta ese momento, ni siquiera había pensado en ello porque lo veía lejano y, de cierta forma, hasta imposible. De repente dije “¡Yo también quiero!” y fui a la oficina Erasmus. Allí me dijeron que necesitaba de media un 7 y yo tenía un 6,99. Además quería ir a un país donde pudiera estudiar en mis dos idiomas y cuando vi la lista de países me frustre mucho entre que no me daba la nota, que no tenía ruso y que necesitaba el examen de inglés y, de repente, alcé la vista y vi un póster de “Estudia en Estonia” y tuve claro que tenia que intentarlo. Nunca antes había vivido sola tan lejos y en un país ex-soviético. Sabia que corría el riesgo de que nada estuviera adaptado, de no poder vivir sola pero sentía que ese era el momento a enfrentarme de verdad a la vida. Así que esa fue mi principal lección. Además era la primera vez que vivía en una residencia de estudiantes y, sin duda, me ayudó a tener más confianza en mi misma y a ser más extrovertida.

Otra cosa muy importante que he aprendido es que no hay nada de malo en pedir ayuda porque yo vivía con la idea de que debo poder con todo sola y en Tartu me he dado cuenta que todos necesitamos ayuda y eso es normal porque tu familia es la gente Erasmus en ese momento. Pero , a la vez, he aprendido precisamente, que yo puedo con cualquier cosa y que todo tiene solución (hasta el hecho de que tengas que cambiar todo tu Learning Agreement al llegar). Y, por ultimo, he aprendido a despedirme, por absurdo que suene jajaja. Y es que una de las cosas que más me ha costado siempre es dejar ir a las personas y el pasado en general y en el Erasmus conoces a tanta gente y tantas historias que vienen y van, que te das cuenta que la vida tiene miles de opciones y, si no se da una, hay mil más.

Aunque he disfrutado mucho también a nivel académico, la gente y las experiencias son lo que más valoro y por lo que llevaré a Tartu en el corazón siempre.

¿Tienes amigos búlgaros? ¿A parte de la música, te gusta alguna serie o película búlgara? ¿Conoces algo de literatura búlgara?

Siempre hay búlgaros o alguien relacionado con Bulgaria a mi alrededor. También tengo la suerte de mantener el contacto con varios amigos que conocí por Internet y que, despumes de 10 años, sigo sin conocer en persona. Pero eso hace una amistad aun más especial porque, de cierta forma, hemos crecido, madurado juntos y, a pesar de las vueltas que da la vida, seguimos dedicando tiempo a contarnos las cosas. Es maravilloso. Con una de ellas nos consideramos hasta hoy “hermanas de alma”.

He visto varias películas búlgaras y, ahora que lo pienso, ninguna serie porque básicamente veía telenovelas turcas dobladas al búlgaro porque la cultura turca es otra de mis pasiones.

En cuanto a literatura, he leído poemas de Hristo Botev pero todo lo que sé sobre literatura bulgara me lo has enseñado tú, lo cual te agradezco mucho porque he dejado un poco de lado las cosas de búlgaro por la literatura rusa. Pero sigo teniendo el búlgaro muy presente. Me gusta mucho escuchar folclore y hasta me hace llorar. He dejado el popfolk de lado y ahora escucho más pop como Grafa y R&B y como sea que se llame el estilo de Krisko, jaja.

¿Has estado en Bulgaria alguna vez?

No, nunca he estado en Bulgaria pero espero ir muy pronto.

¿Qué planes tienes para tu futuro en el plano personal y laboral?

De momento, tengo pensado hacer el máster de traducción de ruso-español. Prefiero no hacer planes pero espero seguir dedicándome a los idiomas, la literatura y, por
supuesto, a viajar.

Novedades: Meses después de realizar esta entrevista Alina
visitó Bulgaria y hizo un recorrido por el país con su madre. Pudo visitar algunas de sus ciudades favoritas y practicar este idioma que llevaba años estudiando en la distancia. Actualmente está terminando su Máster en Traducción de lengua rusa.




domingo, 4 de junio de 2017

Españoles de Bulgaria: Felicidad Flores




Este post inaugura una nueva sección en el blog que se llamará Españoles de Bulgaria. En ella contaré historia de personas españolas que por alguna u otra razón, han acabado inmersos en la lengua y cultura búlgara.


Felicidad es una mujer española, mamá de dos hijas, que está casada con un búlgaro. Aunque vive en Valencia con su familia, está inmersa en la cultura y la lengua búlgara. He tenido el gusto de hablar con ella y de conocer, así, a otra persona española que está interesada en todo lo relacionado con Bulgaria.


Cuéntame, ¿antes de conocer a tu pareja, sabías algo sobre su país?


Conocí a mi pareja a través de una amiga, y antes de estar con él sabía muy poco sobre Bulgaria, solo lo que se aprende en el colegio: la capital, y poco más.


Para los españoles Bulgaria nos queda como algo muy lejano. En España hay más de 200 000 búlgaros y la inmensa mayoría están completamente integrados. Conozco muchos casos de parejas hispano búlgaras en las que la parte española sabe nada o casi nada de búlgaro. ¿Por qué decidiste empezar a aprender la lengua, y a conocer la cultura?



Aprendí búlgaro porque quería sentirme integrada y poderme comunicar con ellos (no quería quedarme aparte sin entender nada claro...), ya que practicamente todos nuestros amigos son búlgaros. La cultura de Bulgaría me fascinó, sobretodo la gastronomía, los paisajes y la música folclórica.



Tenéis dos hijas. ¿En qué idioma habláis en casa? ¿Con ellas a solas también hablas en búlgaro, o solo cuando estáis en presencia de otros búlgaros?

Si, tenemos dos hijas, la mayor de 12 años habla perfectamente búlgaro. Con ella hablo en Búlgaro (a mi estilo, claro). La pequeña de 6 años habla mitad “hispanobulgaro”, le cuesta un poco más, y por eso yo le hablo en español y mi marido en búlgaro.


¿Puedes explicarme como fue tu proceso de aprendizaje? ¿Lo has estudiado formalmente o has aprendido escuchando y practicando?


Lo aprendí escuchando y practicando sola, preguntando... Empecé con los pronombres personales, luego pasé a los verbos y los tiempos verbales. Al escuchar en casa el búlgaro continuamente, incluso la televisión, he ido aprendiendo muchas cosas sin tener que estudiar.


¿Qué palabra o frase fue la primera que aprendiste en búlgaro?


Как си, porque era semejante a taxi, las formas de saludar (здравей, довиждане, добро утро...) y los tacos.


¿Qué es lo que más te costó aprender? ¿Alguna característica del búlgaro, semejanza o contraste con el español, que quieras mencionar?


Me cuesta vocalizar algunas palabras, sobretodo cuando tienen estas letras: з, ц, ю, ш, щ. Son sonidos que en español no tenemos y por eso me cuesta más. Y a veces me confundo en el uso de los tiempos de pasado (учих, учех...).



¿Cuántas veces has visitado Bulgaria, y qué ciudad te gusta más?



He ido 4 veces de vacaciones. He estado en Sofía, Montana, Chiprovtzi, Vratsa, Gabrovo, Veliko Tarnovo, Etera y en ciudades turísticas cerca de Gabrovo que no recuerdo. La ciudad que más me ha encantado es Gabrovo, y de Chiprovtsi me gustan las alfombras que hacen.

Y lo más importante... ¿En casa prima la tortilla de patatas o la shopska? Fuera de tópicos... Ya me entiendes, ¿cocináis más cosas españolas o búlgaras?


Cocino más cosas búlgaras: tarator, musaká, kiuftera s bial sos... Y muchas cosas más. Sobretodo en mi casa hemos cogido más de la cultura búlgara, por ejemplo un simple detalle: en casa no entramos con zapatos, enseguida nos ponemos las zapatillas de andar por casa, cenamos muy pronto...


¿Conocéis algún otro caso de algún español que se haya integrado tanto en la cultura y lengua búlgara? ¿Y que viva en España? Muy pronto, continuaré desarrollando esta sección, entrevistando a más personas como Felicidad.

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