martes, 14 de agosto de 2018

Caos y odisea en el vuelo de Ryanair de Madrid a Sofia


Desde que la compañía low cost ryanair comenzó a operar la ruta Madrid-Sofia allá por octubre de 2016 (justo cuando comenzó mi experiencia erasmus en Sofia), fuimos muchísimos los que empezamos a usarla, pese a las polémicas que siempre ha desatado esta compañía. ¿La razón? El fin del monopolio de Bulgaria Air, que solo tenía la competencia de wizz air en dos vuelos semanales. Ryanair puso en marcha cuatro vuelos semanales a Sofia, lo que hizo que incluso Bulgaria Air en algún momento dejara de operar con la misma frecuencia que antes en esta ruta.

Personalmente he viajado muchas veces con ryanair, y nunca he tenido ningún problema grave, excepto lo que es evidente y es intrínseco a esta compañía: aguantar el mercadillo que te montan de colonias y fragancias libres de impuestos, el bingo y la lotería con el que puedes ayudar a niños necesitados, el retraso de 15 min como mínimo en cada vuelo, pagar un extra hasta por sentarte junto a tus amigos y los bruscos aterrizajes.

Pues bueno, el domingo 12 de agosto volví a Sofia después de un mes de vacaciones en España. A la ida viajé con Bulgaria Air a Palma de Mallorca, por lo que mi vuelta era un simple billete de ida, que habiéndolo comprado dos meses de antelación y habiendo pagado prioridad, me salió por unos 115 €. 

En plena huelga de pilotos de ryanair, tenía el presentimiento de que podría ser mi vuelo uno de los afectados. Y bueno, no es que uno no apoye la lucha de los trabajadores en general, y los de esta compañía-basura en particular, pero puesto a sus maneras de resolver este tipo de conflictos (dejando tirados a pasajeros sin compensaciones ni nada) pues a uno le hace, cuanto menos, preocuparse por su inminente vuelo. Cuando llega el día de coger el vuelo, compruebo varias veces el mail por si hay algún problema. Todo está correcto, mi vuelo 6410 de Madrid a Sofia despegará en teoría a las 10.45, por lo que asumo que en realidad será sobre las 11 de la mañana, teniendo en cuenta mi experiencia con esta compañía.

Llega el momento del embarque, en la puerta de al lado hay un vuelo a Nueva York y continuamente hacen llamadas a pasajeros que por alguna razón no aparecen. Está toda la terminal repleta, no cabe ni un alfiler, y por fin, empezamos a subir al avión. Nos sentamos, y sobre las 11 de la mañana (quince minutos tarde), el avión empieza a dar vueltas por la pista, cosa que entiendo por un amago por emprender el vuelo. Echo una cabezada, me adormilo, y de repente el avión frena en seco muy brúscamente.

Seguimos dando vueltas, y cuando ya llevamos una hora y media en pista nos comunican por megafonía, en búlgaro e inglés, ambos incomprensibles a mi oido (siempre me ha llamado la atención que no sea capaz de entender a los azafatos cuando hablan por megafonía. En ningún idioma. Ni siquiera en español. ¿Por qué no hablan más claro, despacio o cambian los altavoces?), que por problemas técnicos vamos a parar y que quizás tengamos que bajar del avión. 

Pues aquí, amigos, comienza la aventura.

Que haya una huelga de pilotos y que parte de los vuelos sean cancelados, y que no te afecte la huelga, es suerte. Pero que no habiendote afectado, tu vuelo se retrase 3h y media y acabe llegando hasta la Guardia Civil por un problema, es mucha mala suerte. 

Empecemos:

Cuando llevamos 1h y media dentro, apiñados en nuestros asientos, sin saber exactamente cuál es el problema técnico, los azafatos nos dicen por megafonía que van a pasar para ofrecer agua. En ese momento pensé, "qué raro, según la ley europea deben ofrecer comida y bebida a partir de las 2 horas y solo ha pasado 1h y media... ¡Qué detalle!". Pues no. Resulta que ryanair nos ofrece agua por 3 €. Este cutre detalle nos indigna a todos los pasajeros, empezamos a comentarlo entre nosotros, ya que nos parece increíble que sean tan cutres y sinvergüenzas de no dar agua gratis ante un fallo técnico que no es nuestro problema.

La situación se va poniendo cada vez más tensa y en un momento surge un conflicto entre una pasajera y la sobrecargo. En ese momento no logro comprender bien la situación, pero gracias al bocaboca y al testimonio de mi amigo Antonio, que estaba sentada detrás de la chica, logro entender el problema.

Lo que primero observo es una chica muy enfadada discutiendo con la sobrecargo, cada vez más personas se levantaban para ver el espectáculo, y  finalmente, al cabo de una hora, llega la Guardia Civil. Si, ¡la Guardia Civil! Resulta que la sobrecargo, con el permiso del piloto, la máxima autoridad del avión, había decidido expulsar del avión a la chica por insultos y mala conducta. Al parecer, la chica estaba exigiendo agua gratis para todos, y ante la negativa de la sobrecargo, la insultó. Todos estamos de acuerdo en que a priori no se debe insultar a nadie, pero ante una situación de estrés, provocada por la espera dentro del avión, por la falta de información y también por la cutrez de darnos agua a cambio de 3 €, se puede entender, que ante la actitud pasiva de la tripulación a un pasajero se le escape un insulto. O quizás dos. Al parecer la chica mandó a la sobrecargo по дяволите (a la mierda). Cosa que, repito, en tal contexto, el cual he presenciado, me parece lógico que ocurra, pues estabamos sin saber nada, ni siquiera si el problema se resolvería pronto, si era grave, si nos quedaríamos en tierra y tendríamos que ser reubicados... Y además, los muy cutres nos cobraban el agua, y todo el mundo estaba hablando o gritando, y los niños evidentemente no amenaban la situación.

La chica, que nos defendió a todos, se negó en todo momento a bajar del avión, es decir, a ser expulsada y que por tanto sus vacaciones en Bulgaria se fueran a la mierda. Y este es el momento en el que aparece la Guardia Civil, y tal como entendí por otros pasajeros que presenciaron la escena, se denunciaron mutuamente, y la Guardia Civil ordenó a la chica a bajar al avión ya que el piloto tiene la autoridad de decidir quién se queda y quién no. Interesante, puesto que el piloto no fue testigo de nada y confió plenamente en lo que la sobrecargo le dijo sobre la chica.

El crudo desenlace de esta historia fue triste: la chica fue a por sus cosas, insistió a su amigo/pareja a que se quedara él en avión y fuera a Bulgaria, cosa que se negó, y acabaron bajando los dos del avión llorando de la impotencia, por ser expulsados y tratados como criminales por haber exigido agua gratis. 

Finalmente despegamos con 3h y media de retraso, y en pleno vuelo voló sobre mí un chupete y se cayó un bolso en mi cabeza del maletero de arriba, al abrirlo una azafata. Pequeños detalles, tonterías, sin ninguna importancia. Tampoco tiene importancia alguna que me gastara 10 € en un bocadillo asqueroso y una cocacola caliente, ya que no podría llegar a Sofia a las 3 como estaba previsto en un principio y comer algo donde sea. Todo esto es lo de menos, son cosas que pasan, pero presenciar la expulsión por la fuerza de una valiente pasajera es indignante y vergonzoso.

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Actualización: a fecha de 5 de septiembre, después de poner una reclamación en su web, se me ha concedido una indemnización de 410 € (400€ + 10€ por un bocadillo que compré) por el retraso.

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