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jueves, 13 de noviembre de 2014

Estalinismo, enemigo de la clase trabajadora

Interesante artículo de la Corriente Comunista Internacional, uno de los grupos actuales cercanos a las posiciones de la histórica corriente de la Izquierda Comunista, que habla sobre quién consideran el enemigo del proletariado: Stalin.



Luego de la implosión del bloque imperialista comandado por la URSS a fines de la década de los 80, los grupos de la izquierda del capital se esforzaban por desmarcarse de sus posturas reivindicativas de Stalin, la misma burguesía realizó una ardua campaña sobre la “muerte del comunismo” basada en la absurda igualación del estalinismo con el marxismo, sin embargo esa campaña se ha deslavado, y su efecto de confusión en las filas de la clase obrera ha disminuido, no obstante el empeño de la clase dominante por denigrar al marxismo la conduce a reciclar o “modernizar” al estalinismo y empujar así a su “renacimiento”, creando incluso presentaciones con matices para cada caso. En su versión más light se encuentran grupos que esconden un poco su pasado estalinista como Refundazione Comunista (Italia) y que son puestos ahora como ejemplo de la “izquierda moderna”, otras presentaciones son más “cómicas”, tienen un estilo religioso, de alabanzas y mentiras, con presencia fundamental a través de Internet, como el Foro: “Movimiento Stalin Vive”, pero la forma más burda y grotesca es la que representan las viejas estructuras estalinistas que escondidas bajo la denominación de “marxistas-leninistas” pretenden borrar la historia y colar nuevamente al estalinismo como una corriente proletaria.

En las manifestaciones que se han realizado por Marcos en torno a la “6ª declaración” y en los actos realizados por la APPO, hemos visto como telón de fondo la foto de Stalin, seguida de las de Marx, Engels y Lenin, con lo que intentan los estalinistas del PCMm-l, meter de contrabando la idea de que hay una continuidad histórica entre Stalin y el marxismo. En ningún momento hemos visto que la APPO o Marcos se incomoden por tal escenografía, en particular la actitud de Marcos, tan “burlón” de lo que representa el marxismo, parece no incomodarle en absoluto el mensaje de las imágenes, por el contrario, (a pesar de las “protestas” de sus seguidores trotskistas[1] le permite mostrar su “tolerancia y apertura”... hacia todo aquello que denigre al marxismo[2].

De la misma forma, en una pretendida reflexión histórica, el maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR) de EUA, expone así el significado de Stalin: “A Stalin lo han demonizado espantosamente, lo cual no ayuda a captar su verdadero papel histórico ni los grandes logros de la Unión Soviética... Stalin dirigió las luchas para colectivizar la agricultura y socializar la industria... Stalin dirigió la lucha contra todo eso, pero también tuvo deficiencias muy grandes. En los años 1930, cuando la revolución se encontraba en una situación de mayores presiones, recurrió más y más a medidas administrativas en vez de apoyarse en la actividad consciente de las masas. Era necesario suprimir a las fuerzas contrarrevolucionarias, pero ante las crecientes amenazas, Stalin reprimió a gente que simplemente planteó desacuerdos o disentimiento.”
Pero su método de comprensión de la historia lo sintetizan así: “Bob Avakian (dirigente del PCR, al que ellos llaman “nuestro presidente”) señala que si la burguesía defiende a Madison y Jefferson —figuras centrales de la Independencia (una revolución burguesa) que eran dueños de esclavos— los revolucionarios debemos defender a Stalin y a la vez criticar sus errores y aprender de ellos.” (Revolución 64, 8-10-2006). Este argumento es el mismo de Sendero Luminoso (Perú) que, usando una precisión matemática (heredada de Mao), asegura que el 70% de lo realizado por Stalin fue correcto[3]. Pero el estalinismo ni tiene conexión histórica con el marxismo, ni es una corriente proletaria, es la corriente política que expresa la degeneración de la revolución y del partido bolchevique, por lo que no hay nada reivindicable en ella.

Estalinismo, encarnación de la contrarrevolución

El pragmatismo de la burguesía que envuelve con un velo la realidad y juzga sin más parámetro que lo “utilitario”, no sirve para analizar el significado del estalinismo. Esta visión pragmática repetida por el estalinismo parece plantear: Si el socialismo en un solo país funcionó y Stalin condujo a “ganar” la guerra, entonces, es “bueno” y está en continuidad con el marxismo, no importa que medios usó, ni que representó materialmente esa actuación; todo lo resume al principio jesuita: “el fin justifica los medios”, y a la medición “bueno o malo”. Trotsky, en “Su moral y la nuestra”, explica como el pensamiento burgués, recurriendo al pragmatismo establece analogías como las que hace el estalinismo para igualar a Stalin con Marx o Lenin: “El rasgo fundamental de esas asimilaciones e identificaciones lo constituye el ignorar completamente la base material de las diversas tendencias, es decir, su naturaleza de clase, y por eso mismo su papel histórico objetivo. En lugar de eso, se valoran y clasifican las distintas tendencias según cualquier indicio exterior y secundario... Así, para el papa romano, los francmasones, los darwinistas, los marxistas y los anarquistas son gemelos, puesto que todos por igual niegan sacrílegamente la Inmaculada...” (El subrayado es nuestro).

De manera que para entender el papel que Stalin tiene en la historia, no podemos (como lo hace el PCR o Sendero) asirnos al pensamiento burgués, no basta tampoco establecer un juicio solamente de su conducta individual sin ver las conexiones históricas presentes en ese momento.

De esta manera, no podemos dejar de señalar que el carácter de aventurero político de Stalin, su ambición y orgullo desmedido marca sin duda su comportamiento, sin embargo criaturas como él, pueden emerger y extender el terror cuando hay las condiciones materiales particulares, que en este caso es la derrota de la revolución. Esto quiere decir que no es la presencia y actuación sanguinaria de Stalin la que condujo a esta derrota, sino que es la derrota lo que permitió su hegemonía. El estalinismo tan sólo dio cuerpo a la contrarrevolución, que se expresa de manera fundamental a través de las “tesis del socialismo en un solo país” (1925), en el ataque y la persecución feroz en contra de los militantes revolucionarios y en el sometimiento del partido bolchevique (y la III Internacional) a la defensa de los intereses nacionales de la “patria socialista” rusa. Estos hechos representan el abandono total del marxismo.

Ante la oleada revolucionaria extendiéndose por diversas partes del planeta, la burguesía mundial respondió reprimiendo con gran ferocidad, colocando así un “cordón sanitario” en torno a la revolución encabezada por el proletariado ruso, deteniendo la extensión de la revolución y derrotando así al proletariado mundial. Ante el aislamiento de la revolución, la clase obrera no pudo conservar su dictadura revolucionaria: el poder de los soviets es destruido y el partido bolchevique, otrora instrumento de la revolución, degenera transformándose en un partido de Estado. Así, lo que impone Stalin y su camarilla no es un “Estado obrero degenerado” como repite el trotskismo[4], sino un Estado encargado de cumplir la explotación y por tanto la extracción de plusvalía, representando, por ello, la nueva forma de la burguesía. Así mismo, la persecución, exilio, prisión y ejecución de los militantes comunistas que las grandes democracias y el fascismo llevara a cabo, son repetidas, con igual saña por el estalinismo, revelando su naturaleza contrarrevolucionaria.

Ya en 1919, el grupo Centralismo Democrático, liderado por Ossinky, Smirnov y Sapranov, había comenzado a alertar contra el “marchitamiento” de los Soviets. En 1923, el Grupo Obrero, encabezado por Miasnikov expone importantes críticas y revela la dificultad de permitir que el partido bolchevique se transformara en un partido de Estado, sin embargo es la derrota de la oleada revolucionaria (que muestra sus últimas expresiones en la huelga general de Gran Bretaña, en 1926 y la revuelta de Shangai de 1927) lo que permite que la contrarrevolución imponga su dominio, y las democracias, el nazi-fascismo y el estalinismo extiendan un periodo de sometimiento y terror en contra de la clase obrera.

“Socialismo en un solo país”: negación del marxismo

Un aspecto que favoreció la extensión de la confusión y de la contrarrevolución, fue el aprovechamiento que hizo Stalin del prestigio de Lenin; era necesario para imponer más fácilmente su poder el presentarse como continuador de Lenin y defensor de los principios marxistas, para ello suele usar una fórmula a la que recurre en cada discurso consistente en denominarse “marxista-leninista”, es sobre esta creación fantasmal que falsificará la historia. El hecho más escandaloso, es la afirmación de que las tesis del “socialismo en un solo país” son producto del desarrollo del marxismo.

Stalin en “Cuestiones del leninismo”, afirmó que el leninismo era el marxismo de la época imperialista, y la fuerza política que asumía al interno del partido le permitió decretarse como el “verdadero” interprete de Lenin, de forma que cualquier aberración que afirmara la presentaba como una deducción “leninista”, así fuera el abandono del principio internacionalista, la defensa de la economía nacional, los crímenes contra viejos militantes bolcheviques, la imposición de mayores ritmos de trabajo o su alianza con otras fuerzas imperialistas. Con esta falsificación total del marxismo refuerza el sometimiento de la clase obrera y abre (desde los 30 y hasta 1968) una era negra de contrarrevolución. Son estas aberraciones lo que los denominados “marxistas-leninistas” pretenden revivir.



 Democracias, cómplices del estalinismo


Hipócritamente las grandes democracias critican los crímenes de Stalin, sin embargo cuando lo hacen pretenden hacer la identidad con el marxismo y por ese conducto vomitar todo su odio contra el proletariado. Para el burgués “crítico” no existe diferencia entre marxismo y estalinismo, empero los trabajadores no pueden olvidar que si el capitalismo de Estado en su versión estalinista (del que podemos ver en Cuba sus últimos reductos) se fundó en la posibilidad del “socialismo en un solo país”, el marxismo defiende el principio internacionalista, resumido por Engels en 1847: “… la revolución comunista no será una revolución puramente nacional sino que se producirá simultáneamente en todos los países (…) Es una revolución universal y tendrá, por eso un ámbito universal.

Cuando la burguesía critica a Stalin, olvida mencionar que la democracia y el estalinismo se dieron la mano al participar en la 2ª Guerra Mundial, y en la defensa de “la patria socialista”, lo que muestra abiertamente el papel que jugó Stalin como representante de una fuerza imperialista en la disputa internacional.

Antes la burguesía internacional había visto en Stalin a su igual cuando en 1934 es aceptada la URSS en la Sociedad de las Nacional (antecedente de la ONU), la misma organización a la que Lenin había llamado “pandilla de ladrones”. Los trabajadores no deben de olvidar que fueron los Estados democráticos los que aplaudieron la faena represiva de Stalin en contra de los revolucionarios y hoy esconden que fueron “honorables” miembros de la democrática “Liga de los derechos del hombre” (con sede en Francia) los que “certificaron” la “legalidad” de las purgas y procesos en contra de los bolcheviques[5], por todo ello, la tradición proletaria y los combates de los trabajadores no tiene ninguna herencia en el estalinismo, por el contrario, el estalinismo en todas sus variantes (maoísmo, guevarismo, castrismo...) no es sino un instrumentos del capital.

Tatlin/15-0ctubre-2006




[1] Este hecho lo ha tratado Edgar Sánchez (ex diputado por el PRD y dirigente del trotskista PRT), no obstante al pretender mostrar que no hay continuidad entre Stalin y Lenin, concluye que hay una relación entre lo defendido por Lenin y los planteamientos del EZLN (ver Bandera Socialista 22). Ni aún tomando los desarrollos más endebles de Lenin, alguien, con un mínimo de honestidad intelectual, podría compararlo con el EZLN.
[2] . Hay que tomar en cuenta también que el EZLN proviene del grupo denominado Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), defensores febriles de Fidel Castro, no es raro que el mismo Marcos en su tour por Sinaloa hace unas semanas rindiera “homenaje” a la llamada “revolución” cubana.




[3] En “Entrevista al Presidente Gonzalo” (líder preso de Sendero) se dice: “Del camarada Stalin mucho se habla y se le ataca pero es lamentable que otros también lo hagan, imputándole multitud de errores y denigrándolo. Creemos que el camarada Stalin es un gran marxista-leninista. Lo que el Presidente Mao dijera de él es correcto, erró en un 30 por ciento y la raíz de ese error estuvo en sus limitaciones del manejo de la dialéctica; pero nadie puede negar su condición de gran marxista...”.




[4] Una divergencia fundamental entre Trotsky y la Izquierda Comunista Rusa es que mientras el primero iba a permanecer toda su vida atado a la noción de la defensa de la URSS, reconociendo una condición proletaria en el estalinismo, los comunistas de izquierda vieron que el triunfo del estalinismo –incluso con sus giros de “izquierda”– era el triunfo de la clase enemiga e implicaba la necesidad de una nueva revolución (no sólo política).

 
[5] En particular los procesos contra Zinóviev y Kámenev.

viernes, 31 de octubre de 2014

Volin y "La Revolución Desconocida"

Volin fue un militante anarcocomunista ruso. También fue historiador, y escribió un libro sobre la Revolución Rusa, considerado por algunos historiadores como uno de los libros más objetivos sobre dicho acontecimiento. El libro se llama "La revolución desconocida".

 "Este libro, este documento, que consiste en una combinación entre testimono personal, historia y una defensa de principios anarquistas, es un escrito trascendental sobre una revolución que ha sido reproducida y representado para unos como un triunfo del comunismo, para otros como un golpe de estado por parte de la fracción bolchevique y su líder Vladímiri Illich Lenin, con una variación de interpretaciones entre medio. El autor afirma claramente que esta obra podría ser mucho más amplia y tiene sus limitaciones por no ser un análisis completo del desarrollo de la revolución misma que nunca es una bonita, heroica conquista y destrucción de las causas de la opresión y explotación. A pesar de esto, tiuene su importancia en la aportación de datos y hechos que desde experiencias propias dan una forma real al proceso revolucionario y sacan la revolución de sus mitos, intencionalmente o no, manipulados". Nota editorial a la edición de Ediciones Irrintzi.

Volin aportó en este libro otra visión de la revolución rusa de 1917 que difiere de la idea de que el proletariado llegara a sus objetivos finales a causa de que los bolcheviques lograran el poder. Antes de entrar en materia y hablar del intento revolucionario de 1905 y de la propia revolución de 1917, Volin nos hace entrar de lleno en la sociedad rusa del momento. El contexto social y económico de la Rusia del siglo XIX: los decembristas, la narodnaya volia (grupo de jóvenes terroristas que atentaban contra altos cargos del régimen), el movimiento nihilista, los intentos de reformas del zarismo, la gran represión del régimen, etc...

Volin formó parte del movimiento majnovista, y como tal, sufrió represión por parte de los bolcheviques, la cual cesaría al llegar el ejercito rojo y el ejército negro a acuerdos. Poco después de ser liberado, en la víspera de la celebración de un congreso anarquista, sería detenido por los bolcheviques por el motivo de "pertenecia a grupos libertarios". Volin pasaría por varias prisiones junto a otros camaradas anarquistas, y éstos acabarían protestando con una huelga de hambre y, finalmente, Volin sería liberado gracias a la presión que grupos sindicalistas y personalidades anarquistas como Emma Goldman hicieron sobre el asunto, con la condición de que no volvieran a Rusia. Consecuencia de esto, Volin se afincaría junto a su familia en Berlín, donde fundaría una revista y crearía un comité de ayuda a prisioneros anarquistas víctimas del bolchevismo. Más tarde, en París, participaría en otra publicación y rompería con Majno y Ashínov, que marcaría una enorme división dentro del anarquismo del exilio ruso. Durante la Segunda Guerra Mundial, publicaría esta obra en la clandestinidad y en la pobreza. Finlamente, murió en 1945.


Fuentes:
 - Tomo 1 "La Revolución Desconocida", de Volin. Ediciones Irrintzi.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Hoy más que nunca, socialismo o barbarie

El Marxismo ha fracasado. Es una ideología obsoleta. Su aplicación ha llevado a muchos países al totalitarismo, a la corrupción, a la represión de la libertad ideológica y religiosa, a la esclavización y al culto al líder, mediante la imposición de la ideología única, fomentada por el partido único y controlada por la policía política”.
En esa simple frase se recoge el argumento de la burguesía en todas sus vertientes (Liberalismo Libertario, Liberalismo, Keynesianismo, Socialdemocracia, Social-Liberalismo) para hacernos creer que el capitalismo es la única opción. En todo caso, podemos intentar mejorarlo, como propone la socialdemocracia o los social-liberales, pero ya está. El capitalismo es insustituible e imperecedero.
El capitalismo puede tener sus fallos”, afirman los pseudosocialistas enmascarados bajo las siglas de Socialista y Obrero, “pero para eso estamos nosotros aquí, para que cada cuatro años nos elijáis democráticamente y, desde el poder y nuestros cómodos asientos, mejoremos dicho sistema mediante el incremento de las ayudas sociales y mayor cobertura social”.
No se trata de que el capitalismo tenga fallos, sino de que es, por su naturaleza, un sistema injusto. La acumulación del capital es hoy más fuerte que nunca. Unas pocas y privilegiadas manos acaparan el capital que es producido gracias a la fuerza de trabajo de la mayoría de la población. La plusvalía es un robo, un descarado e injusto robo que desposee al trabajador de lo que es fruto de su trabajo.
Los liberales pretenden hacernos creer que la plusvalía es simplemente la consecuencia de un libre contrato entre el empresario y el trabajador. ¡Qué hipocresía! Lo dicen como si el trabajador tuviera mil y una opciones a las que elegir. ¡Como si el trabajador quisiera que le quiten parte de su sueldo para que se lo engrosen en sus bolsillos y se compren más yates! Pero no voy a mentiros, claro que el trabajador tiene muchas opciones, pues puede elegir si le roba esta empresa, o si le roba aquella…
En definitiva, el trabajador no tiene otra alternativa que la de vender su fuerza de trabajo a un empresario. Es la única opción que tiene para sobrevivir en este materialista mundo en el que el dinero es lo esencial.
El capitalismo es un sistema que se mueve por el interés individual. “Cada uno mira por su lado y ello trae consigo el beneficio general”, argumentan los liberales. Pero creo que está más que claro que eso no es así. Solo hay que mirar a nuestro alrededor, y observar cómo ese beneficio individual se ha quedado en esas pocas manos y no ha beneficiado a la sociedad. Cómo mientras unos pocos bucean entre billetes y despilfarran dinero exageradamente, muchos otros hurgan en la basura para buscar algo que darles de comer a sus hijos.
Iósif Stalin, el viejo tirano.
No, no es el marxismo el que ha fracasado. Lo que ha fracasado es el capitalismo. Ya hizo temblar el mundo en 1929, y ahora los pseudosocialistas de la ceja pretenden hacernos creer que con su ayuda puede ser reformado y mejorado. Yo les pregunto, ¿cómo vamos a mejorar lo que está ya más que muerto? Pero en cambio, el marxismo no ha muerto, está más vivo que nunca. Es la única alternativa real y eficaz frente al capitalismo gore que amenaza la supervivencia del planeta y la dignidad de las personas. Lo que si hay muerto es el “marxismo-leninismo” y demás palabrería absurda que pretende dar un nombre atrayente y guay a una de las mayores barbaries que ha acontecido el siglo XX.

Poesía búlgara contra la guerra: Un poema de Román Kissiov (1962) en búlgaro y en español

Roman Kissiov (Kazanlak, 1962) es poeta, artista y traductor de poesía. Se graduó de la Escuela Superior de Arte de su ciudad natal y de la ...