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viernes, 1 de noviembre de 2019

Будителките: mujeres ilustres en la historia contemporánea de Bulgaria.

¿Cuál es el papel de la mujer en la Bulgaria tras la Liberación? Este es el tema principal del proyecto Будителките (Mujeres próceres, ilustradas) que fue presentado el 31 de octubre en la Galería "+Toва" en Sofia. Este proyecto es fruto del trabajo de la página web femenina "Момичетата от града" (las chicas de la ciudad).



El proyecto Будителките centra su atención en las historias de 15 mujeres búlgaras entre las que encontramos a Ekterina Karavelova, Liuba Kutincheva, Elisaveta Konsulova-Vazova, Mara Belcheva, entre otras. 

Esto es parte del proyecto que continuará durante el año 2020 con la publicación de un libro y con la creación de los premios anuales para mujeres ilustres contemporáneas. En 2020 se formará un jurado que declarará las categorías en las que se entregarán los premios así como las nominaciones. 

Las 15 mujeres ilustres, que podéis conocer en la página web момичетата от града, están divididas en 5 categorías: arte, ciencia, sociedad, belleza y literatura. 

Анастасия ТошеваPodemos destacar la figura de Anastasia Tosheva, una de las primeras maestras búlgaras. Nacida en 1837 en la por entonces Stara Zagora. Gracias a una beca que le otorga Zaharii Kniazheski tiene la posibilidad de estudiar durante siete años en Rusia donde aprende ruso y francés. Vuelve a Bulgaria en 1857.

El primer colegio de Stara Zagova abre puertas ese mismo año y Tosheva enseña lectura, escritura, teología, cálculo y costura. Daría conferencias en las que incita a las madres a llevar a sus hijos al colegio y muchos de sus alumnos se convertirían en profesores.

Más adelante pasará por la ciudad de Gabrovo, dónde la llaman para mejorar las condiciones del colegio femenino. Allí abrió una residencia y habría tantas estudiantes que tuvieron que contratar maestros del instituto de chicos. Tras la muerte de su marido se convierte en Directora del Instituto femenino de Stara Zagora y cuando se retira empieza a traducir libros del francés y del ruso.

Otras figuras

Entre otras mujeres ilustradas cabe destacar a la primera arquitecta búlgara Victoria Angelova-Vinarova, autora del proyecto con el que se construye la Biblioteca Municipal. Algunos de los edificios, construidos bajo su proyecto son destruidos por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial pero otros han sido conservados hasta hoy, como el Instituto de Secundaria de Matemáticas de Sofia.

Cabe destacar también a la primera mujer físico nuclear: Elisaveta Karamihailova. Es, además, la primera profesora de la Universidad de Sofia. Es la fundadora del laboratorio de radioactividad en el Instituto de Física de la Academia Búlgara de Ciencias. Se interesó por la contaminación del agua y la tierra causada por la fábrica de Uranio y buscó medidas para solucionar el problema limitando su uso, en un momento en el que en la Bulgaria comunista la producción de uranio era prioritaria.

La historia no ha sido solo escrita por hombres, y en una fecha tan significativa como la de hoy cabe recordar algunas de las mujeres que hicieron avanzar a Bulgaria tras su liberación.

En la página web del proyecto podéis encontrar más información sobre las otras personalidades: Ekaterina Karavelova, Yana Yazova, Mara Belcheva, Bistra Vinarova-Radeva, Ekaterina Nencheva, Ana Karima, Kostantsa Liapcheva, Evdokia Filipova, Elisaveta Konsulova-Vazova.

Pronto iremos publicando más historias de mujeres en Bulgaria.

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jueves, 11 de abril de 2019

Mercia MacDermott: la biógrafa británica de Vasil Levski




Mercia MacDermott es una historiadora británica, miembro extranjero de la Academia Búlgara de las Ciencias, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sofia. Ha recibido las órdenes Mádarski Konnik, Kiril i Metodi y la órden de la rosa. Además es ciudadana honoraria de las ciudades Karlovo y Blagoevgrad. Además ha sido durante muchos años la representante de la Asociación búlgaro-inglesa.

Mercia MacDermott dedicó su carrera a investigar la historia de Bulgaria, concretamente la vida del revolucionario Vasil Levski. Vivió en la Bulgaria socialista 27 años, desde 1962 hasta 1989.
                                         

Nace en una familia con padre cirujano y madre maestra. En 1948 termina sus estudios en Filología Rusa en la Universidad de Oxford. En el verano de 1947 junto a un grupo de estudiantes ingleses va a un campamento juvenil en la antigua Yugoslavia donde por primera vez conoce a búlgaros, entre ellos al poeta Pavel Matev.

En 1947 viaja a Bulgaria por primera vez en el campamento juvenil "Divotino". Un año más tarde participa en el encuentro juvenil internacional en la presa "Georgi Dimitrov", donde conoce a su futuro marido Alexander MacDermott y cuatro años más tarde nace su hija Alexandra. 

Desde 1962 hasta 1989 Mercia vive en Bulgaria. Desde 1963 hasta 1979 se desempeña en el Instituto Bilingüe de inglés de Sofia y más adelante realizaría ponencias en cursos sobre el movimiento nacional de liberación en Macedonia en la Facultad de Historia de la Universidad de Sofia hasta 1989.

Como parte de su obra podemos destacar los libros A History of Bulgaria 1393 – 1885, Allen and Unwin, 1962. En este libro describe sobre los acontecimientos más importatnes desde 1393 hasta 1885. 

The Apostle of Freedom (A portrait of Vasil Levsky against a background of nineteenth-century Bulgaria), Allen and Unwin, 1967 sería su segundo libro dedicado al revolucionario Vasil Levski. Más adelante escribiría sobre Gotse Delchev (Freedom or Death (the life of Gotsé Delchev), Journeyman Press, 1978). Con este libro se convierte en Doctor en Historia. También escribiría sobre Yane Sandansky (For Freedom and Perfection (the life of Yané Sandansky), Journeyman Press, 1988). Su último libro sobre las tradiciones búlgaras y el folclore del país se llama Bulgarian Folk Customs, Jessica Kingsley Publishers, 1998.

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Más información sobre la historiadora aquí.
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domingo, 10 de marzo de 2019

Los judíos sefardíes en Bulgaria y su idioma: el ladino

Con el Decreto de la Alhambra de 1492 a los judíos españoles se les daba dos opciones: convertirse al cristianismo o expulsar los territorios antes de agosto de ese año.

Los motivos oficiales de esta expulsión se debe a motivos religiosos, promovidos por la Santa Inquisición y también por incitar a los judíos que se habían convertido al cristianismo de volver a su antigua religión.

"Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos", decía parte del mensaje oficial.


La migración


Muchos judíos emigraron a África, al reino de Portugal y al de Navarra. Pero una parte importante emigró hacia los territorios del Imperio Otomano, sobretodo en los balcanes. Es por esta razón por la que a día de hoy existen en Bulgaria personas de origen judeoespañol, que han mantenido su lengua y su cultura.

Los judios en Bulgaria

El Imperio Otomano ofreció asilo a los judíos expulsados por el Decreto de la Alhambra, según algunos historiadores esto se debe a un movimiento estratégico del imperio para cambiar la demografía del territorio.

Los judios conservaron sus nombres, tradiciones e idioma. El idioma hablado por los judíos españoles de la época es conocido como ladino о judeoespañol.

El ladino o judeoespañol

A día de hoy parte de esta comunidad en Bulgaria sigue comunicándose en este idioma, una especie de español anticuado que aunque bien se puede entender, podemos apreciar muchas diferencias, tanto gramaticales, pero sobretodo fonéticas y léxicas.

El djudeo-espanyol, djudio, djudezmo o ladino es la lingua favlada por los sefardim, djudios ekspulsados de la Espanya enel 1492. Es una lingua derivada del espanyol i favlada por 150.000 personas en komunitas en Israel, la Turkia, antika Yugoslavia, la Gresia, el Maruekos, Mayorka, las Amerikas, entre munchos otros. 

¿Cómo hablan las abuelas judías búlgaras ladino?

En este video, un estracto del documental Софийският ладино клуб podemos escuchar a las abuelitas cantando en este idioma. Hay partes en inglés, ladino y en búlgaro:




Podéis ver el documental completo en este enlace.

En este video podemos ver a Sofi Danon (una de las mayores representantes de la comunidad judeoespañola en Bulgaria) contándonos una historia en ladino:




La salvación de los judíos durante la II Guerra Mundial 

Durante el Holocausto en Bulgaria los judíos se libraron de un trágico final.

Con la firma de la Ley de Defensa de la Nación (закон за защита на нацията) comienza oficialmente la persecución de los judíos en Bulgaria, obligándoles a llevar la estrella de David, a desempeñar solo determinadas profesiones, se les impuso toque de queda y también se prohibían los matrimonios mixtos. Esta ley fue abiertamente criticada por escritores e intelectuales del momento, entre los que podemos destacar a Elisabeta Bagryana y Elin Pelin.

En general, los judíos en Bulgaria estaban muy integrados en el país y recibieron además el apoyo de la Iglesia Ortodoxa, el Partido Comunista y amplios sectores de la sociedad (médicos, artistas, profesionales liberales, etc.), además del apoyo del obispo Stefan y del ministro de Justicia Dimitar Peshev, que acabaría siendo expulsado del parlamento. Finalmente por presión de la sociedad el Rey Boris III, a pesar de que el Gobierno era aliado de la Alemania Nazi, canceló la deportación.

En este video podemos escuchar el testimonio de Sofi Danon sobre este oscuro episodio de la historia en búlgaro.


La Embajada Española, en nombre de su embajador de entonces Julio Palencia, jugó un papel importante permitiendo a los judíos búlgaros emigrar a España.


En la actualidad

Desde el año 2015 los descendientes de judíos españoles de aquella época son considerados españoles y pueden optar a la nacionalidad española.

Por desgracia es un idioma que casi ha desaparecido en Bulgaria y es una comunidad muy pequeña la que continúa hablándolo y practicándolo, y está muy vinculado al folclore popular.

Para más información podéis consultar este enlace.

Aquí os dejo un video con canciones en ladino de Bulgaria:


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miércoles, 5 de septiembre de 2018

6 de septiembre: la Unificación de Rumelia Oriental y el Principado de Bulgaria

El 6 de septiembre de 1885 tuvo lugar la Unificación de Rumelia Oriental y del Principado de Bulgaria.

¿Qué fue el Principado Autónomo de Bulgaria?

Durante el Imperio Otomano la actual Bulgaria, junto a otros territorios, estuvo sometida al poder de los otomanos. Sin embargo, tras la derrota de Turquía en la guerra ruso-turca, el congreso de Berlín, y también para intentar frenar el creciente nacionalismo búlgaro, deciden crear una región autónoma que estaba sometida a Costantinopla, ya que no podía crear relaciones comerciales ni diplomáticas.


¿Qué fue Rumelia Oriental?

Rumelia Oriental fue otra provincia autónoma dentro del Imperio Otomano, creada también tras el Tratado de Berlín de 1878. Este territorio abarca los montes balcanes, Rodope y Strandzha.

¿Qué ocurrió el 6 de septiembre de 1885 en los territorios de la actual República de Bulgaria?

El 6 de septiembre de 1885 Rumelia Oriental se separa del Imperio Otomano y tras una revuelta violenta se une al Principado de Bulgaria. Para conseguir la unificación tendrían que acontecerse levantamientos violentos en ciudades como Panagiursihte, Pazardzhik... Estos levantamientos estarían organizados por el Comité Secreto Central Revolucionario de Bulgaria (Български таен централен революционен комитет). Su objetivo político era construir una federación balcánica. Esta organización jugaría un papel fundamental en la unificación de los territorios de Rumelia Oriental y del Principado de Bulgaria.

Como consecuencia de todo esto, el gobernador otomano en Plovdiv sería derrocado y el príncipe Alejandro I de Bulgaria convocaría una administración que ocuparía su lugar. Alejandro I de Bulgaria es considerado en primer príncipe de la Bulgaria moderna.

La Unificación de Bulgaria provocó la guerra con Serbia, que empezaría el 14 de noviembre y acabaría ese mismo mes, aunque la paz se firmaría en febrero de 1886.

Durante todos estos años que dura la unificación, Bulgaria continúa siendo dependiente del Imperio Otomano económicamente, por lo que no se puede hablar de una independencia real, la cual tendría lugar en 1908.

Y hasta aquí este pequeñísimo resumen sobre uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna búlgara. No soy historiador y por desgracia en la universidad no tuve la oportunidad de estudiar nada de historia de Bulgaria. Lo que sé lo aprendo leyendo en internet y mi objetivo con este post no es tanto ilustrar, sino hacer un resumen que me permita a mí a otras personas tener una idea general de lo que supone esto para la historia reciente de la actual Bulgaria.

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jueves, 14 de junio de 2018

Un español en la Bulgaria de 1878


A veces me pregunto: ¿cuál sería el primer español que llegaría a Bulgaria? ¿Cómo serían las relaciones entre la Bulgaria recién liberada del yugo otomano y la España de entonces? ¿Qué percepción tendría cada país del otro? 

Sería en los años sesenta del siglo pasado cuando la hispanística comenzaría a formalizarse en Bulgaria, como especialidad universitaria. Pero ¿qué idea habría hasta aquél momento de España? ¿Y en España sobre Bulgaria?

Leyendo un libro sobre la Historia del Movimiento Libertario en Bulgaria (История на безвластническото движение в България) me sorprendí al leer que una familia española se estableció en Plovdiv hace más de 100 años:

"Tras la liberación nacional emigrantes rusos, españoles y polacos, algunos de los cuales eran conocidos libertarios, atraídos por la relativa libertad que había en Rumelia Oriental se establecen en Plovdiv. Estos mismos ejercerían una influencia directa en la difusión de las ideas libertarias y en la formación de los primeros grupos anarquistas. Uno de ellos era el Dr Rusel-Sudzilovski del grupo bakuninista de Suiza y amigo personal de Botev. Entre los españoles se encuentra la familia Aslan: un padre y dos hijos. La información sobre estas relaciones así como de la creación de los grupúsculos nos la proporcionan Mihail Gerdzhikov y Petar Mandzhukov. Encontramos esta información también en la prensa libertaria occidental desde los años 90 del siglo pasado".


Tras leer esto me entra la curiosidad: ¿cuántos españoles vendrían a Bulgaria a finales del siglo XIX y a principios del XX y por qué?

Navegando en la web y con la ayuda de mi amigo Petar descubro que durante la Guerra Ruso-Turca ya había corresponsales y diplomáticos que vinieron a Bulgaria a cubrir las noticias y que en la prensa española del momento había constancia de estos hechos.

Saturnino Jiménez lo había enviado la revista madrileña La Academia. Será él quien exclamará con admiración: ¡La Bulgaria es la Andalucía del Oriente! En la foto del principio del artículo podemos ver a Saturnino Jiménez a la izquierda, a El Marqués del Valle del Tojo en el centro y a Josep Lluís Pellicer a la derecha.
Sin embargo de quién más constancia quedó, por lo menos en la prensa e historiografía búlgara es del pintor, grabador y corresponsal de guerra catalán Josep Lluís Pellicer (на български Хосе Пелисер).

Josep Pellicer nace en 1842 en Barcelona y estudia en el taller del pintor Ramón Alsina. Después durante tres años se especializa en Roma. Combina su trabajo de artista con el de caricaturista en diferentes periódicos, normalmente de actualidad política. Empezaría como corresponsal de guerra en la Tercera Guerra Carlista de 1872 a 1876.

Más adelante, en junio de 1877 llegaría a la sede del Ejército Ruso en la Península Balcánica con una certificación de la revista Ilustración Española y Americana. Sería registrado como corresponsal de guerra en la Guerra ruso-turca de 1877-1878.

A través de pinturas y grabados revela el transcurso de la guerra. Sus dibujos son realistas y precisos y a menudo son elaborados en el mismo campo de batalla. Su estilo es la linea fina y los detalles.

A continuación vamos a ver algunos de los dibujos de Pellicer sobre la guerra ruso-turca de 1877-1878:

"El ataque de shipka", soldados rusos defienden sus posiciones

"El paso de los rusos por el Balcán"

"Gabrovo. Perspectiva de la calle en el poblado"

"General Gurko y Skobelev junto a los cadáveres de soldados rusos"

"Llegada de los tiradores a shipka"


"Shipka. Tumba de cabezas y cuerpos"
La historia de Pellicer me ha parecido muy interesante y me ha dejado con muchas incógnitas: ¿Cómo sería su viaje hasta Bulgaria? ¿Cuáles serían sus impresiones personales? ¿Cómo sería su vuelta a España? ¿Cómo pasaría su día a día? ¿Aprendería búlgaro o se relacionaría en francés u otra lengua?

Lo curioso es que Pellicer no es el primero ni el único español que rondaría por la Bulgaria de finales de siglo XIX y de principios del veinte. Como dije más arriba, también hubo una familia anarquista que huyó de España y se refugió en Rumelia Oriental. ¿Qué sería de la familia Aslan en aquella Bulgaria que luchaba por su independencia?

Todas estas incógnitas dudo poder resolverlas algún día. Mientras tanto nos queda el placer y la curiosidad de saber que algunos compatriotas han pisado esta tierra hace siglo y medio y que algunos de ellos lo hicieron precisamente para difundir sus ideales.

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jueves, 24 de mayo de 2018

24 de mayo: día de la Educación y Cultura búlgaras y de la escritura eslava


El día 24 de mayo es festivo en Bulgaria, ya que se conmemora la labor de los hermanos Cirilo y Metodio.

Cirilo y Metodio se encargaron de la labor de evangelizar los pueblos eslavos y empezaron por la actual Bulgaria en el siglo noveno, llegando hasta Moravia. Por esta razón también es festivo en República Checa y en Eslovaquia, solo que allí es fiesta nacional el 5 de julio.

En su viaje desde la actual Grecia, Cirilo y Metodio tenían la intención de crear un sistema de escritura que representara la lengua hablada del territorio: el alfabeto glagolítico

El objetivo de este alfabeto era la traducción de los textos religiosos del griego al eslavo. Es decir, traducir la biblia y los textos sagrados para poder evangelizar los pueblos eslavos paganos. Para su elaboración, los hermanos Cirilo y Metodio usarían símbolos del griego y hebreo, y otros directamente los inventarían, ya que determinados fonemas eslavos no existían en otras lenguas. Los fonemas Ⱔ (en), Ⱗ (on), Ⱘ (jen), Ⱙ (jon) actualmente solo están presentes en el polaco y son fonemas nasales. La Ⱚ sería tomada directamente del griego y evolucionaría hacia la actual ф. Pero como podéis observar, otros fonemas cambiarían totalmente como Ⰲ (В), Ⰳ (Г), Ⰿ (М). ¿No es interesante? :)

En la disciplina de historia de las lenguas eslavas de la universidad nos enseñaron que el glagolítico era la escritura que se usaba en el antiguo eslavo eclesiástico, la primera lengua literaria eslava. En Bulgaria se denomina старобългарски език (antiguo búlgaro), pero en otros países eslavos y en las universidades de España se conoce simplemente como antiguo eslavo eclesiástico. 

Existe un debate en la eslavística actual sobre si ese eslavo antiguo hablado era búlgaro antiguo o si se trataba de una lengua derivada del protoeslavo simplemente. Los lingüístas búlgaros consideran que se trata de antiguo búlgaro debido a que lo que los hermanos Cirilo y Metodio registraron fueron las hablas de una zona de la actual Bulgaria.

El alfabeto glagolítico está compuesto por 41 letras.

El Libro de Salmos en antiguo eslavo más antiguo y mejor conservado: el salterio sinaítico:


El salterio sinaítico (синайски псалтир) es un manuscrito escrito en glagolítico aproximadamente en el siglo X. Contiene 151 salmos, 14 canciones bíblicas, el Padre Nuestro y otros rezos. Es considerado una de las primeras referencias escritas en glagolítico.

Eslavo común o protoeslavo

Existe una teoría lingüística que sostiene que hubo una lengua común hablada por todos los eslavos, que derivaría directamente del indoeuropeo. Se considera que a raíz de él surgirían el antiguo eslavo eclesiástico y dialectos eslavos que con el paso de los años daría lugar a las actuales lenguas eslavas y su división. Es decir, antes de que Cirilo y Metodio crearan ese complejo alfabeto, los pueblos eslavos ya habrían ido evolucionando y poco a poco se iban transformando en dialectos. Es por esto por lo que los lingüístas búlgaros sostienen que lo que Cirilo y Metodio inventaron fue el alfabeto del antiguo búlgaro hablado, ya que se encontraban en la actual Bulgaria.

Por desgracia no hay testimonios escritos del prostoeslavo y todo lo que se habla sobre él son teorías lingüísticas. Está claro que algo habría antes de Cirilo y Metodio, pero era una lengua hablada, por lo que su reconstrucción es complicada y se hace a partir de suposiciones y comparaciones con el indoeuropeo y con las lenguas eslavas entre sí.

San Clemente de Ohrid

Clemente de Ohrid sería un discípulo de Cirilo y Metodio que haría una gran labor traductológica. A él se le atribuye la elaboración del alfabeto cirílico, adaptando el complejo alfabeto glagolítico a uno más legible y sencillo: el cirílico.

Se considera que Clemente de Ohrid era de orígen de una familia búlgara. Nació en el por entonces Primer Imperio Búlgaro (en la zona de la actual República de Macedonia). 

Por todo esto en Bulgaria se honra la labor de los hermanos Cirilo y Metodio, ya que fundaron la primera lengua escrita eslava, que daría lugar a los alfabetos que se usan hoy en más de 20 países del mundo (cada uno con sus adaptaciones y cambios) aunque conservan muchísimos símbolos comunes.
 
¿Qué os parece el alfabeto glagolítico? ¿Seríais capaces de aprenderlo? ¿A que ahora ya no parece tan difícil el búlgaro?

Con motivo de la fiesta del 24 de mayo, la cadena de televisión búlgara bTV me realizó una cortita entrevista en la que cuento un poco mi interés sobre Bulgaria y su lengua.


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lunes, 10 de julio de 2017

La independencia de Bulgaria. Desde la insurrección de Berkovitsa hasta la proclamación de independencia, 1836-1908

En este post contamos con una colaboración de Josep Dorca, historiador y profesor de catalán. En su blog publica interesantes artículos sobre política e historia de los balcanes en catalán. En el siguiente enlace tenéis acceso al artículo original. Además, os animo a seguirle en su página de facebook.

La independencia de Bulgaria. Desde la insurrección de Berkovitsa hasta la proclamación de independencia, 1836-1908


Los turcos otomanos llegaron los Balcanes durante el siglo XIV. A finales de este siglo ya controlaban la totalidad de los territorios poblados por búlgaros, después de someter la ciudad de Vidin, su último bastión, en 1396. Iniciaron, entonces, una larga dominación que no se puede dar por finalizada hasta el siglo XX, después de las Guerras Balcánicas de 1912-1913. Durante todos estos años consolidaron su poder por todo lo que actualmente es Serbia, Albania, Croacia, Bosnia-Herzegovina, llegando incluso a las puertas de Viena en 1529.

A mediados del siglo XIX, el Imperio Otomano controlaba, pues, la mayor parte del territorio balcánico. En algunos casos lo hacía de manera directa, como en Bulgaria, aunque en otras ocasiones ejercía su autoridad a través de principados formalmente autónomos.


Desde la segunda mitad del siglo XVIII, la economía de los territorios búlgaros entró en una etapa claramente expansiva, lo que permitió la consolidación de una pequeña burguesía, dedicada sobre todo al comercio y a las manufacturas. La industria, de muy pequeñas dimensiones, téxtil y del cuero, por ejemplo, se desarrolló extraordinariamente. El papel de los gremios, particularmente, fue, a partir de entonces, muy importante y tuvieron un papel capital en la vida social y cultural de la Bulgaria del siglo XIX. Todo este impulso económico acabó provocando que el Imperio Otomano tuviera que realizar una serie de reformas imprescindibles para que estos nuevos sectores sociales pudieran prosperar, pero estas reformas, además de estimular el crecimiento económico, pusieron en evidencia los límites del sistema, por lo que esta pequeña burguesía empezó a plantearse nuevos horizontes, como la creación de un estado que sirviera a sus intereses.


El Renacimiento Nacional Búlgaro



Como ocurre habitualmente en todos los países en los que hay un conflicto lingüístico y nacional, el desarrollo de iniciativas en el ámbito de la cultura precedió a las reivindicaciones estrictamente políticas. Así pues, durante el transcurso del siglo XIX, se fueron poniendo las bases de lo que podríamos denominar com una cultura nacional. La historigorafia búlgara ha bautizado todo este proceso con el nombre de Renacimiento Nacional Búlgaro.

La primera escuela laica en lengua búlgara, por ejemplo, fue fundada en 1834 en Gabrovo. Para ponerla en funcionamiento fue imprescindible la aportación económica de los gremios -antes mencionados-, que entonces estaban en una época de pleno crecimiento. Estos gremios también sufragaron gastos en el ámbito de la cultura y de la educación, como programas de becas para numerosos estudiantes en el extranjero. El número de estas escuelas laicas fue creciendo paulatinamente hasta que en 1878 su número se acercaba a las dos mil.

También fueron muy importantes los avances en la normativización de la lengua. En 1844, obra de Bogorov, se publicó la primera gramática de la lengua búlgara, no exenta de polémica, entre defensores de ún búlgaro más arcaico y más cercano a las otras lenguas eslavas y otros más partidarios del búlgaro que se hablaba entonces. Finalmente, en 1870, la polémica se zanjó con la publicación de una normativa consensuada entre ambos sectores.

Paralelamente, la publicación de libros en búlgaro fue cada vez mayor: el primero, podemos fecharlo en 1776, obra de Païssa de Hilendar. Así como entre 1821 y 1830 sólo se publicaron nueve libros en búlgaro, entre entre 1860 y 1870 su cifra superó los 700. Lo mismo ocurrió con las publicaciones periódicas. La primera que se editó fue Liuboslovie, en 1834, y marcó el punto de partida de una auténtica eclosión de publicaciones: entre 1844 y 1870 unas noventa, de las que 56 eran diarias. Muchas de éstas tenían una vida efímera, y un porcentaje nada desdeñable eran publicadas por búlgaros residentes en otros países. También tuvieron un papel importante ciertas sociedades que tenían como objetivo difundir la cultura búlgara, como fueron la Sociedad de Filología, fundada en 1824, y la Sociedad para la Literatura Búlgara, de 1835. La actividad de estas sociedades fue fundamental para el desarrollo de una literatura moderna. Durante estos años, el género más cultivado fue la poesía, y destaca particularmente la figura inmensa de Hristo Botev.

Finalmente, una institución nueva que tuvo un papel muy importante en la vida social búlgara fue la de las Chitalishte, que eran una especie de clubes de lectura, centros de debate, reunión, formación... muy característicos de los Balcanes. La primera se constituyó en 1856, y en 1878 ya había 186. Estos centros se convirtieron en un elemento clave para difundir las ideas nacionalistas y crear un imaginario colectivo.

Otro ámbito muy importante e influyente, entonces, era el religioso. La iglesia búlgara inició a principios de siglo XIX un largo combate para conseguir su independencia del patriarcado de Constantinopla, lo que consiguió entre los años 1870 y 1872, cuando se formó el Exarcado Búlgaro, con Antimo I como primer patriarca. En este contexto se reconstruyeron numerosas iglesias y monasterios, el más conocido de los cuales es el de Rila, restaurado a partir de 1833.

By Droben – Own work, CC BY-SA 3.0, Link

 La lucha contra el Imperio Otomano



Durante el siglo XIX fueron constantes las revueltas contra la dominación otomana en el área balcánica, y entre todas ellas las más importantes fueron los levantamientos serbios, de los años 1804 y 1814, y también la revolución griega, que comportó finalmente la independencia de este país. En ambos casos, voluntarios búlgaros participaron luchando al lado de los sublevados, así como los hubo, también, que lucharon codo con codo con los rusos durante la guerra ruso-turca, acaecida entre 1806 y 1812.


En Bulgaria, sin embargo, no hubo ningún gran movimiento popular de resistencia que lograra poner en peligro la dominación turca, al menos hasta finales de la década de los sesenta del siglo XIX. Esto no quiere decir que no hubiera numerosas revueltas durante todos esos años, como las que hubo en los años treinta (1835, 1836, 1837), la más conocida de las cuales es la de Berkovitsa, que fue la que tuvo más repercusiones, en 1836 -he elegido esta fecha simbólica como inicio del proceso que llevó al país hacia la independencia-. Esta malestar popular se prolongó en las décadas siguientes, con más levantamientos, sobre todo en el norte -importante el de Vidin- y en el sudoeste de la actual Bulgaria. En todas estas sublevaciones es difícil de separar el componente social del componente nacional. Muchas veces eran protagonizadas por campesinos y tenían un claro componente antifeudal. 
 

Es a partir de los años sesenta cuando las propuestas para cambiar el estatus de Bulgaria empiezan a tener un importante apoyo social y auténticas posibilidades de éxito, con objetivos concretos y grupos bien organizados para llevarlos a término.


La figura más importante de este nuevo nacionalismo búlgaro fue Georgi Rakovsky -historiador, etnógrafo, periodista y poeta-. Un rasgo característico del movimiento de liberación nacional búlgaro es que prácticamente la totalidad de sus líderes eran hombre de letras. Rakovsky nació en 1821 y desde muy joven se implicó en la lucha clandestina, lo que provocó su exilio y el inicio de un periplo que le llevaría a Francia, Rusia y finalmente, otra vez, a Rumanía, dónde ya había conspirado de joven. En Rusia entró en contacto con los populistas rusos, de los que aprendió tácticas insurgentes y de agitación.


En 1862 impulsó la creación de la Legión de Voluntarios, una fuerza que colaboró con las fuerzas serbias para recuperar la fortaleza de Belgrado, en posesión de los turcos. Serbia tenía, entonces, una relación de vasallaje con el Imperio Otomano, que no fue definitivamente abolida hasta el Tratado de Berlín, de 1878. Poco después de la recuperación de la fortaleza, sin embargo, las autoridades serbias instaron a los voluntarios búlgaros a marchar del país, lo que significó el final de la colaboración de Rakovsky con las autoridades serbias. Rakovsky tenía en mente la idea de crear un federación balcánica de estados cristianos.




En 1867, Rakovsky impulsó la creación del Comité Central Secreto Búlgaro, que hizo propuestas políticas concretas, aunque también amparó acciones de carácter insurreccional. Desde este comité se llegó a proponer a la Puerta una solución, con respecto a la cuestión búlgara, similar a la que se había adoptado en el Imperio Austrohúngaro, la solución dualista del Compromiso de 1867. De este modo proponían un Imperio dual turco-búlgaro. Huelga decir que las autoridades otomanas ni siquiera la tuvieron en cuenta.

Simultáneamente, entre 1867 y 1868, hubo algunos intentos de penetración de varios grupos armados, procedentes de Rumanía, que tenían como objetivo provocar un levantamiento popular en Bulgaria. Estas incursiones resultaron infructuosas. Destacan particularmente las protagonizadas por Hadji Dimitar y Stefan Karadja.

En 1870, ya muerto Rakovsky, se creó el Comité Central Revolucionario Búlgaro. Ahora, los líderes más destacados de la resistencia búlgara fueron Ljuben Karavelov, Vasil Levski y Hristo Botev. Vasil Levski fue encarcelado en 1872 y murió ejecutado en 1873, hecho que provocó que la causa ganara muchos adeptos.


La crisis del período 1875-1878



En 1875 estalló una nueva crisis social y política, muy profunda, que sacudió a todos los Balcanes, y que acabó implicando un cambio radical en la configuración política de la zona. Aquel año hubo varios levantamientos contra la dominación turca en Bosnia, Serbia y Bulgaria. El primero, que fue el detonante de todos los demás, estalló en Bosnia, más concretamente en Nevesinje.

En Bulgaria, el estallido se produjo en abril de 1876. El 14 de abril los comités revolucionarios fueron convocados en Oboriste, con la finalidad de organizar la insurrección, y se acordó que el 1 de mayo sería la fecha en que ésta se iniciara. De todos modos, la presión del gobierno hizo que se precipitaran los acontecimientos y que estallara el 19 de abril.

La revuelta se desencadenó en cuatro puntos diferentes de la geografía búlgara, y de manera simultánea. Tuvo muy poco éxito y muy poco apoyo popular en tres de los focos escogidos. El poeta Hristo Botev, que lideró uno de estos focos insurreccionales, se apoderó de un barco austríaco, el Radetzsky, y entró en tierras búlgaras, procedente de Rumanía, con el objetivo de provocar un levantamiento popular. Su éxito fue escaso, y finalmente el 20 de mayo fue asesinado por los Bachibouzouk, tropas irregulares turcas, donde también combatían algunos búlgaros musulmanes.

Sólo la revuelta que estalló alrededor de la ciudad de Plóvdiv, al sur del país, logró un apoyo popular importante, lo que a su vez provocó, como reacción una represión sangrienta por parte de las tropas turcas.

Después de estos hechos, Rusia mostró su interés por involucrarse en el conflicto. Impulsó la convocatoria de una conferencia de representantes de las grandes potencias para encontrar “soluciones”, sobre todo para Bulgaria y Bosnia y Herzegovina. Defendían, para Bulgaria, la creación de dos provincias autónomas, una alrededor de Tarnovo, capital histórica de Bulgaria, y la otra con Sofía (entonces una ciudad de mucha menor importancia que ahora) como centro. Los otomanos se opusieron radicalmente a este proyecto. Con este pretexto, finalmente, la Rusia zarista optó por declarar la guerra al Imperio, que se hizo efectiva el 12 de abril de 1877.

La llegada de las tropas rusas fue muy bien recibida por la población, y los comités revolucionarios hicieron un llamamiento a los búlgaros para que se les unieran. Por este motivo, se creó una nueva Legión Búlgara, de aproximadamente diez mil voluntarios. Las tropas rusas, finalmente, consiguieron vencer a los otomanos, y el zar Alejandro forzó alemperador a firmar el Tratado de Paz de San Stefano el 18 de febrero de 1878.


El Tratado de San Stefano



Este acuerdo implicaba un cambio radical en la configuración del mapa balcánico. Por un lado, se certificaba la independencia de Serbia, de Rumania y de Montenegro. Serbia y Rumanía hasta entonces eran principados tributarios del sultán. Montenegro, por su parte, ya era formalmente independiente, aunque Turquía siempre había defendido que también estaba vinculada al imperio, idea difícilmente justificable. Por lo que hace referencia a las tierras rumanas, Rusia se anexó parte del sur de Besarabia, y también se apropió de parte del Cáucaso, poblado, entre otros, por georgianos y armenios.

En cuanto a Bulgaria, el tratado preveía la creación de un Principado Autónomo de Bulgaria, con una superficie mucho mayor que la de la actual Bulgaria, y que se extendía desde el mar Egeo hasta el Danubio. Este principado también incorporaba parte de la Dobrudja, un territorio siempre disputado entre Rumania y Bulgaria.

Formalmente, era tributario y vasallo del Imperio Otomano, pero Rusia pasaba a tener una gran influencia, decisiva, como lo demuestra, por ejemplo su papel en la elección del príncipe. Según este tratado, formarían parte de este nuevo principado búlgaro todos los territorios que actualmente pertenecen a la Macedonia independiente -como Ohrid, Skopje, Bitola, Veles, Kuamnovo, Kocani ... -, a la Macedonia griega -como Kastoria o Flórina-, la Macedonia occidental griega o Kavala a la Macedonia oriental griega- o, incluso, zonas de la actual Albania, como Korça.

Hay que recordar que desde Bulgaria se ha tendido siempre a negar la existencia de una lengua y de una nacionalidad macedonia diferenciada de la búlgara. Este planteamiento todavía es muy vigente, lo que ha provocado tensiones entre los gobiernos de ambos países. Por otra parte, un discurso público favorable a la creación de una Gran Bulgaria nunca ha dejado de existir. En este sentido, la "Gran Bulgaria" del Tratado de San Stefano es un claro precedente y un punto de referencia siempre citado. Durante la Segunda Guerra Mundial, este objetivo se cumplió parcialmente, cuando las tropas búlgaras se anexionaron la Macedonia yugoslava.



El Tratado de Berlín



De todos modos, el Tratado de San Stefano tuvo una vida muy breve. Las potencias occidentales reaccionaron a lo que consideraron un claro peligro de expansión rusa en los Balcanes y forzaron un nuevo tratado de paz, firmado esta vez en Berlín, en julio de ese mismo año. Como resultado de este nuevo "acuerdo", las fronteras previstas para el principado búlgaro disminuyeron de manera considerable, ya que se perdió gran parte de los territorios macedonios. El nuevo tratado fue firmado el 13 de julio de ese mismo año.

Según este nuevo tratado, se constituyó un pequeño principado búlgaro, tributario del Imperio Otomano, entre el Danubio y la parte central de la actual Bulgaria -por la cordillera central que divide el país- y, de otra parte, una provincia autónoma que formaba parte del Imperio Otomano, que fue conocida con el nombre de Rumelia Oriental.

Aquellos años eran los años del gran reparto imperialista del mundo. Para las potencias europeas –el Imperio Austrohúngaro, el Imperio zarista, el Reino Unido o Francia- los Balcanes eran sólo un botín más para añadir a sus áreas de influencia y de control, similar a lo que podía ser todo el continente africano.

De todos modos, la existencia de estos dos territorios como entidades separadas tuvo una vida no muy duradera. En 1885 –apenas siete años después del Congreso de Berlín-, se unificaron bajo la égida del Principado autónomo, que a efectos prácticos tenía una existencia, ya, totalmente independiente. Las autoridades turcas no pudieron hacer absolutamente nada para evitarlo. En septiembre de 1885 se consumó esta unificación.

En esta nueva Bulgaria, Rusia jugaba un papel capital. De hecho, el príncipe Dondúkov fue el organizador del nuevo estado, y convocó la primera asamblea constituyente. El príncipe elegido para ocupar el trono fue Alejandro de Battenberg, sobrino de la zarina. Después, la pugna, entre el Imperio Austrohúngaro y Rusia, por el control de los Balcanes fue constante. Se pueden citar algunos ejemplos de esta pugna, como la guerra serbobúlgara de 1885 o la destitución de Alejandro de Battenberg y nombramiento de Fernando de Sajonia-Coburgo como nuevo monarca, más cercano a los intereses austriacos. Esta dualidad de intereses también se refleja en los intereses dispares de la nueva burguesía que se formó en Bulgaria a finales dels eiglo XIX. Una fracción importante estaba subordinada a los intereses austriacos y otra facción estaba más vinculada a los intereses rusos. 

La independencia formal



Bulgaria, como estado independiente, no nace hasta 1908, inmediatamente después de la revolución de los Jóvenes Turcos -junio de ese año-, acontecimiento que fue aprovechado por las autoridades búlgaras para romper los vínculos, exclusivamente formales, con Turquía. De este modo, Fernando de Sajonia-Coburgo se convirtió en nuevo zar de Bulgaria. Ese mismo año, el Imperio Austrohúngaro se anexionó Bosnia y Herzegovina, que hasta entonces también formalmente pertenecía al Imperio Otomano, aunque fuera adminsitrada por los Habsburgo.

Pronto contaremos con más colaboraciones de Josep. Mientras tanto, ¡puedes seguirlo en su blog! 

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